LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

15 de octubre de 2017

LA SEMILLA DE LA CONSTANCIA

Lucas 8, 4-8
   Muchos salieron de los pueblos para ver a Jesús, de manera que se reunió mucha gente. Entonces les contó esta parábola: «Un sembrador salió a sembrar su semilla. Y al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y fue pisoteada, y las aves se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras; y cuando esa semilla brotó, se secó por falta de humedad. Otra parte de la semilla cayó entre espinos; y al nacer juntamente, los espinos la ahogaron. Pero otra parte cayó en buena tierra; y creció, y dio una buena cosecha, hasta de cien granos por semilla.»

   Amados: Dios es quien único tiene el remedio para la inestabilidad del ser humano. Si tú conociste al Señor y tuviste una experiencia personal con Él, dice la Palabra que a ése, a ésa, el Señor le infundió la virtud de la constancia. Te lo voy a decir otra vez para que lo entiendas mejor: El problema del ser humano, muchas veces para seguir al Señor es ser constante. Cuando tú conociste al Señor, cuando tú tuviste una experiencia personal con el Señor, una de las cosas que sucedió y que todavía está ahí dentro de ti, es que el Señor infundió dentro de ti una virtud que se llama constancia. Yo lo creo porque así lo dice el Señor. Cuando tú conociste al Señor, el Señor infundió dentro de ti -entre muchas cosas que infundió- Él te infundió la virtud de la constancia. 

    Entonces te preguntarás: “Pero, ¿y por qué yo soy inestable?” Amado, amada: La virtud de la constancia que Él infundió, dentro de ti, está como una semilla y el Señor dispuso que esa semilla se desarrollara al tú disciplinarte. Como la semilla que se siembra en la tierra; así Él sembró la virtud de la constancia en ti. Pero, nada le sucede a esa semilla, si otras cosas no empiezan a suceder, si ella no empieza a recibir la disciplina del cuido y del Agua Viva de Dios. Cada vez que tú te disciplinas y luchas, luchas por mantener lo que te ha dado el Señor, esa virtud de la constancia se va desarrollando, porque se desarrolla con el ejercicio. Y, ¿cómo se desarrolla? Empieza a desarrollarse en los momentos difíciles, precisamente, porque en los momentos fáciles no hay necesidad de que se desarrolle la virtud de la constancia. En los momentos fáciles, no hay que hacer grandes sacrificios, ni disciplinarse, y precisamente, con la disciplina es que se desarrolla.  ¿Por qué tú te crees que un hombre o una mujer que ha conocido al Señor, pero que no ha tenido ninguna prueba nunca, que todo le ha ido fácil; por qué tú te crees que después de verle uno, dos y tres años en esa santidad, de momento le viene una prueba y cayó al piso como fruta madura? ¿Por qué tú te crees? Porque ahí no había profundidad, ahí lo que había era facilidad de vida. La virtud de la constancia se quedó en semilla para aquel hombre, porque esa semilla precisamente crece y se desarrolla en medio de la dificultad y la prueba. Si tú entiendes eso, habrás entendido una cosa muy grande de parte del Señor. ¿Por qué tú te crees que tantos que dicen seguir al Señor desde temprana edad, lo pasaron bien, diez, quince años pero vino un momento de prueba y perdieron la fe? Eso es algo muy triste, porque la virtud de la constancia se quedó en semilla; no fue puesta a prueba. No hubo ocasión para desarrollarla ni probarla.  

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