LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

8 de abril de 2018

EL TENTADOR

Mateo 4, 1-4
   Luego el Espíritu llevó a Jesús al desierto, para que el diablo lo pusiera a prueba.
   Estuvo cuarenta días y cuarenta noches sin comer, y después sintió hambre. El diablo se acercó entonces a Jesús para ponerlo a prueba, y le dijo:
—Si de veras eres Hijo de Dios, ordena que estas piedras se conviertan en panes.
   Pero Jesús le contestó:
—La Escritura dice: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino también de toda palabra que salga de los labios de Dios.”
     
   Amados: El Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto. Hemos estado hablando del desierto, de como todo este trayecto que empieza al salir de la esclavitud y que necesariamente tiene que conducir al cielo consumado, rostro a rostro con el Señor. Pero nos dice que el Espíritu Santo que, guiándole hacia el desierto, pone en la boca de Jesús la palabra siempre acertada.  
   En el bregar con el poder del mal, nos dice Santiago, que los que somos bañados por la sangre de Cristo, no tenemos que huir; hay que resistir al poder del mal. Hay que tener la ofensiva porque un hijo de Dios bañado con la sangre preciosa de Jesús Cristo no tendría que huir. Porque si tuviese que huir, el baño con la sangre de Cristo no sería una experiencia viva y personal de todos los días. Pero lo que quería hacerles notar es que Jesús siempre tiene la palabra precisa en su bregar con el tentador. “No sólo de pan vive el hombre, sino que vive de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Es de la Palabra que sale de la boca de Dios que se alimenta el hombre o la mujer. Luego, en otro momento dice Jesús: “Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre.”
     “Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, que La Palabra dice que los ángeles vendrán…” Y Jesús también tiene respuesta. “No tentarás al Señor tu Dios.” Pero continúa Jesús bregando y resistiendo al poder del mal. Y todavía le lleva consigo a lo alto de un monte. “Todo esto te daré si te postras ante mí.” Y entonces ahí termina la conversación. Cuando le tocan a Jesús el asunto de a quién hemos de adorar, ahí termina. Ahí ya Jesús no habla más. “Al Señor tu Dios adorarás, sólo a Él darás culto.” Y hasta ahí llegaron, porque cuando un hombre o una mujer saben a quién tienen que adorar, ahí el poder del mal no puede continuar. 
   Amados: Siempre que haya una duda, la duda más pequeña de qué o a quién hemos de adorar, siempre el poder del mal estará rumiando cerca. Pero una vez que un hombre y una mujer se declaran firmemente, con personalidad, sin respetos humanos, desde lo hondo del ser, y desde el corazón, publican y viven aquello de qué y a quién han de adorar, ahí el poder del mal no tiene ningún lugar. Entonces dice La Palabra que el diablo lo dejó. El Señor nos ha dicho otras veces, que el diablo lo dejó. En otro Evangelio al hablar de la tentación, en Marcos y en Lucas, dice que el diablo lo dejó por un tiempo, queriendo decir que va a volver. El diablo lo dejó pero hay otra cosa que quiero decirles: Una vez que el diablo deja a un hombre o a una mujer porque ese hombre o esa mujer se supo definir en cuanto a su objeto de adoración, en ese tiempo, en ese ínterín, en lo que el diablo vuelve, el hombre no será tentado por el diablo. Pero lo que quiero decirles es, que cuando el diablo le deja a uno por uno haberse definido como adorador del único Dios, entonces empiezan las tentaciones de Dios.

     

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