LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

17 de diciembre de 2017

NAVIDAD: YESHUA

Lucas 1, 26-29
   A los seis meses, Dios mandó al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, donde vivía una joven llamada María; era virgen, pero estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. El ángel entró en el lugar donde ella estaba, y le dijo:
—¡Salve, llena de gracia! El Señor está contigo.
   María se sorprendió de estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo.

Amados: Al oír estas palabras, a María, se le revolcaron sus adentros por muchas razones. Primeramente, las doncellas – por aquellos tiempos – eran consideradas, entre los judíos, pertenecer a un rango inferior y modesto en la sociedad. En segundo lugar, ese humilde rango y lugar a los que pertenecía la excluía, ipso facto, de cualquier gracia especial de parte del Señor Dios y en tercer lugar, ella era oriunda de Nazareth y, al fin y al cabo, ¿qué cosa buena podría acontecer a nadie en Nazareth? ¿Quién era ella para recibir tan bello saludo?
La versión del griego en Latín de la Biblia, conocida como la VULGATA, y debida principalmente a San Jerónimo – siglos IV y V – traduce “favorecida” como “Gratiae plena”. “llena de Gracia”. Fundamentándose en la VULGATA [la traducción que llevó a cabo en LATÍN – Jerónimo – del original inspirado Griego], La Religión Católica-Romana interpretó de esa traducción al Latín, que María poseía GRACIA que, a su vez, podía impartir a otros. Sin embargo, la expresión del GRIEGO original ya citado NO admite tal traducción de Jerónimo pues la expresión griega es un verbo en el perfecto pasivo queriendo comunicar que María fue receptora de una acción que ALGUIEN que NO era ella había realizado. En este caso particular, podríamos – sin  vacilar – asegurar que el verbo está en un “pasivo divino” e indirectamente dando al Señor Dios y sólo a Él el crédito y mérito por haberle dado a María Su Gracia Divina.
Por cierto, es ésta la primera vez en todo el Nuevo Testamento [en contexto de un saludo] que hallamos la palabra CHARIS: Χαîρε. Es – en los escritos de LUCAS –  un concepto clave.
El Heraldo Celestial le explica a María lo que, apenas, ella puede, en el momento comprender. Le explica ¿por qué?, ella ha sido favorecida.
Apilando Gracia tras Gracia tras Gracia tras Gracia tras Gracia, el Heraldo Celestial Gabriel le revela a María, quien entiende sin entender, CINCO [5] HECHOS que acontecerán en el futuro de todos y cada uno será más maravilloso que el anterior. 
PRIMER HECHO: Lucas 1, 31, “¡Mira, concebirás y darás a luz un hijo varón, a quien llamarás JESÚS!” Isaías 7, 14 lo profetiza: “Pues bien, el Señor mismo va a darles una señal: He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre DIOS-CON-NOSOTROS.” 
Las mujeres hebreas hubieran recibido una buena nueva como esta con sublime gozo. Los judíos – mucho más que cualquier otra cultura de la antigüedad – tenían un extraordinario concepto de aquilatar su progenie pero el nacimiento de un hijo varón era garantía que el legado de familia continuaría, por lo menos, en la próxima generación y, tal vez con un tal vez muy lejano, se volvería su prole parte del linaje del Mesías esperado.
También, el Heraldo Celestial le dio a María un imperativo, Lucas 1, 31: “¡Le llamarás JESÚS!,” que es el equivalente Griego del nombre Hebreo “YESHUA”. El nombre significa, YHWH SALVA, Mateo 1, 20-21: “José, hijo de David, no tengas reparo en acoger a María como esposa tuya pues lo que ha concebido es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo a quien llamarás JESÚS, porque EL SALVARÁ a Su Pueblo de sus pecados.”
SEGUNDO HECHO: Lucas 1, 32, “¡Será grande, llevará el título de Hijo del Altísimo!” Este Anuncio del Heraldo Celestial a María hace alusión al que le hizo el Heraldo Celestial en Lucas 1, 16 cuando habla de la función del niño que lleva en el vientre la parienta de María: Isabel. El Heraldo Angelical le Anuncia a Isabel que Juan el Bautista “…convertirá a muchos israelitas para que pertenezcan al Señor su Dios.”
TERCER HECHO: Lucas 1, 32, “¡El Señor Dios Le dará el trono de David su padre” La expresión “Hijo de Dios” conlleva DIGNIDAD DE REALEZA. En Israel, un rey era “un ungido”, “un tipo de mesías”. El Heraldo Celestial le revela a María que su hijo [JESÚS], sería EL REY DE ISRAEL pero, desde luego, NO lo sería del modo ilegítimo, traicionero, alevoso ni pérfido de Herodes quien, de hecho, ocupaba el trono en tiempos de JESÚS.
CUARTO HECHO: El Heraldo Celestial revela lo más despampanante entre todo lo que le revela: “¡Él será EL MESÍAS POR TANTO TIEMPO ESPERADO!” NO es que JESÚS sería un hombre especial en cuanto a Dios; tampoco uno de los tantos reyes que había tenido Israel. JESÚS SERÍA ¡EL REY DE ISRAEL, EL MESÍAS QUE LA HUMANIDAD ESPERABA Y NECESITABA! Las frases que utiliza el Heraldo Angelical en el LUCAS inspirado las saca a la LUZ de donde estaban en la SOMBRA DE JESÚS en el Antiguo Testamento:
2 Samuel 7, 13-14 y verso 16: “Él edificara un templo en mi honor y yo consolidaré Su trono real para siempre. Yo seré para Él un Padre, y É será para Mí un Hijo.” Y el verso 16: “Tu casa y Tu reino durarán por siempre en Mi presencia. Tu trono permanecerá para siempre.”
Salmo 89, 37-38: “Su linaje será perpetuo y Su trono como el sol en Mi presencia; como la luna que permanece siempre: testigo fidedigno en las nubes.”
Isaías 9, 5-6: “Porque un Niño nos ha nacido, nos han traído un Hijo: lleva el cetro del principado y se llama “Milagro de Consejero, Guerrero Divino, Jefe Perpetuo, Príncipe de la Paz”. Su glorioso principado y la paz NO tendrán fin, en el trono de David y en Su reino; se mantendrá y consolidará con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre. El celo del Señor de los Ejércitos lo realizará.”  
Jeremías 23, 5-6: “Miren que llegan días – oráculo del Señor – que daré a David un vasto legítimo. Reinará como Rey prudente, y administrará la justicia y el derecho en el país…” 
Daniel 2, 44: “En medio de esos reinados, el Dios del Cielo suscitará UN REINO que NUNCA será destruido ni Su dominio pasará a otro, sino que destruirá y acabará con todos los demás reinos, pero Él durará por siempre.”
Daniel 7, 14: “A Él se Le dio imperio, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas Le sirvieron. Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasará, y Su reino no será destruido jamás.”
Amados de LA NATIVIDAD: María sabía, con exactitud lo que el Heraldo Angelical le afirmaba PERO NO LO ENTENDÍA. ¿Cómo podría comprenderlo? Ella, María, sería la madre del Mesías pero ¿cómo, cómo podía ser eso posible?
QUINTO HECHO: Lucas 1, 33, “…para que reine sobre la Casa de Jacob por siempre y Su reinado no tendrá fin.”


