LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

24 de diciembre de 2017

NOCHEBUENA: EL HERALDO CELESTIAL

Lucas 2, 8-20
 Cerca de Betlem había unos pastores que pasaban la noche en el campo cuidando sus ovejas. De pronto se les apareció un ángel del Señor, y la gloria del Señor brilló alrededor de ellos; y tuvieron mucho miedo. Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo, porque les traigo una buena noticia, que será motivo de gran alegría para todos: Hoy les ha nacido en el pueblo de David EL SALVADOR, que es el Mesías, el Señor. Como señal, encontrarán ustedes al NIÑO envuelto en pañales y acostado en un establo.»
En aquel momento aparecieron, junto al ángel, muchos otros ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían:
«¡Gloria a Dios en las alturas!
¡Paz en la tierra entre los hombres que gozan de su favor!»
Cuando los ángeles se volvieron al cielo, los pastores comenzaron a decirse unos a otros: ‘Vamos, pues, a Betlem, a ver esto que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado’.
Fueron de prisa y encontraron a María y a José, y al NIÑO acostado en el establo. Cuando lo vieron, se pusieron a contar lo que el ángel les había dicho acerca del niño, y todos los que lo oyeron se admiraban de lo que decían los pastores. María guardaba todo esto en su corazón, y lo tenía muy presente. Los pastores, por su parte, regresaron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído, pues todo sucedió como se les había dicho.”.

