LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

28 de enero de 2018

LA SALIVA DE JESÚS

Marcos 8, 22-26
“Llegaron a Betsaida y le llevaron un ciego pidiendo que lo tocara. Tomándolo de la mano lo sacó del pueblito, le escupió en los ojos, le aplicó las manos y le preguntó: “¿Ves algo?”. 
Empezó el hombre  a distinguir y dijo: “Veo a los hombres  y me parecen árboles que andan”. 
Entonces, le aplicó  otra vez las manos a los ojos. El hombre vio del todo. Estaba curado y lo divisaba todo con claridad. 

   Amados: Marcos nos habla de un hombre que estaba ciego. Y dice La Palabra que algunos se lo trajeron a Jesús y le suplicaron a Jesús que lo tocara. “Por favor, Jesús, tócalo”.  Y dice La Palabra que Él cogió al ciego por la mano y lo condujo fuera del pueblo. Y, aunque es verdad que alguna gente le trajeron al ciego; no dice que el ciego se llevó él mismo a Jesús. Pero, probablemente el ciego tenía unos grandes anhelos de llegar hasta Jesús, porque el ciego no es tonto. Y él sabe por quién se deja guiar y hasta quién se deja guiar. Entonces el ciego se dejó coger de la mano por Jesús.Y dice La Palabra que lo condujo hasta fuera del pueblo. Él se dejó llevar por Jesús. Amados: Ahí es donde empieza el milagro: cuando un ciego tiene anhelos de llegar hasta Jesús y luego se deja guiar por Jesús. Eso siempre es un milagro. No basta llegar hasta Jesús, hay que dejarse llevar por la mano de Jesús, y que Él le conduzca a uno a donde quiera que Él quiera. Y en este caso le condujo fuera de la aldea. Y este hombre muy bien podía haberse preguntado: “¿Pero, a dónde me llevas solito a mí, a dónde me llevas?”  Pero, no solamente eso, dice que se lo llevó fuera. Entonces Jesús se mete los dedos en la boca; escupe en la mano y esa saliva se la lleva a los ojos del ciego. Eso era como para aquel hombre haber protestado. “Me está escupiendo mis ojos.” 

    Amados: Eso es fe. Ese hombre se estaba dejando hacer de Jesús cualquier cosa. Imagínate, que venga alguien y te escupa en los ojos. Eso es una ofensa. Pero entonces, dice La Palabra que Jesús coge saliva y se la emplasta en los ojos del ciego y le pregunta: “¿Ves algo?” Ante la pregunta de Jesús el hombre le dijo: ”Estoy empezando a ver, empiezo a ver; veo a los hombres, pero me parecen árboles que están dando vueltas. Me parecen árboles  que andan, como que están caminando.” Entonces nos dice la Palabra que Jesús le impuso las manos otra vez. Dice La Palabra  que Jesús  le impuso las manos otra vez. Amado; ¿Cuál es ahí, la palabra importante?  “Otra vez”. El Evangelio nos habla de un hombre que recibió un toque segundo del Señor, un segundo toque del Señor. 

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