10 de diciembre de 2017

NAVIDAD: "PARTHENOS"

Lucas 1: 34-38
   María preguntó al ángel:
—¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre?
   El ángel le contestó:
—El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios. También tu parienta Isabel va a tener un hijo, a pesar de que es anciana; la que decían que no podía tener hijos, está encinta desde hace seis meses. Para Dios no hay nada imposible.
   Entonces María dijo:
—Yo soy esclava del Señor; que Dios haga conmigo como me has dicho.
Con esto, el ángel se fue.

Amados: Hay quienes podrán andar a la greña y disputar que “παρθένος”:parthénos” se refiere simplemente a una joven apta para contraer matrimonio y no necesariamente a una que no haya sido tocada por hombre alguno. Sin embargo, el mundo griego de aquellos tiempos, mantenía la VIRGINIDAD en gran altura y la palabra “παρθένος”:parthénos” era, para ellos, lo mismo que significa una doncella que NO se ha dejado tocar sexualmente por ningún hombre. Por ejemplo: Artemisa, la divinidad de Éfeso, era concluyente y férvidamente, apasionada y ardientemente virginal. Tanto los griegos como los romanos tenían un paradigma de la VIRGINIDAD y ése era Artemisa para los griegos y Diana para los romanos.  A ella – Artemisa o Diana – y tan sólo a Artemisa hacían sus plegarias para que protegiera a los jóvenes y a las doncellas para que se mantuvieron castos, sexualmente castos, púdicos, puros. A ella acudían ambos los griegos y los romanos para que la juventud se mantuviera inocente.
A una jovencita – al estilo de María – se le llamaba “παρθένος”:parthénos”, VIRGEN. Hasta en el mundo del paganismo resultaba impensable que una joven NO FUERA VIRGEN antes de contraer nupcias. En este particular, los judíos, los hebreos era aún más estrictos.
En el momento en que el Heraldo Celestial hace a María su celestial visita, la doncella virgen María estaba “comprometida para casarse” con un hombre joven [mayor que ella, por supuesto] con un hombre de nombre José.
La tradición judía en Israel dividía los trámites del casamiento en tres etapas:
LA PRIMERA ETAPA: La selección de la pareja. Los padres o la o el casamentero proponían una pareja conveniente. La pareja y sus respectivas familias se daban un tiempo razonable para conocerse y, así, dar su “imprimátur”, su aprobación a la unión de la pareja. Una vez que se daba la aprobación, el “imprimátur”, el acuerdo, el contrato se volvía formal. El contrato, usualmente, era acompañado por la dote que era el caudal, dinero o bienes que aportaba la mujer al matrimonio. Una vez se firmaba y sellaba el contrato [que solía llevarse a cabo en la sinagoga], la pareja procedía a la:
LA SEGUNDA ETAPA que eran los desposorios, los esponsales. Este período de los desposorios duraba el tiempo necesario para asegurarse que la esposa NO estaba embarazada. Esto significaba que los esposos tenían que esperar, por lo menos, UN [1] AÑO para tener relaciones íntimas sexuales a partir de los desposorios, del compromiso. Así y todo, caía sobre ellos todo el rigor de la ley de modo que eran esposos salvo la condición ya ANUNCIADA. Si se descubriese que la mujer quedaba embarazada durante el AÑO de los desposorios, se le marcaba ADÚLTERA y era la costumbre someterla al apedreo públicamente para castigarla por su gran pecado y, a la vez, vindicar el honor de su desposado. Por su parte, el desposado tenía la opción de dar solución privada al asunto y así evitarse el escándalo que, muy bien, pudiese surgir.
LA TERCERA ETAPA comenzaba cuando terminaba el tiempo de espera, el AÑO [1] y el desposado tenía preparado el hogar de modo que pudiera recibir a su desposada en su hogar. Hasta este momento, vivían separados…él preparando el humilde hogar y viviendo en él; ella, con sus papás, recibiendo de ellos los consejos y escuchando sus advertencias. LA TERCERA ETAPA consistía en LA CEREMONIA NUPCIAL y LA GRAN FIESTA que, para los nuevos esposos, sus familias y conocidos habían preparado.
María [al igual que José], María estaba en LA SEGUNDA ETAPA y era una VIRGEN: “παρθένος”:parthénos” desposada en espera del día en que recitaría sus votos nupciales ante el hombre que amaba y cuando consumaría el vínculo con el Carpintero José.
Por la mezcla de romanos con judías, NO era fácil hallar una doncella-virgen en Nazareth. Los romanos las habían desdoncellado, desvirginado a todas…A CASI TODAS.
Pero, amados de estas PASCUAS NAVIDEÑAS, A esa aldea inmoral, donde las relaciones sexuales entre romanos y judíos era la “Viagra” de todos los días, a esa aldea fue que el Señor envió al heraldo angelical Gabriel a que le diera UN ANUNCIO a una “παρθένον”:parthénon”, a una doncella virgen.
Χαîρε Kεχαριτωμένη, ό Kύριος μετά σοû!” :KHAÎRE KHEKHARITOMÉNE Ó KǓRIOS METÁ SOǓ! “¡Te saludo a ti que eres favorecida! ¡El Señor está contigo!” 


3 de diciembre de 2017

NAVIDAD: LA ALDEA DE NAZARETH

Lucas 1, 26-28
   A los seis meses, Dios mandó al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, 27 donde vivía una joven llamada María; era virgen, pero estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. 28 El ángel entró en el lugar donde ella estaba, y le dijo:
—¡Salve, llena de gracia! El Señor está contigo.