Amados de esta NOCHEBUENA: El tema del Reinado de Dios por medio de Su Hijo Jesús Cristo es uno CONSTANTE, INFLEXIBLE, CONSISTENTE en la narrativa inspirada del Lucas inspirado. La nación de Israel se convertiría en un, por decirlo así, un vehículo de Dios para regir esta existencia y para gobernar la tierra, pero NO fue así. Israel NO dio la medida y el pueblo israelita se mostró desmerecedor y desdeñable. El Señor Dios había escogido a David para que fuera Rey – prototipo de Jesús, el Único Rey verdadero – pero hasta el mismo fenomenal David Le falló a Yahweh pues NO Le sirvió a Yahweh como digno vice-regente. El Señor Yahweh le aseguró, sin embargo, a David que su dinastía continuaría y en el tiempo debido, su dinastía se concretaría, definiría, se haría universal bajo el gobierno y Reinado de UN REY cuyo Reino duraría por siempre: 2 Samuel 7, 13, “Él edificará un templo en Mi honor y yo consolidaré Su trono real para siempre.” Y, 2 Samuel 7, 16, “¡Tu casa y Tu reino durarán por siempre en Mi presencia; Tu trono permanecerá por siempre!”
Amados de esta NOCHEBUENA: Gabriel, el Heraldo Celestial, le asegura a María que su Hijo sería EL REY cuyo REINO duraría por siempre.
A diferencia de Zacarías cuando el Heraldo Angelical le Anunció que Isabel, su esposa estéril, quedaría embarazada y Zacarías – Lucas 1, 18 – pidió al Heraldo, “¿Qué garantía me das de eso? Pues yo soy anciano y mi mujer de edad avanzada?” Zacarías estaba pidiendo un milagro que respaldara el otro milagro que el Heraldo le había prometido.
¡María NO! La pregunta de María al Heraldo Celestial Gabriel fue una que reflejaba confusión, genuina confusión. Lucas 1, 34: “¿Cómo sucederá eso si NO he conocido varón alguno?” El verbo “NO he conocido” es un eufemismo que se refiere a NO haber tenido relaciones sexuales con ningún varón: Génesis 4, 1, “¡Conoció el hombre a Eva, su mujer, la cual concibió…!” Jueces 21, 12 en referencia a las 400 muchachas vírgenes que negociaron con los Benjaminitas: “¡Entre los habitantes de Yabesh de Galaad encontraron 400 doncellas vírgenes que NO habían CONOCIDO varón y las llevaron al campamento de Silo…!”
Mateo 1, 25: “Y NO la CONOCIÓ hasta que ella dio a luz un Hijo, y Le puso por nombre ¡JESÚS!”
A la pregunta de María: Lucas 1, 34: “¿Cómo sucederá eso si NO he conocido varón alguno?”, el Heraldo Celestial le da a María un respuesta campechana, de buenas entrañas. Le declara, le afirma, le asegura a María que el mismo Dios se injertaría en ella, de forma milagrosa, en lo que, entre los seres humanos, el hombre contribuye y suple durante un acto sexual. La suya, la de María, sería una concepción sobrenatural en la que no habría participación de varón alguno. Dios, el Señor, creó a la Humanidad de LA NADA, y ÉL ahora crearía de LA NADA lo que María necesitaba para concebir un NIÑO.
¡En el ANUNCIO de Heraldo Celestial Gabriel, se hace referencia a LA  TRINIDIDAD. DIOS PADRE, por medio del Espíritu Santo, traería a SU HIJO ETERNO a esta existencia por medio de María, la de Nazareth, ¡aldea de donde NADA BUENO podría salir! De igual manera, se nos hace una alusión al principio de nuestra existencia. Del mismo modo que – en Génesis 1, 1-2 – el Espíritu Santo, el Aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas y trajo LUZ al caos informe que era la Tierra, a la faz del abismo y la tiniebla, de la misma manera el Espíritu Santo se cerniría sobre María para traer, a LA HUMANIDAD LA LUZ DEL MUNDO.
Le explica el Heraldo Gabriel a María cómo el título “HIJO DE DIOS” NO era un modo de hablar o una expresión o un requiebro o un comentario provocativo. Este NIÑO – NIÑO SANTO ABSOLUTAMENTE LIBRE DE PECADO y DE LAS VICISITUDES DEL DESTINO DEL ANTIGUO ADAM – este NIÑO sería, de hecho, literalmente – EL HIJO DEL DIOS ALTÍSIMO.
Amados de esta NOCHEBUENA: NO HAY ASUNTO o ACONTECIMIENTO que esté más íntimamente asociado con la VOLUNTAD de DIOS  que la concepción de un NIÑO o de una NIÑA.
 Como acontece en tantas esferas de nuestra vida, tenemos alguna medida de control sobre cómo y cuando se puede dar una concepción. La tecnología médica nos ofrece cierta capacidad o destreza para prevenir el embarazo como, también, ofrece a las parejas – que por una razón u otra razón – son infértiles. Sin embargo, ni el control de la natalidad ni los tratamientos para hacer fértil a una pareja son CIEN POR CIENTO [100%] EFICACES. El milagro de un NIÑO o de una NIÑA sigue siendo prerrogativa exclusiva del Señor Dios.
