LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

31 de diciembre de 2017

NAVIDAD: LOS PASTORES

Lucas 2, 13-2O
”En aquel momento aparecieron, junto al Heraldo Celestial, muchos otros Heraldo Angelicales del cielo, que alababan a Dios y decían: «¡Gloria a
Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra entre lo hombres que gozan de Su favor!»
Cuando los los Heraldos Celestiales se volvieron al cielo, los pastores comenzaron a decirse unos a otros: ‘Vamos, pues, a Betlem, a ver esto que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado.
Fueron de prisa y encontraron a María y a José, y al NIÑO acostado en el establo. Cuando lo vieron, se pusieron a contar lo que el Heraldo Celestial les había dicho acerca del NIÑO, y todos los que lo oyeron se admiraban de lo que decían los pastores. María guardaba todo esto en su corazón, y lo tenía muy presente. Los pastores, por su parte, regresaron dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían visto y oído, pues todo sucedió como se les había dicho.”

Amados de esta Navidad: La multitud de HERALDOS ANGELICALES que HABÍAN COLMADO DE GLORIAS Y ALABANZAS para DAR EL ANUNCIO DEL NACIMIENTO DEL NIÑO A LOS HUMILDES PASTORES, REGRESARON A LA ESFERA y DIMENSIÓN DIVINAS.
Dejaron a los pastores en la oscuridad de la noche PERO revestidos interiormente de brillo, radiantes y revestidos interiormente de brillo y felicidad, encendidos, incandescentes y relumbrantes. 
LUCAS finaliza esta narrativa nativideña, echándole una mirada de comprensión a la Madre del Jesús Humano. Después de las alabanzas estruendosas y altisonantes de incontables Heraldos Celestiales; después que los atónitos y anonadados pastores se fueron para ANUNCIAR a todos lo que habían visto, y escuchado y tocado con sus propias manos, después que las parteras y comadronas, boquiabiertas y gozosas, se habían marchado a sus hogares a comadrear el ANUNCIO…María NO cesaba de dejar de estar embelesada, encantada, hechizada, humildemente fascinada. ¡ELLA NO SABÍA SI TODO ERA UN SUEÑO DEL QUE NO PODÍA NI QUISIESE DESPERTAR! Lo que SÍ nos afirma el LUCAS inspirado en Lucas 2, 19 es que “¡María lo ATESORABA y meditaba todo en su interior!”
Amados: Lo GRANDE e INMENSO del Señor siempre es humanamente difícil. Desde que el HERALDO CELESTIAL GABRIEL SE ENTREMETIÓ EN SU VIDA FUE COMO UN ROMPECABEZAS, LITERALMENTE, UN ENIGMA PARA MARÍA.
El recorrido de nueve meses desde Nazareth hasta Betlem fue del todo complicadamente extraordinario: La visitación de un Heraldo Celestial, el ANUNCIO INVEROSÍMIL, INCREÍBLE, QUIMÉRICO que a ella, ÉL LE ANUNCIÓ, el CASI IRSE A PIQUE sus esponsales con el hombre que amaba, las circunstancias malavenidas para que naciera un bebé.
Llegaba al corazón de María la angustia de José a la vez que su inconmutable obediencia al Señor. María – el NIÑO en sus brazos o lactándoLE – no salía de su asombro, por ejemplo, de la conveniencia perfecta del Censo, el Nacimiento del Hijo de Dios en un establo, y la humilde adoración de unos pastores. 
A medida que pasaban los años, ella, María conservaba recuerdos que, en ella, formaban un rompecabezas inusual y muy complejo y que ella hubiera querido resolver. De vez en cuando ella, María, intentaba poner todo lo acontecido en orden inteligible para poder comprenderlo, luego tenía que volver a ponerlo todo en otro orden pues el orden anterior ya no tenía sentido. ¡NADIE PUEDE PONER EN ORDEN UN MISTERIO, NI DESCIFRARLO NI DESENTRAÑARLO, NADIE!
¿Qué culpa podría tener ella de manera alguna resolver lo que es UN MISTERIO? Desde hace más de DOS [2] MIL AÑOS hemos estado lidiando con el milagro e inexplicable MISTERIO del Hombre que es Dios porque DIOS-SE-HIZO HOMBRE.
Amados de ESTA HERMOSA NAVIDAD: Es grandilocuente que el Señor Dios NO llegó con el ANUNCIO del Nacimiento del Mesías a los sacerdotes ni a los profetas ni a los reyes. Y, en lugar de hacer solemne PROCLAMACIÓN desde las augustas gradas del Templo o desde el trono de un Rey, el Señor Dios envió a Sus HERALDOS CELESTIALES a un grupo de pastores anónimos, a unos pastores innominados y a ellos es a quienes el Señor encomienda la responsabilidad de diseminar, de difundir EL ANUNCIO, Lucas 2, 10: “…que es para todos los pueblos”. El Señor escogió a los individuos menos facultativos y cualificados – en términos humanos – para que fueran los primeros evangelistas, servidores, heraldos.
No tengo la menor duda que los pastores reconociesen su falta de mérito y de conocimiento y de entrenamiento en asuntos de altura cultural o académica, sin embargo, al mandato del Señor, ellos respondieron de inmediato. 



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