Amados: Si hemos de ANUNCIAR el Nacimiento de Jesús, es imprescindible adquirir un recto conocimiento de la mujer que Lo engendró en sus entrañas. Lamentablemente, existen más confusiones y luchas pseudoteológicas – entre los que se autodenominan “cristianos” – que las que hay sobre el NIÑO que de ella nació.
El pincel de los pintores, el cincel y formón y mazo del escultor, la pluma del autor y la bien intencionada imaginación de los predicadores, nos han dado a conocer más la María del dogma y leyenda que a la María de la Escrituras, de la Palabra de Dios.
A lo largo de la historia, las EKKLESIAE han desfigurado aún más el problema mariano al añadir doctrinas SIN FUNDAMENTO BÍBLICO relacionadas a María. Por ejemplo:
  • La inmaculada concepción, es decir, que María nació sin pecado, ni siquiera el pecado llamado “pecado de origen”.
  • La perpetua virginidad, a saber, que María se mantuvo virgen hasta su fin en esta existencia.
  • La Asunción corporal de María porque y que ella, sin sufrir muerte alguna, fue llevada a los Cielos.
   Y, porque la Ekklesía Romano-Católica, sobre todo, fue exaltando y glorificando a María, la misma Ekklesía Romano-Católica ha declarado a María, “Mediadora de todas las Gracias” a la par con su Hijo, Jesús Cristo. Cito literalmente al Papa Juan Pablo II: “En unión a Cristo y sometida a ÉL, ella [refiriéndose a María] colaboró para que la humanidad pudiera obtener la Gracia de la Salvación.” ¡ERROR TEOLÓGICO FALIBLE E IMPERDONABLE!
La Reforma Protestante del siglo XVI y durante siglos a partir de la  Reforma, estos reaccionaron pronunciadamente a los errores teológicos del Catolicismo Romano.
Al reaccionar de tal manera, el Protestantismo y sus miembros se fueron al otro extremo. Temiendo éstos que se llegara a una VENERACIÓN EXCESIVA de la Madre del Jesús Humano, descartaron a María. María se volvió sinónimo de personaje traicionero, de suplantadora, de individua a quien se había divinizado.
“A JESÚS POR MARÍA” era y es la creencia de millones de Católicos hasta el día de hoy. ¡NADA HAY MÁS ABSURDO QUE ESE PIE FORZADADAMENTE DOGMÁTICO! 
Desafortunadamente, el resultado final de ambas exageraciones – la católica y la protestante –  ha logrado que la mayoría de los “cristianos” viva en la ignorancia sobre la persona de esta EXTRAORDINARIA mujer de Dios.
No obstante y afortunadamente, LUCAS se encargó, cuidadosa y tiernamente, de preservar la perspectiva de María con respecto al papel que debía desempeñar María en EL ACONTECIMIENTO MÁXIMO, DE MÁS ALTO GRADO en la historia de la humanidad: ¡LA ENCARNACIÓN!
Basta escuchar la respuesta de María al personaje del todo insólito que la visitó y escuchar su respuesta durante el viaje que le hizo a su parienta, Isabel…basta tan sólo esto para darnos cuenta de todo lo que hay que comprender y saber acerca de María.
El Heraldo Angélico del Señor se allega hasta Nazareth con el propósito de visitar a una “παρθένον” : parthénon”, a una doncella virgen.
Quienes primero leyeron la narración de LUCAS, que, por cierto, eran griegos que estaban muy familiarizados con la cultura y la geografía, habrán, ciertamente, apreciado la ironía. Les explico: Nazareth era una aldea remota de la que se habían apropiado a la fuerza los Romanos y convertida en guarnición, en estación militar romana.
La evidencia arqueológica de nuestros días sugiere que durante siglos sin contar, por lo menos 200 familias judías labraban, sembraban, cultivaban la tierra y cuidaban sus animales en la remota aldea de Nazareth. Luego, cuando el Imperio Romano fue extendiéndose y tomó en su puño a Israel, los Romanos transmutaron a Nazareth en su guarnición, en estación militar.
Amados: El Heraldo Angélico del Señor se allega hasta Nazareth con el propósito de visitar a una “παρθένον”:parthénon”, a una doncella virgen.
Cuando se apropiaron los soldados romanos de Nazareth – como suele acontecer en los países ocupados por otras naciones – es de esperarse, lamentablemente que los militares y el vicio y la inmoralidad tengan su agosto con los habitantes oriundos de la tal o cual país o ciudad conquistada. 
Los judíos de Nazareth, en consecuencia, se ganaron la mala y legendaria reputación de la inmoralidad. ¿Recuerdan cuando en Juan 1, 40-46, comenzó a formarse el grupo de los DOCE [12] DISCÍPULOS, y que Andrés le habla a su hermano Simón acerca de Jesús y luego, a ellos se les une Felipe y Felipe se encuentra con Natanael y le dice: “¡Ése del que escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado! ¡Es JESÚS, el hijo de José, el de Nazareth!” ¿Recuerdan cuál fue la respuesta de Natanael cuando Felipe le da aquella maravillosa noticia? Su respuesta fue: “¡DE NAZARETH NO PUEDE SALIR NADA BUENO!” Y, añado yo, ¿Qué “παρθένος”:parthénos” podría quedar a salvo en esa distorsión de la moralidad en Nazareth como fruto de la miscegenación sexual entre romanos y judíos? ¡POR LOS MENOS, SABEMOS DE UNA! 
¡EL SEÑOR, NUESTRO DIOS, ES FENOMENALMENTE FENOMENAL, ESTUPENDO, PORTENTOSO, FORMIDABLE!
A esa aldea inmoral, donde las relaciones sexuales entre romanos y judíos era la “Cialis” de todos los días, a esa aldea fue que el Señor envió al heraldo angelical Gabriel a que le diera UN ANUNCIO a una “παρθένον”:parthénon”, a una doncella virgen.



26 de noviembre de 2017

NAVIDAD: EL DIOS-HOMBRE PERFECTO

Lucas 1, 1-4
“Puesto que muchos emprendieron la tarea de contar los sucesos que nos han acontecido, tal como nos lo transmitieron los primeros testigos presenciales, puestos al servicio de LA PALABRA, también yo he pensado, ilustre amador del Señor, escribirte todo por orden y exactamente comenzando desde el principio; así comprenderás con certeza las enseñanzas que has recibido.”


