LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

11 de febrero de 2018

UN HOMBRE LIBRE

Lucas 19, 29-31
   Cuando ya había llegado cerca de Betfagé y Betania, junto al monte que se llama de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles:
—Vayan a la aldea que está enfrente, y al llegar encontrarán un burro atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo. Y si alguien les pregunta por qué lo desatan, díganle que el Señor lo necesita.

Amados: Eso es parte de cuando el Señor iba a entrar como Rey, pero como un Rey distinto, en aquella hostil Jerusalén. “Y si alguien les dice porque hacen eso, contesten: El Señor lo necesita.” Eso fue lo que les dijo el Señor a los discípulos, cuando les pidió que fueran a buscar aquel borrico, aquel burrito. “Si le preguntan por qué, por qué están tomando eso que no es de ustedes, díganle que el Señor lo necesita.”
     Amado, amada: A lo mejor, desde lo más adentro de ti puede surgir o brotar espontáneamente; aunque tal vez con dolor o con interrogante, puede brotar una pregunta: ¿Quién me necesita? ¿Quién me necesita? Pero de verás. ¿Quién me necesita? Porque es que dentro de ti y dentro de mí hay algo que ha puesto el Señor. Y es un instinto bien arraigado de ser necesario. Hay algo dentro de ti, aun siendo criaturas tontas, viles y débiles, hay algo dentro de ti que ha puesto el Señor, que está bien metido y arraigado: de ser necesario. Y cualquier ser humano encuentra el sentido de existir y descubre la felicidad, cuando lo que es y lo que tiene, cuando lo que es y lo que tiene lo utiliza no para satisfacerse a uno mismo, sino para responder a las exigencias de otros. Es decir, que tú estas hecho y yo, de tal manera que tú llegas a satisfacerte, a cumplirte, cuando lo que eres tú, llega a satisfacer, a responder a lo que otros quieren. Por ejemplo: hay algunas necesidades como la comida, la seguridad, el agua, la satisfacción de uno en poseer eso, ¿verdad? Es decir, ante la necesidad de la comida, la satisfacción es poseerla. O ante la necesidad de la seguridad,  poseerla; ante la necesidad del agua, poseerla. Pero hay otras necesidades y la satisfacción de esas otras necesidades no está tanto en tu poseer sino en que por medio de ti, otros tengan. En otras palabras, en algunas necesidades, la satisfacción tuya tendría que ser el dar, no  recibir. Porque cuando uno se dedica a satisfacer los intereses de uno mismo y vivimos la vida cara a eso, nos ponemos en contra de Dios de todo el mundo y de nosotros mismos.

     Porque cuando uno está interesado en lo de uno nada más, cuando un hombre o una mujer se preocupa solamente por sí, entonces ese hombre y esa mujer pierden de vista las cosas más nobles y más profundas. Y todo el mundo quiere apropiarse de algo, poseer algo. Pero solamente el hombre que es libre es quien sabe que no es en el poseer, sino es en el dar. Un hombre libre no se mira a sí mismo como a un depósito de necesidades; sino que considera la vida de uno para alguien más, para alguien más. “Si amas tu vida la perderás…” ¿Entiendes? La realización y el cumplimiento tuyo no es que tú vivas para ti, sino que vivas para alguien más. 

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