LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

25 de junio de 2017

LA FE Y LA VIDA

Mateo 5, 14-16
   »Ustedes son la luz de este mundo. Una ciudad en lo alto de un cerro no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para ponerla bajo un cajón; antes bien, se la pone en alto para que alumbre a todos los que están en la casa. Del mismo modo, procuren ustedes que su luz brille delante de la gente, para que, viendo el bien que ustedes hacen, todos alaben a su Padre que está en el cielo.
   
   Amados: La luz nuestra, la luz de nuestra vida, tiene que brillar de tal manera que alumbre a todos los de la casa. Esa es la clase de luz que el Señor espera de los hombres: una luz que alumbre a todos los de la casa. Y es que hay algo común para todos los hombres: sacerdotes, pastores, seglares, universitarios, analfabetas, profesionales y operarios; activos o contemplativos; hay algo en común. El Señor lo dijo en otras palabras en otro lugar: “Sean mis imitadores, como yo lo soy de Cristo”; eso lo dijo en boca de San Pablo. 
   Amados: Lo que el mundo está pidiendo, a ti y a mí que creemos en el Señor, no es una doctrina abstracta. El Señor quiere que comprendamos que el mundo lo que está pidiendo no es una doctrina abstracta, NO: es un Evangelio encarnado en lo concreto de cada día y de cada detalle de la vida. No solamente en un sector de mi vida, sino en todos los sectores de mi vida. 
   Por siglos nos han dado un cristianismo en que hay un divorcio entre la fe y la vida. Y no puede haber un divorcio entre la fe y la vida, entre lo que crees y lo que vives. Eso es de un peligro y un daño muy grave para la vida espiritual del mundo, para el Evangelio que tenemos que vivir y para la gloria que a Cristo y al Señor Padre nuestro tenemos que dar. Nadie está dispuesto a creer, a dar crédito a quien predica una doctrina que no vive y que tal vez niega con su propia conducta, nadie. Y el escándalo es más grave cuando viene de personas que, supuestamente, el mundo sabe que se decidieron a seguir al Señor. El escándalo de la fe en contraposición a la vida; ese escándalo es más grave en la medida que se sepa que aquel hombre y aquella mujer, supuestamente, siguen a Jesús Cristo. Porque es que tú y yo tenemos una llamada particular, estamos llamados y hemos sido llamados, especialmente a encarnar el espíritu evangélico en nuestra vida. Cuando eso no sucede, hay un escándalo en todo el universo. Entonces, sí que el universo gime con dolores de parto, porque los hijos de Dios no acaban de manifestar la gloria del Señor. Entonces, si hay una contraposición entre la fe y la vida; Jesús, en vez de hablarnos a nosotros, le va a hablar al mundo, al mundo de tinieblas y les va a decir: “No imiten su conducta porque dicen y no lo hacen.”  
   Amados: El hombre moderno está alejado del Señor pero también es verdad que el Señor le ha dado al hombre moderno, al hombre que no tiene a Cristo, el Señor le ha dado un don. El hombre y la mujer que no tienen a Cristo Jesús y que está en las tinieblas, tiene un don: el don de discernir dónde está el fariseísmo. El mundo y el hombre moderno que no tiene al Señor huye del fariseísmo. Huye de toda forma de fariseísmo. Huye de toda forma de una inconsecuencia entre la fe y la vida y critica el fariseísmo. Critica el fariseísmo de los religiosos, de los cristianos, de los sacerdotes, de los ministros, de los seglares entregados, de las asociaciones, porque está exigiendo, ante todo, el testimonio de vida. Y solamente cuando el mundo, cuando el hombre por ahí que no tiene a Cristo- cuando él ve el testimonio de vida, cuando lo encuentra, entonces es que empieza a aceptar en algo que le dialoguen sobre la Buena Noticia. No puede haber una contradicción entre la fe y la vida. 

  

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