El Evangelio de LUCAS – inspirado por el Espíritu Santo – es una obra mayúscula y exquisita. Es el libro más extenso de todo el Nuevo Testamento e,  inspirado por el Espíritu Santo, escrito cuidadosamente y con una delicadeza sin par. LUCAS tiene la mente de un científico, la pluma de un poeta, y el corazón de quien se ha enamorado de las bellas artes. LUCAS – inspirado por el Espíritu Santo de Dios – escribe para que sus hermanos, paganos aún, conozcan a Jesús y les prueba que Jesús es el DIOS-HOMBRE PERFECTO quien vino a salvar a toda la Humanidad, Judíos y Paganos por igual.
Amados de la Natividad: LUCAS compone, con gran cuidado un prólogo en el estilo retórico de la época, para justificar o explicar el nuevo relato de hechos. No siendo él testigo ocular, se atiene a la tradición de los que lo fueron y que, además, estuvieron al servicio de EL ANUNCIO, de LA PALABRA, del MENSAJE DEL EVANGELIO. Su relato se remontará a los comienzos y estará expuesto en orden [no necesariamente cronológico]. En los sucesos se ha cumplido un designio…el contarlo da garantía a una enseñanza. LUCAS es consciente de haber compuesto – inspirado por el Espíritu Santo –  una obra literaria y ésta resultó exquisita.
Amado, amada: Vivimos en un mundo en el que se hace cada vez más raro tener un encuentro con la exquisitez, con lo excelente, con la finura y sutileza.
Vivimos a la carrera en una sociedad de reyertas, grescas y altercaciones en la que los más pocos tienen que rendir más con menos recursos para poder lograrlo. Se han embotado nuestros sentidos y se vuelven menos nuestras expectativas.
Nos [YO NO ME INCLUYO], hemos acostumbrado a la mediocridad en el trabajo, en la Plaza de Mercado, en el Gobierno y NO a la excelencia. Antes, exigíamos que todo se hiciera de lo mejor, de la mejor calidad, de calidad superior. Hoy día se ha vuelto de mal gusto, grosero, chabacano y descortés exigir EXCELENCIA, RESPETO Y HASTA LOS BUENOS MODALES.
Creo que fue Juan Gardner [novelista norteamericano de mediados a fines del siglo veinte], quien, en su libro “EXCELLENCE”, advierte que: “La sociedad que desprecia una plomería excelente por aquello de que ser plomero es una actividad nada académica y, a la vez, se abraza a una filosofía barata por aquello de que la filosofía es una actividad de altura, acabará con una plomería inservible y una filosofía carente de toda lógica. A la tubería se le saldrá eventualmente el agua y a las teorías filosóficas también”.
Desafortunadamente es pura la verdad: el CÁNCER de la mediocridad ha invadido el “cristianismo”. Este carcinogénico fenómeno NO es nada nuevo.
Mientras acompañaba al apóstol Pablo en su viaje a Roma, LUCAS pudo observar que, como perlas en su concha, se hallaban dispersas, por todo el Imperio Romano, pequeñas comunidades de seguidores de Cristo Jesús. Los más viejos y que habían sido testigos oculares de Jesús y Su Obra salvadora ya eran pocos, y las tradiciones orales auténticas que transmitían pronto caerían en manos menos escrupulosas. LUCAS, educado al fin, se percató del peligro que se asomaría en un muy cercano horizonte.
Al pasar a la otra orilla con el Señor Jesús, al pasar a la existencia eterna con el Señor los testigos auténticos, era casi seguro que quienes NO habían sido testigos de la primera generación comenzarían – de buena fe – a deformar y desvirtuar la sana y auténtica enseñanza de Jesús y a distorsionar y desfigurar al mismo Jesús Cristo con mitos y fábulas e historias inverosímiles y camándulas.
De la única forma que las EKKLESIAE podrían evitar esta erosión, esta abrasión, se requeriría que hubiese una historia sincrética y abarcativa de Jesús Cristo. Las EKKLESIAE necesitarían una narrativa que fuera fruto de una seria, verificada y escudriñada investigación que capacitaría a las EKKLESIAE a separar la paja del trigo, la ficción de la verdad de modo que pudieran mantenerse fieles a Jesús Cristo y a Sus enseñanzas. Necesitaban las EKKLESIAE un EVANGELIO DOTADO DE EXCELENCIA INSUPERABLE.
Cuando el Espíritu Santo golpea el corazón de LUCAS para que escriba, el Espíritu Santo se aprovecha de la pasión de LUCAS por la exactitud meticulosa, por su casticismo minucioso en la verdad de los detalles y le inspira a escribir el Evangelio de Lucas y el Evangelio del Espíritu Santo.
LUCAS, sin dejar de proclamar SU FE EN JESÚS CRISTO, quiere hacer obra de historiador movido por el Espíritu. A la hora de componer escenas no es puramente griego: depende de tradiciones evangélicas escritas y, quizá orales, y sigue la gran tradición narrativa hebrea.
La profesión médico-académica que había escogido el ex–pagano LUCAS pudo haber impulsado a Pablo a escoger a LUCAS para que fuera parte de su cuadrilla, de su equipo en el ANUNCIO del Evangelio aunque tal parece que LUCAS NO llegó a ser parte formal y oficial del equipo hasta el final del TERCER VIAJE de Pablo. Después de incorporarse definitivamente a la camarilla evangélica del apóstol Pablo, LUCAS estuvo al lado de Pablo – en las buenas y en las malas – hasta el resto de la vida del Apóstol.

Cuando Pablo escribe su última carta a Timoteo y ya está preparado para irse a la otra orilla con su ansiado Señor Jesús, escribe Pablo a Timoteo desde una cárcel Romana, 2 Tim. 4, 9-11: “Procura venir a verme cuanto antes; pues Dimas, enamorado de este mundo, me ha abandonado y se ha ido a Tesalónica. Crescente se ha ido a Galacia, Tito a Dalmacia. ¡SÓLO LUCAS SE HA QUEDADO CONMIGO…!”

19 de noviembre de 2017

NAVIDAD: UN ANUNCIO CELESTIAL

2 Timoteo 4, 9-13
   Haz lo posible por venir pronto a verme; pues Demas, que amaba más las cosas de esta vida, me ha abandonado y se ha ido a Tesalónica. Crescente se ha ido a la región de Galacia, y Tito a la de Dalmacia. Solamente Lucas está conmigo. Busca a Marcos y tráelo contigo, porque puede ser una ayuda para mí en el trabajo. A Tíquico lo mandé a Éfeso. Cuando vengas, tráeme la capa que dejé en Tróade, en casa de Carpo; también los libros, y especialmente los pergaminos.

   Lucas 1, 29-33
   María se sorprendió de estas palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo:
—María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo, y Dios el Señor lo hará Rey, como a su antepasado David, para que reine por siempre sobre el pueblo de Jacob. Su reinado no tendrá fin.

Amados de la Natividad: En el evangelio de Lucas, vemos a JESÚS ministrando, dispensando sanación a los cuerpos y a los sistemas nerviosos de oleadas de gente afligida, desfigurada que se Le acercara y lo hacía por ninguna otra razón sino por Su capacidad inagotable de AMAR. A veces es por Su pura bondad, compasión y ternura que obra Sus milagros, según el Evangelista Lucas.
El Espíritu Santo inspira a Lucas a escribir la narrativa de Lucas sobre la vida del Mesías y Lucas la indaga, la investiga, y junea con sumo cuidado y con gran detalle, y, en ese recuento Lucas pone de relieve y da relevancia a la humanidad del Dios-Hombre con mayor entusiasmo que los otros tres Evangelios. Lo hace – sin la menor duda – para hacer hincapié en el nombre profético del Mesías, a saber: ‘Immanu’EL, “Dios con nosotros” remontándose así a la profecía veterotestamentaria de Isaías 7, 14: “Por tanto, el Señor les dará una señal: ‘Miren, la joven-doncella quedará embarazada y dará a luz un hijo al que llamará: ‘Immanu’EL, “Dios con nosotros’.”
La Palabra de Dios no nos habla gran cosa de Lucas. Lo que sí sabemos con certeza es que había nacido y criado pagano, de familia politeísta en la que se daba culto a un sinnúmero de divinidades. Y, para que NO haya en ninguno de ustedes confusión alguna, Lucas, desde luego, NO fue uno de los DOCE [12]. Llegó a ser discípulo de Jesús – probablemente por medio del apóstol Pablo – y el Espíritu Santo, sabiendo perfectamente el fondo histórico y étnico de Lucas, lo inspira y lo utiliza para que proclame EL ANUNCIO y ESCRIBA en beneficio de los que todavía son paganos y carecen del conocimiento y experiencia de Jesús Cristo, el Muerto y Resucitado y, ahora, para siempre, ¡VIVO! El Espíritu Santo lo inspira a escribir el TERCER EVANGELIO, el Evangelio del Espíritu Santo según Lucas.
En cuanto al discipulado de Lucas, lo más que podemos hacer son conjeturas, cábalas, especulaciones o imaginaciones hipotéticas. Sabemos que el apóstol Pablo iba por delante haciendo que Lucas le pisara los talones ya que el apóstol Pablo, a su vez, seguía, a la par, las huellas de JESÚS, Su Caudillo Enamorado. 
Es curioso, sin embargo, que ni siquiera en el Evangelio, inspirado por el Espíritu Santo y ciertamente y, sin duda escrito por Lucas, Lucas NO se menciona a sí mismo. Tampoco lo hace en los Hechos de los Apóstoles que es una continuación del Evangelio de Lucas.
Otra posibilidad es que algún converso judío de regreso de la fiesta de Pentecostés hubiese influenciado a Lucas y le hubiese familiarizado con JESÚS CRISTO, el Mesías Muerto y Resucitado.
Es, también posible, que Lucas tuvo la experiencia de Jesús Cristo cuando escuchó a Pablo dar el ANUNCIO en Tróade camino a Macedonia.
Pablo – cuando hablaba de su hijo espiritual y discípulo, Lucas – se refería a Lucas como “médico”, como “doctor en medicina”, título que hablaba más de su llamada y de su carácter que de su habilidad o destreza. En el primer siglo, los conocimientos médicos quedaban limitados a remedios herbales y terapias tradicionales de modo que cualquier persona, lo suficientemente educada académicamente en cualquier rama educacional, podría funcionar como galeno o terapeuta. Los reconocidos como “médicos” eran aquéllos que se habían dedicado a ministrar a los enfermos.
Se desprende de lo ANUNCIADO, que entre los tantos discípulos que siguieron a Jesús en EL CAMINO, Lucas fue uno de los más adelantados en asuntos académicos. Si se lee el Evangelio en su griego original, observamos que su estilo literario puede, de hecho, ser comparado al griego clásico de los historiadores griegos quienes – como Lucas – se daban cuidadosamente a consultar sus fuentes y apurar los hechos.
La evidencia sugiere que Lucas utilizó – en parte – algunos datos del Evangelio de Marcos y que, luego, en sus viajes con su mentor y ayo, el apóstol Pablo, reunió – como historiador al fin – reunió los manuscritos papiráceos y los pergaminos genuinos que, como historiador necesitaba. Lucas, habiéndolo investigado bien todo, pudo exponer – inspirado por el Espíritu Santo – una narrativa más excelente. Fue esencial para el Espíritu Santo ir al “doctor Lucas” para que, inspirado, diera una “segunda opinión”.
Lucas, tuvo en sus manos y, sobre todo, en su corazón todos los datos e información, y viendo al JESÚS ENTERO, colocó su ancla en la perspectiva del JESÚS ENTERO – e impulsado por la acción del Espíritu Santo y por el Espíritu Santo supervisado – se sintió santamente forzado y obligado a compartir lo que había descubierto sobre Jesús Cristo. De ahí que Lucas se dispuso a organizar, a poner en buen orden la data que meticulosamente había reunido y verificado para elaborar la historia de Jesús Cristo no sólo por el puro placer de ANUNCIAR UNAS VERDADES AUTÉNTICAMENTE GENUINAS sino para TRANSMITIR UN ANUNCIO-MENSAJE CELESTIAL DE PROPORCIONES CÓSMICAS.


