LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

29 de octubre de 2017

NOS GLORIAMOS EN LA TRIBULACIÓN

Romanos 5, 2-5
   Pues por Cristo hemos podido acercarnos a Dios por medio de la fe, para gozar de su favor, y estamos firmes, y nos gloriamos con la esperanza de tener parte en la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en la tribulación; porque sabemos que la tribulación nos da perseverancia para soportar, y esta perseverancia nos permite salir aprobados, y el salir aprobados nos llena de esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha dado.

   Amados: Pablo dice: “Nos gloriamos en la tribulación.” 
   Muchos que siguen al Señor, después de un tiempo, se desmayan y se desesperan pero Pablo nos dice: “Nos gloriamos en la tribulación.” ¿Porqué tú crees que se gloría en la tribulación? Se gloría en la tribulación porque Pablo está consciente que en la tribulación, la virtud de la constancia - que está como en semilla - empieza a desarrollarse. Y dice: “Nos gloriamos en la tribulación, sabiendo que la tribulación produce paciencia y la paciencia produce la virtud probada, y la virtud probada produce la esperanza.” Y, amados, precisamente en medio de la tribulación, de la tempestad y la prueba, es que, el que sigue al Señor, puede tener la esperanza de poseer más a Dios. Por eso es que la constancia, tiene que ser desarrollada por medio de la disciplina en medio de la tribulación.   
   Amados: Jesús, en uno de los Evangelios anuncia a sus discípulos sobre las persecuciones que tendrían que soportar y les dijo: “El que persevere hasta el fin, ese se salvará.” Por ahí, muchos que siguen a Jesús dicen : “Jesús me salvó; Jesús me salvó.” Y Jesús diciendo: “No, no.” “El que persevere hasta el fin, ESE se salvará.” Es verdad que Jesús me salvó, pero el que persevere hasta el fin ese se salvará. Porque la salvación es santidad y la salvación es libertad y la salvación es ser igual que Jesús. No hay duda que el que quiere ganar su vida debe perseverar en el bien. Tienes que ser constante en la prueba para que la virtud de la constancia se empiece a desarrollar. 

   Amado, amada: Órale al Señor y dile: “Señor, que yo sea constante y perseverante. Que yo pueda ser digno de que Tú confíes en mí tus cosas. Que yo no vuelva mi cabeza ni mi mirada a atrás, sino que con perseverancia yo pueda continuar el camino de la verdad. Que en medio de la tiniebla y de la dificultad, yo tenga gozo y alegría. Señor, porque yo sé que en la perseverancia es que Tú coronas a los hombres; que sin perseverar no puedo serte agradable. Señor: que yo persevere hasta el fin; que pueda vivir en tu Reino continuamente aun en medio de las fatigas de la vida. Señor, yo quiero ser una de esas vidas que se gasta enteramente por Ti, viviendo en santidad y luchando constantemente. Señor, haz que mi vida empiece a experimentar la Eternidad. Señor, que yo no permita que las luchas que tenga, sean para mi muerte, sino para mi vida; que no sean para mi tristeza, sino para mi gozo; que no sean para mi debilidad, sino para mi fortaleza; para que nunca sea vencido.” 

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