LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

13 de agosto de 2017

CONSTANTEMENTE

2 Tesalonicenses 2,13-17
   Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque Dios los escogió para que fueran los primeros en alcanzar la salvación por medio del Espíritu que los hace santos y de la verdad en que han creído. Para esto los llamó Dios por medio del evangelio que nosotros anunciamos: para que lleguen a tener parte en la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
   Así que, hermanos, sigan firmes y no se olviden de las tradiciones que les hemos enseñado personalmente y por carta. Que nuestro Señor Jesucristo mismo, y Dios nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha dado consuelo eterno y esperanza gracias a su bondad, anime sus corazones y los mantenga a ustedes constantes en hacer y decir siempre lo bueno.   
   
   Amados: Todos estamos llamados a vivir la gloria del Señor aquí; más que la gloria del Sinaí, más que la gloria del Tabor; la gloria a partir de la obra completa y consumada por el Señor nuestro Jesús Cristo, vivir la gloria del Señor aquí. Pablo se da cuenta que eso es tan grande y tan increíble. Y, al ver que tal vez los tesalonicenses, al escuchar eso dirán: “Pero, pero es que esto, esto es maravilloso, esto… sí; esto… sí.”  Él les dice:”pero esto no se consigue así porque sí.” “Manténganse firmes.” Ahí es donde viene la parte tuya y mía. “Manténganse así pues…”, como diciendo: como ven que es de esa manera y que no es de otra manera. De modo que si vienen otros predicadores a decirles otra cosa, no les hagan caso. Como es de esa manera, “Manténganse firmes y conserven lo que han aprendido”, ¿de quién?, “de nosotros”. 
   Amados: Cuando Pablo dice nosotros, ese “nosotros” no es un plural majestático, no es un plural de majestad, ¿quién crees tú es “nosotros”? “Conserven lo que han aprendido de nosotros”. ¿Quién es nosotros? Yo creo que “nosotros” son todos aquellos, a quienes Pablo ha encontrado dignos de confiarle el misterio de Jesús porque están viviendo a Jesús Cristo en santidad. Y “nosotros”, es el mismo Jesús, el Padre y el Espíritu Santo. Esos son “nosotros”. “Conserven lo que han aprendido de nosotros”. Cualquiera diría que Pablo es soberbio, orgulloso, echón y vanaglorioso, pero no es eso. Él está consciente que ese “nosotros” es él; pero él está consciente que él no puede nada sin el Señor Jesús; que lo qué él les enseña de pie, lo aprendió arrodillado; que lo que él les enseña por medio de sus cuerdas vocales, dice: ”Conserven lo que han aprendido de nosotros…” ¿De qué manera? ¿De qué manera aprendieron? Y qué les dice: ”Cuando se lo hicimos saber por medio de…”, ¿qué? Él dice dos cosas: A viva voz, cuando estaban escuchando ahí, personalmente o cuando les escribí. Lo que aprendieron de nosotros, de cualquier manera que haya sido. Pero él se lo dice, él les dice que tienen que mantenerse firmes. Los tesalonicenses tenían problemas y dificultades. Y Pablo, en medio de todos los maestritos que estaban apareciendo por allí; en medio de todos los poderes demoníacos que querían lanzarse sobre ellos para quitarles lo aprendido; en medio de las espinas que en el cuerpo, que allá dentro en su vida estaban queriendo hincarles para que dejaran y abandonaran al Señor Jesús; en medio de la incomprensión de hermanos que se habían alejado; en medio de la crítica y la murmuración; en medio de familiares que no entendían las cosas de la misma manera; en medio de la tormenta y la tempestad, Pablo les está hablando de la gloria que tienen que vivir y de la santidad en el Señor, y les dice que se tienen que mantener firmes y vivir con delicadeza todo lo que él les ha enseñado en nombre del Señor. Como diciéndoles: ''Feliz el hombre que vive de esa manera, especialmente en medio de la prueba”. Porque si tú soportas la prueba, empezarás a recibir la corona de vida que te ha prometido el Señor. Sin constancia es imposible llegar a la santidad. Sin constancia, tú no podrás llegar a la santidad ni a esa salvación, a la que se refiere el Señor. 
  Te digo una cosa que tal vez te sorprenda: no basta ser virtuoso, paciente, amoroso, orante: un día. No basta ser virtuoso, paciente, generoso, bondadoso: un año; no basta. Hay que serlo siempre, en todo momento, siempre, hasta el fin. ¡Que viene el sufrimiento!, ya lo dice el Apóstol: “Hay que tener paciencia en el sufrimiento y gozo también, para poder cumplir la voluntad de Dios y conseguir lo prometido”. En todo momento, el hombre que le pertenece al Señor y le quiere seguir, tiene que vivir confiado en el Señor. ¿Qué dice el Apóstol Pablo? “Mi justo, mi santo vivirá por la fe, por la plena confianza en el Señor”. Si tú te echas para atrás en lo emprendido, si tú te echas para atrás en el camino de la fe, en el seguimiento de Cristo, vas a poner en peligro, la salvación y la santidad. 

  Tú sabes lo que dijo Jesús: “Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino”.

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