12 de noviembre de 2017

NAVIDAD: EL AUTOR INSPIRADO

Lucas 1, 1-4
“Puesto que muchos emprendieron la tarea de contar los sucesos que nos han acontecido, al como nos lo transmitieron los primeros testigos presenciales, puestos al servicio de LA PALABRA, también yo he pensado, ilustre amador del Señor, escribirte todo por orden y exactamente comenzando desde el principio; así comprenderás con certeza las enseñanzas que has recibido.”

Amados de la Natividad: LUCAS, el autor inspirado del Tercer Evangelio, fue un ser humano sociable y compasivo. Antes de conocer a Jesús Cristo había sido pagano, buen hombre, pero pagano. Lo podemos comprobar, por ejemplo, por el tipo de personas que conocía. También lo podemos cerciorar en el modo en cómo nos presenta la humanidad de Jesús en su Evangelio.
Mateo, por su parte, nos define a Jesús como el heredero legítimo del trono de David, como el Rey de los Judíos, como el Mesías por tanto tiempo esperado.
Marcos describe a Jesús como el todo-relevante Hombre Quien, del Cielo nos llega para servir y dar LA VIDA por muchos [Marcos 10, 45].
Juan, por lo que le toca, sobre enfatiza el misterio de la Divinidad de Jesús y Le Anuncia como el tangible avatar, como la tangible Encarnación de la Verdad Divina y comienza su ANUNCIO desde el mismo Cielo.
Sin embargo, LUCAS, como suelen ser los galenos, los médicos, en su frustración por la Ciencia limitada de su época, se habrá – sin duda alguna – identificado con la imperiosa necesidad y menester de la humanidad, y se habrá maravillado por el hecho de que el Señor Dios, por puro amor, se hubiese hecho vulnerable hasta más no poder.
Es LUCAS, el Evangelista, quien nos muestra al Todo-Poderoso Creador Quien, por razones de la Salvación del hombre, se reviste de por dentro y por fuera de mortalidad. El Evangelio de LUCAS nos presenta a un hombre, Jesús, Quien nunca se mostró tan deificado como para tener que distanciarse de nosotros o de preocuparse de nosotros y lo nuestro. Al contrario, el hombre que LUCAS describe – a saber: a JESÚS – Quien se anonada, Quien abandona Su Trono Real para inmiscuirse en el reguero, para involucrarse en el desorden, en el desbarajuste, en el caos, en el maremágnum, en el pandemónium, en la acumulación de cosas de nosotros los humanos quienes nos sentíamos infelices pero conformes con nuestra vida y nuestro mundo anímico y caído. LUCAS nos muestra a este JESÚS Quien – con todo y propósito divinos – Se somete a nuestras deficiencias, a nuestras fallas, a nuestra insuficiencia, a nuestras debilidades y endebleces, a nuestros dolores y pasiones, a nuestras angustias y enfermedad.
Es en LUCAS y en ningún otro cuando escuchamos el desvalido, el inerme llorar del TODOPODEROSO, Lucas 19, 41-42: “Cuando llegó cerca de Jerusalem, al ver la ciudad, Jesús lloró por ella, diciendo: “¡Si en este día tú también entendieras lo que puede darte paz! Pero ahora eso te está escondido y no puedes verlo. Pues van a venir para ti días malos, en que tus enemigos harán un muro a tu alrededor, y te rodearán y atacarán por todos lados, y te destruirán por completo. Matarán a tus habitantes, y no dejarán en ti ni una piedra sobre otra, porque no reconociste el momento en que Dios vino a visitarte.” 
Es en LUCAS, en LUCAS, el Evangelista, en donde LUCAS nos muestra a JESÚS parearse, con su ingenio, a las mentes teológicas más respetadas, eminentes, esclarecidas e insignes de Su tiempo y cuando JESÚS inicia – en algo – a descubrir la dualidad de Su naturaleza humano-divina…pero tan sólo, en algo, tan sólo en algo.
EN ALGO y, confusamente, JESÚS – sabiéndose de carne y hueso como cualquiera – comienza a descubrir Su origen divino, Su meta divina, Su sino divino.


29 de octubre de 2017

NOS GLORIAMOS EN LA TRIBULACIÓN

Romanos 5, 2-5
   Pues por Cristo hemos podido acercarnos a Dios por medio de la fe, para gozar de su favor, y estamos firmes, y nos gloriamos con la esperanza de tener parte en la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en la tribulación; porque sabemos que la tribulación nos da perseverancia para soportar, y esta perseverancia nos permite salir aprobados, y el salir aprobados nos llena de esperanza. Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha dado.