Lo mismo aplica a, prácticamente, todos los asuntos de la vida. Podemos – en poco o en algo – ejercer influencia sobre asuntos de dinero o riqueza, sobre la longevidad, duración de nuestra vida o macrobiosis, sobre la profesión u oficio que queremos perseguir, sobre la política, la sociedad o cualquier otro asunto que se nos ocurra. PERO, NO PODEMOS controlar todo. A pesar de lo ingeniosos o diligentes que seamos, siempre vamos a experimentar circunstancias que jamás hubiéramos escogido ya sea porque LO MALO aconteció o porque DIOS INTERVINO. Tenemos, por tanto, que aprender a ajustarnos a las circunstancias que están fuera de nuestro control. 
En el caso de María, el Señor Dios intervino para lograr lo que los humanos juzgan IMPOSIBLE. ¡UNA DONCELLA VIRGEN CONCIBIÓ UN NIÑO!
Prescindiendo de las circunstancias, sean insípidas e intolerables o gratas y agradables, ¡DIOS, EL SEÑOR, ESTÁ EN CONTROL!
Cuando, de primeras, el Heraldo Celestial Gabriel le ANUNCIA a María el plan del Señor Dios, es posible que ella se habrá imaginado los desafíos a los que tendría que enfrentarse. No obstante, ella NO estaría preparada, en nada, para ¡CUÁN DIFÍCIL, CUÁN DESLOMADOR, CUÁN AGOBIANTE TODO SERÍA!
No habría NADIE quien le creería, ni los miembros de su propia familia; nadie creería por más que ella intentara explicar el milagro. A partir de ese momento, sus compañeros y compañeras serían los “susurros”, los “cuchicheos”, las “risas disimuladas y socarronas”, los “chistes de mal gusto”, los “desprecios”, la “falta de respeto”, los “vilipendios”. Además, ella tampoco sabía cómo iba a reaccionar José, su prometido, su esposo.
¡Así y todo, ella se sometió al QUERER, a la VOLUNTAD del Señor Dios y confió en AQUÉL QUE PARA LA CARGA QUE DA, TAMBIÉN DA LOS HOMBROS PARA LLEVARLA!
Los más selectos regalos traen consigo dicha singular. Los regalos de un cumpleaños llenan de gozo a los niños; el o los regalos en relación a un aniversario exclaman: “TE AMO”. Los regalos que se hacen cuando es asunto de DESPEDIDA suavizan, en algo, el dolor de la despedida. Los regalos de LA NAVIDAD traen consigo risas y carcajadas y alegre humor especialmente en los días grises de invierno o en la frescura del aire en los territorios e islas del Caribe. Pero, NADA compara, nada excede, nada supera el regalo-sorpresa que el Señor Dios dio a toda la humanidad en aquella aldea en las afueras de Jerusalem hace veinte y un siglos atrás: UN PEQUEÑO, inquieto envoltijo de puro gozo como lo es todo niño recién nacido. Sin embargo, este fardito era ÚNICO, SINGULAR, EXCLUSIVO e IMPRESIONANTEMENTE MARAVILLOSO. Este NIÑO ERA LA DIVINIDAD INTACTA, ÍNTEGRA, INCÓLUME y, a la vez, HUMANIDAD INCORRUPTIBLE: DOS NATURALEZAS UNIDAS EN PERFECTA PERFECCIÓN EN UNA PERSONA SINGULAR, ¡JESÚS CRISTO! 
El apóstol Pablo – 2 Corintios 9, 15 – describe a Jesús Cristo de esta manera: “¡Demos gracias a Dios POR SU DON INEFABLE¡”; un don tan precioso que no existen palabras para describirlo.
LUCAS, bajo el influjo, la protección e inspiración del Espíritu Santo, se dispone y se lanza a describir el regalo INDESCRIPTIBLE de Dios con una cuidadosa, hábil y diestra narrativa.
¡LUCAS presenta al MUNDO ENTERO al NIÑO-MESÍAS! La narrativa de LUCAS sobre Jesús Cristo NO ES contar la historia de un héroe regional o local; tampoco cuenta la historia de una figura nacional. Al contrario, LUCAS NARRA LA HISTORIA DE LA VIDA DEL REY de Reyes y DEL SEÑOR de Señores de TODO EL UNIVERSO.
Al otro lado del Mediterráneo, alrededor de unas 1,500 millas de distancia, un hombre se autodenominó SUPREMO: AUGUSTO, SEÑOR Y DUEÑO SUPREMO, CÉSAR CAIUS OCTAVIO. El LUCAS INSPIRADO lo cataloga como “peón de ajedrez”, como “peón de pico y pala” cuyo papel será – sin él saberlo – ayudar al Señor Dios a cumplir Su propósito. La orden de ese tal “SUPREMO” de tomar un censo en Israel sirvió tan solo para que José y María saliesen de Nazareth hasta Betlem de modo que se cumpliera la profecía de Miqueas 5, 1-3: “En cuanto a ti, Betlem Efrata, pequeña entre los clanes de Judá, de ti saldrá un gobernante de Israel que desciende de una antigua familia. Ahora el Señor deja a los Suyos, pero sólo hasta que dé a luz la mujer que está esperando un hijo.”
Lucas 2: “José subió de Nazareth, ciudad de Galilea, a la ciudad de David en Judea llamada Betlem – pues pertenecía a la Casa y Familia de David – a inscribirse con María su prometida-esposa, que estaba encinta. Estando ellos allí, le llegó la hora del parto y dio a luz a su Hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había encontrado sitio en la posada.
Al instante se juntó al ángel una multitud del Ejército celeste, que alababan a Dios diciendo:
“¡GLORIA A DIOS EN LO ALTO Y, EN LA TIERRA, PAZ A LOS QUE ÉL AMA PORQUE HACEN SU QUERER!” 

    

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