LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

19 de noviembre de 2017

NAVIDAD: UN ANUNCIO CELESTIAL

2 Timoteo 4, 9-13
   Haz lo posible por venir pronto a verme; pues Demas, que amaba más las cosas de esta vida, me ha abandonado y se ha ido a Tesalónica. Crescente se ha ido a la región de Galacia, y Tito a la de Dalmacia. Solamente Lucas está conmigo. Busca a Marcos y tráelo contigo, porque puede ser una ayuda para mí en el trabajo. A Tíquico lo mandé a Éfeso. Cuando vengas, tráeme la capa que dejé en Tróade, en casa de Carpo; también los libros, y especialmente los pergaminos.

   Lucas 1, 29-33
   María se sorprendió de estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo:
—María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo, y Dios el Señor lo hará Rey, como a su antepasado David, para que reine por siempre sobre el pueblo de Jacob. Su reinado no tendrá fin.

Amados de la Natividad: En el evangelio de Lucas, vemos a JESÚS ministrando, dispensando sanación a los cuerpos y a los sistemas nerviosos de oleadas de gente afligida, desfigurada que se Le acercara y lo hacía por ninguna otra razón sino por Su capacidad inagotable de AMAR. A veces es por Su pura bondad, compasión y ternura que obra Sus milagros, según el Evangelista Lucas.
El Espíritu Santo inspira a Lucas a escribir la narrativa de Lucas sobre la vida del Mesías y Lucas la indaga, la investiga, y junea con sumo cuidado y con gran detalle, y, en ese recuento Lucas pone de relieve y da relevancia a la humanidad del Dios-Hombre con mayor entusiasmo que los otros tres Evangelios. Lo hace – sin la menor duda – para hacer hincapié en el nombre profético del Mesías, a saber: ‘Immanu’EL, “Dios con nosotros” remontándose así a la profecía veterotestamentaria de Isaías 7, 14: “Por tanto, el Señor les dará una señal: ‘Miren, la joven-doncella quedará embarazada y dará a luz un hijo al que llamará: ‘Immanu’EL, “Dios con nosotros’.”
La Palabra de Dios no nos habla gran cosa de Lucas. Lo que sí sabemos con certeza es que había nacido y criado pagano, de familia politeísta en la que se daba culto a un sinnúmero de divinidades. Y, para que NO haya en ninguno de ustedes confusión alguna, Lucas, desde luego, NO fue uno de los DOCE [12]. Llegó a ser discípulo de Jesús – probablemente por medio del apóstol Pablo – y el Espíritu Santo, sabiendo perfectamente el fondo histórico y étnico de Lucas, lo inspira y lo utiliza para que proclame EL ANUNCIO y ESCRIBA en beneficio de los que todavía son paganos y carecen del conocimiento y experiencia de Jesús Cristo, el Muerto y Resucitado y, ahora, para siempre, ¡VIVO! El Espíritu Santo lo inspira a escribir el TERCER EVANGELIO, el Evangelio del Espíritu Santo según Lucas.
En cuanto al discipulado de Lucas, lo más que podemos hacer son conjeturas, cábalas, especulaciones o imaginaciones hipotéticas. Sabemos que el apóstol Pablo iba por delante haciendo que Lucas le pisara los talones ya que el apóstol Pablo, a su vez, seguía, a la par, las huellas de JESÚS, Su Caudillo Enamorado. 
Es curioso, sin embargo, que ni siquiera en el Evangelio, inspirado por el Espíritu Santo y ciertamente y, sin duda escrito por Lucas, Lucas NO se menciona a sí mismo. Tampoco lo hace en los Hechos de los Apóstoles que es una continuación del Evangelio de Lucas.
Otra posibilidad es que algún converso judío de regreso de la fiesta de Pentecostés hubiese influenciado a Lucas y le hubiese familiarizado con JESÚS CRISTO, el Mesías Muerto y Resucitado.
Es, también posible, que Lucas tuvo la experiencia de Jesús Cristo cuando escuchó a Pablo dar el ANUNCIO en Tróade camino a Macedonia.
Pablo – cuando hablaba de su hijo espiritual y discípulo, Lucas – se refería a Lucas como “médico”, como “doctor en medicina”, título que hablaba más de su llamada y de su carácter que de su habilidad o destreza. En el primer siglo, los conocimientos médicos quedaban limitados a remedios herbales y terapias tradicionales de modo que cualquier persona, lo suficientemente educada académicamente en cualquier rama educacional, podría funcionar como galeno o terapeuta. Los reconocidos como “médicos” eran aquéllos que se habían dedicado a ministrar a los enfermos.
Se desprende de lo ANUNCIADO, que entre los tantos discípulos que siguieron a Jesús en EL CAMINO, Lucas fue uno de los más adelantados en asuntos académicos. Si se lee el Evangelio en su griego original, observamos que su estilo literario puede, de hecho, ser comparado al griego clásico de los historiadores griegos quienes – como Lucas – se daban cuidadosamente a consultar sus fuentes y apurar los hechos.
La evidencia sugiere que Lucas utilizó – en parte – algunos datos del Evangelio de Marcos y que, luego, en sus viajes con su mentor y ayo, el apóstol Pablo, reunió – como historiador al fin – reunió los manuscritos papiráceos y los pergaminos genuinos que, como historiador necesitaba. Lucas, habiéndolo investigado bien todo, pudo exponer – inspirado por el Espíritu Santo – una narrativa más excelente. Fue esencial para el Espíritu Santo ir al “doctor Lucas” para que, inspirado, diera una “segunda opinión”.
Lucas, tuvo en sus manos y, sobre todo, en su corazón todos los datos e información, y viendo al JESÚS ENTERO, colocó su ancla en la perspectiva del JESÚS ENTERO – e impulsado por la acción del Espíritu Santo y por el Espíritu Santo supervisado – se sintió santamente forzado y obligado a compartir lo que había descubierto sobre Jesús Cristo. De ahí que Lucas se dispuso a organizar, a poner en buen orden la data que meticulosamente había reunido y verificado para elaborar la historia de Jesús Cristo no sólo por el puro placer de ANUNCIAR UNAS VERDADES AUTÉNTICAMENTE GENUINAS sino para TRANSMITIR UN ANUNCIO-MENSAJE CELESTIAL DE PROPORCIONES CÓSMICAS.


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