   Amados: Pablo dice: “Nos gloriamos en la tribulación.” 
   Muchos que siguen al Señor, después de un tiempo, se desmayan y se desesperan pero Pablo nos dice: “Nos gloriamos en la tribulación.” ¿Porqué tú crees que se gloría en la tribulación? Se gloría en la tribulación porque Pablo está consciente que en la tribulación, la virtud de la constancia - que está como en semilla - empieza a desarrollarse. Y dice: “Nos gloriamos en la tribulación, sabiendo que la tribulación produce paciencia y la paciencia produce la virtud probada, y la virtud probada produce la esperanza.” Y, amados, precisamente en medio de la tribulación, de la tempestad y la prueba, es que, el que sigue al Señor, puede tener la esperanza de poseer más a Dios. Por eso es que la constancia, tiene que ser desarrollada por medio de la disciplina en medio de la tribulación.   
   Amados: Jesús, en uno de los Evangelios anuncia a sus discípulos sobre las persecuciones que tendrían que soportar y les dijo: “El que persevere hasta el fin, ese se salvará.” Por ahí, muchos que siguen a Jesús dicen : “Jesús me salvó; Jesús me salvó.” Y Jesús diciendo: “No, no.” “El que persevere hasta el fin, ESE se salvará.” Es verdad que Jesús me salvó, pero el que persevere hasta el fin ese se salvará. Porque la salvación es santidad y la salvación es libertad y la salvación es ser igual que Jesús. No hay duda que el que quiere ganar su vida debe perseverar en el bien. Tienes que ser constante en la prueba para que la virtud de la constancia se empiece a desarrollar. 

   Amado, amada: Órale al Señor y dile: “Señor, que yo sea constante y perseverante. Que yo pueda ser digno de que Tú confíes en mí tus cosas. Que yo no vuelva mi cabeza ni mi mirada a atrás, sino que con perseverancia yo pueda continuar el camino de la verdad. Que en medio de la tiniebla y de la dificultad, yo tenga gozo y alegría. Señor, porque yo sé que en la perseverancia es que Tú coronas a los hombres; que sin perseverar no puedo serte agradable. Señor: que yo persevere hasta el fin; que pueda vivir en tu Reino continuamente aun en medio de las fatigas de la vida. Señor, yo quiero ser una de esas vidas que se gasta enteramente por Ti, viviendo en santidad y luchando constantemente. Señor, haz que mi vida empiece a experimentar la Eternidad. Señor, que yo no permita que las luchas que tenga, sean para mi muerte, sino para mi vida; que no sean para mi tristeza, sino para mi gozo; que no sean para mi debilidad, sino para mi fortaleza; para que nunca sea vencido.” 

15 de octubre de 2017

LA SEMILLA DE LA CONSTANCIA

Lucas 8, 4-8
   Muchos salieron de los pueblos para ver a Jesús, de manera que se reunió mucha gente. Entonces les contó esta parábola: «Un sembrador salió a sembrar su semilla. Y al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y fue pisoteada, y las aves se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras; y cuando esa semilla brotó, se secó por falta de humedad. Otra parte de la semilla cayó entre espinos; y al nacer juntamente, los espinos la ahogaron. Pero otra parte cayó en buena tierra; y creció, y dio una buena cosecha, hasta de cien granos por semilla.»

   Amados: Dios es quien único tiene el remedio para la inestabilidad del ser humano. Si tú conociste al Señor y tuviste una experiencia personal con Él, dice la Palabra que a ése, a ésa, el Señor le infundió la virtud de la constancia. Te lo voy a decir otra vez para que lo entiendas mejor: El problema del ser humano, muchas veces para seguir al Señor es ser constante. Cuando tú conociste al Señor, cuando tú tuviste una experiencia personal con el Señor, una de las cosas que sucedió y que todavía está ahí dentro de ti, es que el Señor infundió dentro de ti una virtud que se llama constancia. Yo lo creo porque así lo dice el Señor. Cuando tú conociste al Señor, el Señor infundió dentro de ti -entre muchas cosas que infundió- Él te infundió la virtud de la constancia. 

    Entonces te preguntarás: “Pero, ¿y por qué yo soy inestable?” Amado, amada: La virtud de la constancia que Él infundió, dentro de ti, está como una semilla y el Señor dispuso que esa semilla se desarrollara al tú disciplinarte. Como la semilla que se siembra en la tierra; así Él sembró la virtud de la constancia en ti. Pero, nada le sucede a esa semilla, si otras cosas no empiezan a suceder, si ella no empieza a recibir la disciplina del cuido y del Agua Viva de Dios. Cada vez que tú te disciplinas y luchas, luchas por mantener lo que te ha dado el Señor, esa virtud de la constancia se va desarrollando, porque se desarrolla con el ejercicio. Y, ¿cómo se desarrolla? Empieza a desarrollarse en los momentos difíciles, precisamente, porque en los momentos fáciles no hay necesidad de que se desarrolle la virtud de la constancia. En los momentos fáciles, no hay que hacer grandes sacrificios, ni disciplinarse, y precisamente, con la disciplina es que se desarrolla.  ¿Por qué tú te crees que un hombre o una mujer que ha conocido al Señor, pero que no ha tenido ninguna prueba nunca, que todo le ha ido fácil; por qué tú te crees que después de verle uno, dos y tres años en esa santidad, de momento le viene una prueba y cayó al piso como fruta madura? ¿Por qué tú te crees? Porque ahí no había profundidad, ahí lo que había era facilidad de vida. La virtud de la constancia se quedó en semilla para aquel hombre, porque esa semilla precisamente crece y se desarrolla en medio de la dificultad y la prueba. Si tú entiendes eso, habrás entendido una cosa muy grande de parte del Señor. ¿Por qué tú te crees que tantos que dicen seguir al Señor desde temprana edad, lo pasaron bien, diez, quince años pero vino un momento de prueba y perdieron la fe? Eso es algo muy triste, porque la virtud de la constancia se quedó en semilla; no fue puesta a prueba. No hubo ocasión para desarrollarla ni probarla.  

8 de octubre de 2017

LA GLORIA DE DIOS

Juan 8, 14-18
   Jesús les contestó:
—Mi testimonio sí tiene valor, aunque lo dé yo mismo a mi favor. Pues yo sé de dónde vine y a dónde voy; en cambio, ustedes no lo saben. Ustedes juzgan según los criterios humanos. Yo no juzgo a nadie; pero si juzgo, mi juicio está de acuerdo con la verdad, porque no juzgo yo solo, sino que el Padre que me envió juzga conmigo. En la ley de ustedes está escrito que cuando dos testigos dicen lo mismo, su testimonio tiene valor. Pues bien, yo mismo soy un testigo a mi favor, y el Padre que me envió es el otro testigo.

