LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

17 de diciembre de 2017

NAVIDAD: YESHUA

Lucas 1, 26-29
   A los seis meses, Dios mandó al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, donde vivía una joven llamada María; era virgen, pero estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. El ángel entró en el lugar donde ella estaba, y le dijo:
—¡Salve, llena de gracia! El Señor está contigo.
   María se sorprendió de estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo.

Amados: Al oír estas palabras, a María, se le revolcaron sus adentros por muchas razones. Primeramente, las doncellas – por aquellos tiempos – eran consideradas, entre los judíos, pertenecer a un rango inferior y modesto en la sociedad. En segundo lugar, ese humilde rango y lugar a los que pertenecía la excluía, ipso facto, de cualquier gracia especial de parte del Señor Dios y en tercer lugar, ella era oriunda de Nazareth y, al fin y al cabo, ¿qué cosa buena podría acontecer a nadie en Nazareth? ¿Quién era ella para recibir tan bello saludo?
La versión del griego en Latín de la Biblia, conocida como la VULGATA, y debida principalmente a San Jerónimo – siglos IV y V – traduce “favorecida” como “Gratiae plena”. “llena de Gracia”. Fundamentándose en la VULGATA [la traducción que llevó a cabo en LATÍN – Jerónimo – del original inspirado Griego], La Religión Católica-Romana interpretó de esa traducción al Latín, que María poseía GRACIA que, a su vez, podía impartir a otros. Sin embargo, la expresión del GRIEGO original ya citado NO admite tal traducción de Jerónimo pues la expresión griega es un verbo en el perfecto pasivo queriendo comunicar que María fue receptora de una acción que ALGUIEN que NO era ella había realizado. En este caso particular, podríamos – sin  vacilar – asegurar que el verbo está en un “pasivo divino” e indirectamente dando al Señor Dios y sólo a Él el crédito y mérito por haberle dado a María Su Gracia Divina.
Por cierto, es ésta la primera vez en todo el Nuevo Testamento [en contexto de un saludo] que hallamos la palabra CHARIS: Χαîρε. Es – en los escritos de LUCAS –  un concepto clave.
El Heraldo Celestial le explica a María lo que, apenas, ella puede, en el momento comprender. Le explica ¿por qué?, ella ha sido favorecida.
Apilando Gracia tras Gracia tras Gracia tras Gracia tras Gracia, el Heraldo Celestial Gabriel le revela a María, quien entiende sin entender, CINCO [5] HECHOS que acontecerán en el futuro de todos y cada uno será más maravilloso que el anterior. 
PRIMER HECHO: Lucas 1, 31, “¡Mira, concebirás y darás a luz un hijo varón, a quien llamarás JESÚS!” Isaías 7, 14 lo profetiza: “Pues bien, el Señor mismo va a darles una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre DIOS-CON-NOSOTROS.” 
Las mujeres hebreas hubieran recibido una buena nueva como esta con sublime gozo. Los judíos – mucho más que cualquier otra cultura de la antigüedad – tenían un extraordinario concepto de aquilatar su progenie pero el nacimiento de un hijo varón era garantía que el legado de familia continuaría, por lo menos, en la próxima generación y, tal vez con un tal vez muy lejano, se volvería su prole parte del linaje del Mesías esperado.
También, el Heraldo Celestial le dio a María un imperativo, Lucas 1, 31: “¡Le llamarás JESÚS!,” que es el equivalente Griego del nombre Hebreo “YESHUA”. El nombre significa, YHWH SALVA, Mateo 1, 20-21: “José, hijo de David, no tengas reparo en acoger a María como esposa tuya pues lo que ha concebido es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo a quien llamarás JESÚS, porque EL SALVARÁ a Su Pueblo de sus pecados.”
SEGUNDO HECHO: Lucas 1, 32, “¡Será grande, llevará el título de Hijo del Altísimo!” Este Anuncio del Heraldo Celestial a María hace alusión al que le hizo el Heraldo Celestial en Lucas 1, 16 cuando habla de la función del niño que lleva en el vientre la parienta de María: Isabel. El Heraldo Angelical le Anuncia a Isabel que Juan el Bautista “…convertirá a muchos israelitas para que pertenezcan al Señor su Dios.”
TERCER HECHO: Lucas 1, 32, “¡El Señor Dios Le dará el trono de David su padre” La expresión “Hijo de Dios” conlleva DIGNIDAD DE REALEZA. En Israel, un rey era “un ungido”, “un tipo de mesías”. El Heraldo Celestial le revela a María que su hijo [JESÚS], sería EL REY DE ISRAEL pero, desde luego, NO lo sería del modo ilegítimo, traicionero, alevoso ni pérfido de Herodes quien, de hecho, ocupaba el trono en tiempos de JESÚS.
CUARTO HECHO: El Heraldo Celestial revela lo más despampanante entre todo lo que le revela: “¡Él será EL MESÍAS POR TANTO TIEMPO ESPERADO!” NO es que JESÚS sería un hombre especial en cuanto a Dios; tampoco uno de los tantos reyes que había tenido Israel. JESÚS SERÍA ¡EL REY DE ISRAEL, EL MESÍAS QUE LA HUMANIDAD ESPERABA Y NECESITABA! Las frases que utiliza el Heraldo Angelical en el LUCAS inspirado las saca a la LUZ de donde estaban en la SOMBRA DE JESÚS en el Antiguo Testamento:
2 Samuel 7, 13-14 y verso 16: “Él edificara un templo en mi honor y yo consolidaré Su trono real para siempre. Yo seré para Él un Padre, y É será para Mí un Hijo.” Y el verso 16: “Tu casa y Tu reino durarán por siempre en Mi presencia. Tu trono permanecerá para siempre.”
Salmo 89, 37-38: “Su linaje será perpetuo y Su trono como el sol en Mi presencia; como la luna que permanece siempre: testigo fidedigno en las nubes.”
Isaías 9, 5-6: “Porque un Niño nos ha nacido, nos han traído un Hijo: lleva el cetro del principado y se llama “Milagro de Consejero, Guerrero Divino, Jefe Perpetuo, Príncipe de la Paz”. Su glorioso principado y la paz NO tendrán fin, en el trono de David y en Su reino; se mantendrá y consolidará con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre. El celo del Señor de los Ejércitos lo realizará.”  
Jeremías 23, 5-6: “Miren que llegan días – oráculo del Señor – que daré a David un vasto legítimo. Reinará como Rey prudente, y administrará la justicia y el derecho en el país…” 
Daniel 2, 44: “En medio de esos reinados, el Dios del Cielo suscitará UN REINO que NUNCA será destruido ni Su dominio pasará a otro, sino que destruirá y acabará con todos los demás reinos, pero Él durará por siempre.”
Daniel 7, 14: “A Él se Le dio imperio, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas Le sirvieron. Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasará, y Su reino no será destruido jamás.”
Amados de LA NATIVIDAD: María sabía, con exactitud lo que el Heraldo Angelical le afirmaba PERO NO LO ENTENDÍA. ¿Cómo podría comprenderlo? Ella, María, sería la madre del Mesías pero ¿cómo, cómo podía ser eso posible?
QUINTO HECHO: Lucas 1, 33, “…para que reine sobre la Casa de Jacob por siempre y Su reinado no tendrá fin.”


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