LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

2 de julio de 2017

NUESTRO EVANGELIO

2 Tesalonicenses 2,13-17   
   Pero nosotros siempre tenemos que dar gracias a Dios por ustedes, hermanos amados por el Señor, porque Dios los escogió para que fueran los primeros en alcanzar la salvación por medio del Espíritu que los hace santos y de la verdad en que han creído. Para esto los llamó Dios por medio del evangelio que nosotros anunciamos: para que lleguen a tener parte en la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
   Así que, hermanos, sigan firmes y no se olviden de las tradiciones que les hemos enseñado personalmente y por carta.    
   Que nuestro Señor Jesús Cristo mismo, y Dios nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha dado consuelo eterno y esperanza gracias a Su bondad, anime sus corazones y los mantenga a ustedes constantes en hacer y decir siempre lo bueno.
  
   Amados: El Señor está exhortando a los suyos; porque el Señor siempre Le habla a los suyos. A los que no son suyos, ÉL les habla para que lo sean. Pero el Señor no se fuerza. El Señor -de la misma manera que gratuitamente comunica su revelación- de la misma manera, con toda libertad, muestra su vida a los demás para ser vivida. Y Él respeta, pero de una manera maravillosa y digna de imitar; respeta la libertad de los hombres para acercarse a Él, escuchar Su Palabra y llevarLa a una feliz realización en la vida de cada uno. 
    Entonces, lo primero que dice el Apóstol es que hay que dar gracias continuamente porque el Señor nos ha escogido. Tenemos que estar agradecidos constantemente, sencillamente porque el Señor se fijó en nosotros; sencillamente por eso: porque nos escogió. Pero el Espíritu Santo es claro; no solamente dice que tenemos que darle gracias al Señor porque nos escogió, sino que dice para qué nos escogió: para la salvación. Pero esa salvación viene mediante la acción santificadora del Espíritu Santo. Él no nos escogió para salvarnos de cualquier manera. Él nos escogió para que la vida de santidad se haga una realidad patente y manifiesta en nuestras vidas. Y dice que esa vocación a la santidad solamente se puede llevar a cabo, dejándonos mover por la acción santificadora del Espíritu Santo. Es decir, que no solamente el Espíritu Santo accionando, operando y obrando en la vida tuya poderosamente sino que tiene que ser una respuesta profunda, constante, de la fe, de la confianza continua cara a la verdad que es el Señor.
   Entonces, Pablo les dice: ”para eso”.  Es decir que es a la santidad que se procura y se realiza por medio de la acción del Espíritu Santo, “para eso” para una salvación; pero no una salvación como dicen por ahí muchos evangélicos y católicos: “Jesús me salvó”; eso solamente significa para ellos que Él murió en la cruz y que Le aceptaron y que lo aceptaron como Salvador. Pero no. Esa no es la salvación a la que se refiere. La salvación es la santidad por la acción santificadora del Espíritu. De nada me vale a mí decir que Jesús me salvó, aunque sea verdad. Pero lo que Jesús hizo, eso yo tengo que empezar a vivirlo subjetivamente, permitiendo que la acción santificadora del Espíritu, al unísono con la fe y la confianza mía en mi Señor, descansando yo en Sus brazos; entonces se verifica la santidad. “Para eso”, nos ha llamado el Señor.
   “Por medio de nuestro Evangelio…” Y noten, esto es una cosa tan grande. Pablo dice: “nuestro Evangelio”. No dice: “por medio del Evangelio de Jesús”. Dice “Nuestro Evangelio”. ¿Qué querrá decir eso? 
   Amados: Pablo se sabe estar viviendo eso mismo: el Evangelio de Jesús CRISTO. Y Pablo está consciente que él no ha adulterado, no ha deformado, no ha menguado el Evangelio -en su propia vida primero- y luego en la publicación del mismo. Él habla de “nuestro Evangelio”, de “nuestra Buena Noticia”. Pablo está dando y anunciando la misma buena y exigente noticia  de Jesús. Por eso dice: “nuestro Evangelio”, porque él ha sabido reproducir en su vida a Jesús Cristo y por eso puede decir: “por medio de nuestro Evangelio”. 
    “Para que consigan ustedes, la gloria del Señor Jesús Cristo.” ¿Ustedes se pueden imaginar cuál es la gloria del Señor Jesús Cristo? La gloria del Señor Jesús Cristo es el Señor Jesús Cristo, es el Padre, es la Trinidad, es el Cielo, es lo infinito, lo sobrenatural. Dice que por medio de la acción del Espíritu Santo  -cooperando tú y yo con la fe y confianza plena en el Señor- conseguiremos aquí sobre la tierra, vivir la gloria del Señor Jesús Cristo.

    

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