   Amado, amada: Un día de éstos, tú vas a experimentar aquella cosa tan grande que decía Jesús: “El Padre está conmigo; nunca me deja solo porque Yo hago siempre lo que le agrada a Él. Yo hago siempre lo que le agrada a Él.” Entonces, tú y yo, viviremos aquella realidad que Jesús les comunicaba a los fariseos: “Yo honro a mi Padre. Yo no busco mi gloria. No recibo de los hombres gloria”. Entonces, tú buscarás como Jesús, la gloria del Padre. Porque Jesús solamente busca la gloria del Padre y para glorificar al Padre Dios, tomó para sí la humillación más profunda. Se hizo vergüenza de lo humano y asco de todo el mundo. Despreció todo con tal y glorificar al Padre. Belén, Nazaret, Calvario: tres momentos grandes de la vida humilde y escondida de Jesús. Pero siempre en todo, Jesús glorificaba al Padre. Cuando realizaba milagros: “Miren que nadie lo sepa”. Era al Padre a quien quería glorificar  Se lo dijo a aquellos ciegos, a los que de un tirón les devolvió la vista. A Pedro, a Santiago y a Juan allá en la transfiguración: “no lo cuenten a nadie”. ¿Entiendes? En la multiplicación  de los panes, huyó para que no le aplaudieran. La gloria de Jesús, ¿sabes cuál es? Hacer la voluntad del Padre. La gloria de Jesús, ¿sabes cuál es? Ser hijo de Dios. Él no quiere otra. 
   Amado: No quieras para ti otra gloria que la de ser hijo de Dios. Aceptar otra gloria, aparte de ser hijo de Dios, es quitarle la gloria a Dios. ¿Entiendes? Así como el Padre, encontraba todas sus complacencias en su Hijito amado, así el Hijo se complace solo en Su Padre y en la gloria que el Padre le da. No quieras otra gloria que la que el Padre te ha dado y la que te ha dado es que seas hijo de Dios. Y los hijos están metidos en la voluntad del Padre. ¿Entiendes? Amados: Tú y yo, si queremos seguir a Jesús Cristo, buscamos la gloria de Dios. Estate en la voluntad de Él. No quieras para ti otra gloria que la de hijo de Dios.

   Amado, amada: Sé un trocitito vivo, una piedra viva en el cuerpo del Señor. Cuídate mucho de la inclinación al orgullo que con frecuencia lleva al corazón de uno a buscar la propia gloria, a buscar alabanza, gloria personal, en el vivir a Jesús. Cuídate de eso. Cuando hables con los demás, cuando le vayas a contar tus experiencias con el Señor, cuídate de todas esas cosas. El poder del Mal por ahí, está buscando quien busque su propia satisfacción, aún en las cosas más espirituales y más santas. Porque si alguno mira -aunque sea en cosas pequeñísimas- mira glorificarse a sí mismo, su gloria es nada.  Eso lo levantará delante de los hombres, pero lo abajará delante de Dios; lo disminuye y hasta puede poner en peligro su gloria de hijo de Dios. Porque la única gloria que tienes que tener es la de hijo de Dios. Busca cuidadosamente, siempre darle la gloria a Dios en todo: en tus palabras, en tus miradas, en tus gestos, en tu testimonio, en tu vivir a Dios; solamente la gloria de Dios. 

1 de octubre de 2017

LUZ ENCENDIDA

MATEO 6, 22-23
   »Los ojos son la lámpara del cuerpo; así que, si tus ojos son buenos, todo tu cuerpo tendrá luz; 
pero si tus ojos son malos, todo tu cuerpo estará en oscuridad. Y si la luz que hay en ti resulta ser oscuridad, ¡qué negra será la oscuridad misma!

   “Brille así la luz de ustedes para que vean y glorifiquen al Padre.”
 Amado, amada: La luz de tu vida no la enciendes tú, la enciende Jesús Cristo el Señor. Eso no viene de ti, eso viene de Él. Alguien podrá verte a ti en un momento de fervor, pero es un momento de fervor nada más, porque todavía no has aceptado el reto de vivir la plenitud del Evangelio. Alguien podrá verte y decir:”qué santo es esa persona”.  Probablemente lo dijo, pero vas a notar una cosa: que el haberte visto así, no produjo nada de obra del Señor en ella. No produjo que esa persona glorificara al Padre Dios. Te admiró, pero no produjo glorificación en ella. Y lo que dice el Señor es: “Brille así la luz para que vean y glorifiquen al Padre.” 
   Y Jesús es quien enciende la luz. Y Él no la enciende porque ve que tus brazos están en alto; Él no la enciende porque estás con una resolución de ser humilde hoy. No. Él espera para ver hasta donde tú llegas con tus esfuerzos. Él no enciende la luz porque tú te decides a ser como Él, solamente hoy. Tampoco es porque allí en aquel ministerio, en aquella Cena experimentaste aquello tan grande en tu corazón. Porque Jesús es el que enciende la luz de tu vida. Si los hombres por ti, llegan a glorificar al Padre, fue porque el Señor encendió la luz. Y la luz del Señor seguirá ardiendo en la medida de tu celo y de tu vivir plenamente el Evangelio. “Brille la luz de ustedes.” La luz en tu vida es efecto de la santidad y la santidad no es un momentito fervoroso la santidad es un nuevo modo de vivir. 
Amados: La luz que en ti vaya a encender el Señor, va a empezar a brillar un poco hoy; luego brillará más mañana; luego brillará más una semana y más y más, pero constantemente viviendo a plenitud el Evangelio. 

Señor, te pedimos que nos concedas escuchar Tu Palabra, de tal manera que no solamente la escuchemos, sino que llegue a ser Palabra viva para nosotros y así, poder vivirla. Destruye en nosotros -con tu Palabra- lo que tiene que ser destruido. Vivifica lo que tiene que ser vivificado. Que creamos con el corazón, pero que lo creamos y lo vivamos. Y entonces, profesará la boca nuestra lo que creemos. Entonces, el espíritu, vivirá plenamente la alianza que tenemos contigo. Para que los hombres cuando vean la vida nuestra probada, no verán la luz nuestra, sino a Ti, Jesús y comenzarán a glorificar al Padre que está en los cielos. Por ti, Jesús Cristo, el Señor de Quien es la gloria, por los siglos, de los siglos, Amén.

17 de septiembre de 2017

DURAS PALABRAS

Juan 6, 61-68
   Jesús, dándose cuenta de lo que estaban murmurando, les preguntó:
—¿Esto les ofende? ¿Qué pasaría entonces, si vieran al Hijo del hombre subir a donde antes estaba? El espíritu es el que da vida; lo carnal no sirve para nada. Y las cosas que yo les he dicho son espíritu y vida. Pero todavía hay algunos de ustedes que no creen.
Es que Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién era el que lo iba a traicionar. Y añadió:
—Por esto les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.
   Desde entonces, muchos de los que habían seguido a Jesús lo dejaron, y ya no andaban con él. Jesús les preguntó a los doce discípulos:
—¿También ustedes quieren irse?
   Simón Pedro le contestó:
—Señor, ¿a quién podemos ir? Tus palabras son palabras de vida eterna. Nosotros ya hemos creído, y sabemos que tú eres el Santo de Dios.


