LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

18 de febrero de 2018

LA HUMILDAD Y LA VERDAD

Gálatas 6, 3-5
   Si alguien se cree ser algo, cuando no es nada, a sí mismo se engaña.Cada uno debe juzgar su propia conducta, y si ha de sentirse orgulloso, que lo sea respecto de sí mismo y no respecto de los demás. 5Pues cada uno tiene que llevar su propia carga.

     Si alguno se imagina ser algo - dice Pablo- no siendo nada, se engaña a sí mismo. Amados: Eso de no ser nada, como que tiene que ver con humildad. Y muchos dirán que la humildad es la verdad. A mí me enseñaron eso. Y es verdad que la humildad es la verdad. Pero eso de ser humilde tiene que ver con una persona, no puede ser con algo abstracto.
     Cuando hablamos de humildad, hablamos de alguien que es humilde. Entonces, al decir que la humildad es la verdad, tendremos que hablar de la verdad en relación a alguien. Porque eso de decir, la humildad es la verdad y ambas cosas  -tanto humildad como verdad- quedarse en el abstracto; eso no sirve para nada. La humildad tiene que ver con alguien y la verdad tiene que ver con alguien.  Entonces, lo que tenemos que descubrir es que si la humildad es la verdad. ¿Cuál es la verdad acerca de ti y de mí?
     Pues la verdad acerca de ti, ¿cuál tú crees que pueda ser? Si la humildad es la verdad, pero no podemos hablar de humildad como de algo por el aire y abstracto, sino como algo que está enraizado y encarnado en alguien: en ti, en aquel, en mí. Si la humildad es la verdad y la verdad tiene que ver contigo también; entonces, ¿cuál es la verdad tuya? La humildad tiene que ver, ¿con quién? Con una persona. No podemos hablar de un árbol humilde. No podemos hablar de una estrella humilde. Tenemos que hablar, ¿de quién? De un hombre, de una mujer humilde. Pero también se nos ha enseñado que la humildad es la verdad. Que si descubrimos la verdad de un hombre; sabremos lo que es la humildad de ese hombre o mujer. ¿Pero, cuál es la verdad tuya? La verdad tuya y mía es que tú y yo somos nada. Entonces, empezamos a descubrir lo que es la humildad. Nada. La verdad de tu nada. Una persona es humilde cuando empieza a comprender su nada ante Dios. Y por eso es que, que hay que empezar con  la nada, para poder caminar en el itinerario extraordinario espiritual que nos tiene Dios.
     La nada es la verdad tuya y mía. Lo que cada uno tendría que poder decir es “yo soy un pequeño cero con el Señor.” Algunas veces tenemos que ser un cero sin el círculo. Y eso ya es ser nada. Yo soy la nada. De tal manera que cuando un hombre llega a comprender lo que es humildad llega también a comprender que aunque es un cero, si de veras llega a reconocer que es un cero, una nada, entonces, resulta que acontece el gran milagro de que ese hombre se vuelve un cero que no se queda en cero, sino que es un cero que se convierte en una cifra enorme, porque llega a alcanzar la grandeza y la magnitud de Dios.
    Pero no vale decir: “sí, yo sé que yo soy nada”. ¡No! Eso de ser nada tiene que ser una experiencia. Tú tienes que pasar por la experiencia de la nada. Y entonces, cuando pasa uno de veras por la experiencia de la nada y pasa de lo teórico a lo real, se vuelve uno una nada que no se queda en nada, sino que uno se vuelve una nada fecundada por la obra creadora de Dios. Y cuando la nada la fecunda Dios, se vuelve una transformación en lo todo de Dios.
     Cuando tú en tu nada, no solamente reconociéndolo sino llegando a vivir una realidad de la nada, entonces Dios viene con su fecundación divina y eterna. 
     Y cuando Dios fecunda la nada tuya, no es una criatura lo que surge. Lo que surge es otra persona divina en ti. Entonces pasa de lo creado a lo increado con el Señor. Cuando tú te vuelves nada, es cuando más te ama Dios. Dios no ama lo que se cree algo. Amados: Cuando un hombre o una mujer en su nada escoge el todo de Dios; ese todo que es Dios lo ama de tal manera, que tú que eras nada te vuelves alguien en aquel que te ama. Porque tú solamente te vuelves alguien cuando Dios te ama. 

     

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