LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

26 de noviembre de 2017

NAVIDAD: EL DIOS-HOMBRE PERFECTO

Lucas 1, 1-4
“Puesto que muchos emprendieron la tarea de contar los sucesos que nos han acontecido, tal como nos lo transmitieron los primeros testigos presenciales, puestos al servicio de LA PALABRA, también yo he pensado, ilustre amador del Señor, escribirte todo por orden y exactamente comenzando desde el principio; así comprenderás con certeza las enseñanzas que has recibido.”


El Evangelio de LUCAS – inspirado por el Espíritu Santo – es una obra mayúscula y exquisita. Es el libro más extenso de todo el Nuevo Testamento e,  inspirado por el Espíritu Santo, escrito cuidadosamente y con una delicadeza sin par. LUCAS tiene la mente de un científico, la pluma de un poeta, y el corazón de quien se ha enamorado de las bellas artes. LUCAS – inspirado por el Espíritu Santo de Dios – escribe para que sus hermanos, paganos aún, conozcan a Jesús y les prueba que Jesús es el DIOS-HOMBRE PERFECTO quien vino a salvar a toda la Humanidad, Judíos y Paganos por igual.
Amados de la Natividad: LUCAS compone, con gran cuidado un prólogo en el estilo retórico de la época, para justificar o explicar el nuevo relato de hechos. No siendo él testigo ocular, se atiene a la tradición de los que lo fueron y que, además, estuvieron al servicio de EL ANUNCIO, de LA PALABRA, del MENSAJE DEL EVANGELIO. Su relato se remontará a los comienzos y estará expuesto en orden [no necesariamente cronológico]. En los sucesos se ha cumplido un designio…el contarlo da garantía a una enseñanza. LUCAS es consciente de haber compuesto – inspirado por el Espíritu Santo –  una obra literaria y ésta resultó exquisita.
Amado, amada: Vivimos en un mundo en el que se hace cada vez más raro tener un encuentro con la exquisitez, con lo excelente, con la finura y sutileza.
Vivimos a la carrera en una sociedad de reyertas, grescas y altercaciones en la que los más pocos tienen que rendir más con menos recursos para poder lograrlo. Se han embotado nuestros sentidos y se vuelven menos nuestras expectativas.
Nos [YO NO ME INCLUYO], hemos acostumbrado a la mediocridad en el trabajo, en la Plaza de Mercado, en el Gobierno y NO a la excelencia. Antes, exigíamos que todo se hiciera de lo mejor, de la mejor calidad, de calidad superior. Hoy día se ha vuelto de mal gusto, grosero, chabacano y descortés exigir EXCELENCIA, RESPETO Y HASTA LOS BUENOS MODALES.
Creo que fue Juan Gardner [novelista norteamericano de mediados a fines del siglo veinte], quien, en su libro “EXCELLENCE”, advierte que: “La sociedad que desprecia una plomería excelente por aquello de que ser plomero es una actividad nada académica y, a la vez, se abraza a una filosofía barata por aquello de que la filosofía es una actividad de altura, acabará con una plomería inservible y una filosofía carente de toda lógica. A la tubería se le saldrá eventualmente el agua y a las teorías filosóficas también”.
Desafortunadamente es pura la verdad: el CÁNCER de la mediocridad ha invadido el “cristianismo”. Este carcinogénico fenómeno NO es nada nuevo.
Mientras acompañaba al apóstol Pablo en su viaje a Roma, LUCAS pudo observar que, como perlas en su concha, se hallaban dispersas, por todo el Imperio Romano, pequeñas comunidades de seguidores de Cristo Jesús. Los más viejos y que habían sido testigos oculares de Jesús y Su Obra salvadora ya eran pocos, y las tradiciones orales auténticas que transmitían pronto caerían en manos menos escrupulosas. LUCAS, educado al fin, se percató del peligro que se asomaría en un muy cercano horizonte.
Al pasar a la otra orilla con el Señor Jesús, al pasar a la existencia eterna con el Señor los testigos auténticos, era casi seguro que quienes NO habían sido testigos de la primera generación comenzarían – de buena fe – a deformar y desvirtuar la sana y auténtica enseñanza de Jesús y a distorsionar y desfigurar al mismo Jesús Cristo con mitos y fábulas e historias inverosímiles y camándulas.
De la única forma que las EKKLESIAE podrían evitar esta erosión, esta abrasión, se requeriría que hubiese una historia sincrética y abarcativa de Jesús Cristo. Las EKKLESIAE necesitarían una narrativa que fuera fruto de una seria, verificada y escudriñada investigación que capacitaría a las EKKLESIAE a separar la paja del trigo, la ficción de la verdad de modo que pudieran mantenerse fieles a Jesús Cristo y a Sus enseñanzas. Necesitaban las EKKLESIAE un EVANGELIO DOTADO DE EXCELENCIA INSUPERABLE.
Cuando el Espíritu Santo golpea el corazón de LUCAS para que escriba, el Espíritu Santo se aprovecha de la pasión de LUCAS por la exactitud meticulosa, por su casticismo minucioso en la verdad de los detalles y le inspira a escribir el Evangelio de Lucas y el Evangelio del Espíritu Santo.
LUCAS, sin dejar de proclamar SU FE EN JESÚS CRISTO, quiere hacer obra de historiador movido por el Espíritu. A la hora de componer escenas no es puramente griego: depende de tradiciones evangélicas escritas y, quizá orales, y sigue la gran tradición narrativa hebrea.
La profesión médico-académica que había escogido el ex–pagano LUCAS pudo haber impulsado a Pablo a escoger a LUCAS para que fuera parte de su cuadrilla, de su equipo en el ANUNCIO del Evangelio aunque tal parece que LUCAS NO llegó a ser parte formal y oficial del equipo hasta el final del TERCER VIAJE de Pablo. Después de incorporarse definitivamente a la camarilla evangélica del apóstol Pablo, LUCAS estuvo al lado de Pablo – en las buenas y en las malas – hasta el resto de la vida del Apóstol.

Cuando Pablo escribe su última carta a Timoteo y ya está preparado para irse a la otra orilla con su ansiado Señor Jesús, escribe Pablo a Timoteo desde una cárcel Romana, 2 Tim. 4, 9-11: “Procura venir a verme cuanto antes; pues Dimas, enamorado de este mundo, me ha abandonado y se ha ido a Tesalónica. Crescente se ha ido a Galacia, Tito a Dalmacia. ¡SÓLO LUCAS SE HA QUEDADO CONMIGO…!”

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