LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

21 de enero de 2018

CONDICIONES Y EXIGENCIAS

Lucas 14, 25-26
“Y caminaba con Él un gentío enorme y volviéndose les dijo: Si alguno viene a Mí y no aborrece a su padre,  a su madre, a su mujer,  a sus hijos, a sus hermanos y hermanas; y más aun , incluso a su vida, no puede ser discípulo mío.” 
   Amados: El Señor Jesús Cristo nunca fue un engañador. Él nunca engañó a los hombres. Él nunca trató de engañar a los hombres menguando las condiciones ni las exigencias de quien quisiera seguirle. Nunca trató de engañar a los hombres para que hicieran ellos una profesión de fe solamente de labios. Él nunca trató de conseguir un gran número, una gran cantidad de seguidores predicándoles un mensaje fácil y popular, nunca. Así no fue ni es el Señor Jesús Cristo. 
  Es más, cada vez que veía que la gente empezaba a acumularse alrededor de Él, cada vez que veía que el gentío empezaba a seguirle, pero copiosamente, en multitudes, Él los hacía pasar por un cedazo, por un colador y les presentaba las condiciones más duras de ser discípulo de Él y de seguirle. Cada vez que Él veía que el grupo se estaba poniendo muy numeroso y que Él veía que eran muchos los que seguían, Él veía que algo estaba mal. Porque Él siempre supo, desde el principio hasta el final, que los que se sometiesen  a las condiciones de Él  -que eran las condiciones del Padre Dios- serían muy pocos. Y al ver muchos, los pasaba por el cedazo de las condiciones durísimas de ser discípulo de Él. 
   Y en uno de esos momentos en que el Señor se dio cuenta que estaba creciendo el número de sus seguidores, de los que querían ir detrás de Él, Él quería que ellos se dieran cuenta de que tenían que calcular el costo de seguirle. Cuando Él veía que le estaban siguiendo demasiados, Él enseguida les ponía frente a ellos, aquella situación de que ellos tienen que calcular lo que cuesta eso de seguir a Jesús.  Porque, “¿Quién de ustedes que quiera edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos?” Jesús compara el seguirLe, con alguien que quiere edificar algo; pero tiene que sentarse a calcular los gastos, a ver si tiene lo que necesita, no para empezar sino para acabarla, para terminarla.  
    Amados: Esto de seguir a Jesús Cristo no es cuestión de empezar, no es cuestión de continuar por un tiempo, es seguir desde el principio hasta el fin; “porque, ¿quién de ustedes que quiere edificar una torre, no se sienta calculando los gastos? Es decir, que desde el principio uno tiene que estar seguro de que va a terminar la obra de seguir a Jesús Cristo. No sea que después de poner  el cimiento y no pueda terminarla, todos los que lo vean, comiencen a hacerle burla diciendo: Mira ese hombre, comenzó a edificar y ahora no puede acabar. O qué rey al marchar  a la guerra contra otro rey, lo mismo, no  se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil, al que viene contra él con veinte mil.”

    Lo que te quiero decir en nombre del Señor es que Jesús no engaña a nadie. Él le pone bien claras las condiciones y las exigencias de seguirle, de tal manera las pone claras, que Él no tolera la inestabilidad. Él no tolera la superficialidad de aquellos que empezaron a seguirLe, porque Él desde el principio les dijo que tenían que calcular. Y Él les dio a cada uno de los que quisieron seguirle, les dio la lucidez, la luz para  saber que esto de seguirle es algo muy serio y muy maduro, y no porque lo digamos,  sino porque lo es. Y de eso tiene que ser testigo la vida.

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