LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

14 de enero de 2018

LA OBRA DE JESÚS

Juan 9, 1-2
 Al salir, Jesús vio a su paso a un hombre que había nacido ciego. Sus discípulos le preguntaron:
—Maestro, ¿por qué nació ciego este hombre? ¿Por el pecado de sus padres, o por su propio pecado?

     Y al pasar, se encuentra Jesús con un ciego de nacimiento, un ciego. No puede ver, no puede apreciar ni comprender la realidad de la luz. Pero siempre, los discípulos de Jesús son muy torpes y el Maestro es muy sabio, siempre es así. “¿Quién pecó: Él, sus padres; quién, por qué nació ciego?” 
   Amados: Es que, es que Jesús no vio a un ciego. ¿Cómo puede ser que la luz se fije en la ceguera de un hombre?  Para la luz, no hay oscuridad, son incompatibles. Él es la luz. Este no es el momento de empezar argumentando ni discutiendo ni raciocinando acerca de quién pecó, en cuanto a que ese hombre haya nacido ciego. Esto es algo más profundo que lo que esos torpes discípulos se imaginan o quisieran aprender. “Ni él pecó ni sus padres”. Es para que se manifiesten en él las obras de Dios. El problema aquí no es que él sea ciego. El problema aquí no es que él no pueda ver los árboles y la creación. El problema aquí es que ese hombre aún no ha visto al Creador. Ese es el problema. El problema de los hombres no es otro que el que vean,  palpen, escuchen y vivan al Creador. 
     “¿Por qué está paralítico?” Dice Jesús: “Ese no es el problema. El problema es que me conozcan a Mí que soy el Camino. No puede oír, ese no es el problema. El problema es que hagan caso de Mí que soy La Palabra hecha carne. No puede ver, pero si ese no es el problema. El problema es que se manifieste en él la gloria de Dios y se dé cuenta que Yo soy la luz.  Está muerto. Eso no es ningún problema. El problema es que llegue a comprender que Yo soy la resurrección y la vida.  Ni él pecó ni sus padres. Esto no es problema. Ese no es el asunto. En eso no hay que tomar asunto.  Pero si hay que tomar asunto, en que se manifiesten en él las obras de Dios.”  Y hablando de obras, le dice Jesús: “Yo tengo que trabajar en la obra de mi Padre.”  Pues claro. “Pero de día; nadie puede trabajar de noche”. No se atrevan ustedes a trabajar de noche. ¿Entienden? “Yo soy la luz”
  Amados: Lo que está diciendo Jesús es: “Yo soy la luz.” “El problema no es que este hombre esté ciego. Es que Yo soy la luz y tiene que llegar, a ver al Creador, al Hacedor de la luz.  La obra de mi Padre se tiene que manifestar en él. Yo soy la luz. Yo trabajo en la obra de mi Padre. Pero en la obra de mi Padre se trabaja de día y Yo soy la luz, y de día hay luz. No se puede trabajar  a menos que no sea en el día, en la luz y la luz soy Yo. No se puede trabajar a menos que no sea en Mí”. Nada vale sino es en mí. 
       


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