   Amados: No basta haber elegido a Dios una vez y que para toda la vida. Eso tú lo hiciste una vez. Tú elegiste a Dios y aquella vez lo elegiste para toda la vida. ¿Tú recuerdas? Pero el Señor nos dice que eso no basta. Que no basta elegir a Dios una vez en la vida para toda la vida; sino que es preciso, elegirle a Dios todos los días, a cada instante, para que cada palabra tuya sea un resultado de haber elegido a Dios. Y si tú Le eliges a cada instante: todo lo que tú digas o pienses o hagas será para gloria de Dios. Pero si tú Le elegiste sólo una vez para toda la vida, en un momento grande o fervoroso, eso no sirvió. No te puedes olvidar ni un momento, de que en cada paso que tú das, estás eligiendo a Dios. En cada palabra que tú hablas estás eligiendo a Dios, en cada pensamiento que tú tienes, estás eligiendo a Dios. 
  Y duras son esas palabras. Lo mismo que sucedió aquella vez, cuando Jesús empezó a exigirle a sus discípulos y Él, empezó a decirles de toda Su exigencia y ellos empezaron a decir: “Duras son esas palabras.” Pero Jesús nunca cambia. Cuando los hombres empiezan a decir: “Pues no podemos tolerar eso, es muy duro, es muy fuerte”, el Señor no afloja. El Señor no lo hace más fácil. Te has dado cuenta que cada día que pasa, el Señor lo hace más difícil y más duro. Él no afloja. Él no se deja engatusar ni engañar por las voces de que: “Son duras estas palabras; nos vamos.”  Cuando el Señor empieza a escuchar de su pueblo que sus exigencias son duras, el Señor no afloja. Él lo que les dice es: ”Les falta fe. Tienen que creer más en mí. No se escandalicen, no discutan, crean, no valen argumentos ni excusas ni justificaciones.” Y muchos -dice La Palabra- cuando Él empezó a hablar, muchos discípulos -no gente común- eran discípulos, muchos discípulos, empezaron a irse. 
   Amados: Muchos discípulos se echaron atrás –y miren qué palabras más tristes- “y no volvieron a caminar con Él.” “Muchos discípulos se echaron atrás y no volvieron a caminar con Él.” Esto es muy impresionante: Cuando muchos discípulos se echaron atrás y no volvieron a caminar con Él, a mí me impresionó mucho el saber que el Señor no hizo nada por retenerlos. El Señor no hizo nada por retenerlos. Él se dio cuenta que eran como aquellos que teniendo capacidad, de fuerza y esfuerzo para cursar brillantemente la materia, por comodidad, por no querer sacrificarse, por no pasar largas noches orando y estudiando la materia, se dan de baja. Él no hizo nada por retenerlos, sino que, cuando vio que se fueron,  se volvió a los Doce que también eran discípulos de Él, y les preguntó: “¿También ustedes quieren marcharse?”
   Amados: El misterio de Jesús es único e indivisible. A Jesús se Le acepta íntegramente porque si se rechaza una partecita de Jesús, se está rechazando a todo Jesús. Por ninguna razón en el mundo podemos disminuir las exigencias del Señor. El Señor no disminuye sus exigencias para que no se le vayan, no. Él prefiere perder muchos discípulos a cambiar una sola de sus palabras. Quien se ha decidido por Jesús, tan sólo puede decir que no tiene otra alternativa, sino la de decir como Pedro: “¿Señor, y a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que Tú eres el Santo de Dios.” Y conviene recordar, si no lo sabías, saberlo; conviene recordar con temor que fue en este momento, en ese momentito que Judas empezó a apartarse del Maestro. Fue en ese momento que vino el distanciamiento de él. Es que, si nos vamos de la compañía del Señor, ¿a quién iremos, a quién? ¿Entiendes? ¿A quién vamos a ir, si no hay nadie más? Pero no es porque no haya nadie más, es que aunque nos fuéramos, en ningún otro lugar seremos bendecidos. Otros podrán escuchar otras palabras, pero sólo con las palabras que el Señor ha escogido para mí y con las palabras que ha escogido para ti, es con las que tú y yo seremos bendecidos. 

  

10 de septiembre de 2017

UNA VISITACIÓN A TU ESPÍRITU

Colosenses 3, 1-4
   Por lo tanto, ya que ustedes han sido resucitados con Cristo, busquen las cosas del cielo, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Pues ustedes murieron, y Dios les tiene reservado el vivir con Cristo. Cristo mismo es la vida de ustedes. Cuando él aparezca, ustedes también aparecerán con él llenos de gloria.

   Amados: El propósito de Dios es siempre visitar tu espíritu. Es más, cuando tú necesitas al Señor porque tu cuerpo está enfermo y le pides al Señor, asegúrate que Él no quiere visitar tu cuerpo. Él quiere sanar tu cuerpo, pero no quiere visitarlo, Él quiere visitar tu espíritu. No te relaciones nunca con el Señor, sino estás dispuesto a que Él visite tu espíritu. Porque cada vez que tú quieras relacionarte con el Señor, pero no permites que Él visite tu espíritu, lo que va a suceder es que tu relación con el Señor, se va a volver artificial y plástica. Entonces tú estarás construyendo una vida con el Señor completamente falsa, sin fundamento y sin cimiento. Porque siempre que el Señor brega con uno es porque Él quiere visitar el espíritu. 
   Si tú no entiendes eso, que en cualquier cosa: cuando tú tomas La Palabra para leerla -que no es otra cosa sino querer que el Señor bregue contigo- si tú no permites que Él bregue con tu espíritu, la lectura de La Palabra se va a convertir en un ejercicio automático de un hombre o mujer máquina. Si cuando tú haces una tarea aquí o fuera y yo me imagino que la haces por el Señor- porque sería una pérdida de tiempo hacerla por otra razón-  y tú no dejaras que el Señor bregara con tu espíritu, entonces, cuando tú vuelvas a hacer esa tarea y vuelvas a hacerla sin dejar que el Señor bregue con tu espíritu, esa tarea se va a convertir en algo que te va a obstaculizar crecer en el Señor. Y no es que has de cambiar de tarea, es que has de cambiar tu actitud y tu proceder para entonces hacer nuevo tu corazón.  

   Amados: Todo el día, Él está llamando a tu espíritu; en lo que tú haces, en lo que dices, en lo que hablas, en tus trabajos, en tus tareas, en tu ir y venir, en todo eso es un bregar del Señor contigo en el espíritu. El que tú leas este corto mensaje, no es por pura coincidencia, es otro modo de bregar el Señor con tu espíritu. Es Dios bregando contigo - ya te dije-  que Él hace una llamada a tu espíritu. Y si el Señor no ha logrado llegar a tu espíritu por falta de esfuerzo tuyo, y su intención fue llegar a tu espíritu, entonces en ti ha quedado estéril y no ha  habido visita del Señor. Porque todo el bregar del Señor, tiene que resultar y conducir a una llamada al espíritu. Y cuando el Señor llama al espíritu, ¿qué hace el espíritu tuyo? Responde. Responde al Señor; responde con dignidad, con humildad, con sacrificio; con resoluciones serias y constantes esfuerzos. Responde con imitación de Él. Responde con aquello que el Señor nos decía: con hacerlo todo como Él, con vivirlo todo como Él. Responde con transformación. Esa es la respuesta tuya. El Señor ha llamado a tu espíritu. Falta ahora saber, no yo, sino el Señor, si tu espíritu ha respondido. 

3 de septiembre de 2017

LA EXPERIENCIA DE DIOS

MATEO 19, 13-15
   Llevaron unos niños a Jesús, para que pusiera sobre ellos las manos y orara por ellos; pero los discípulos comenzaron a reprender a quienes los llevaban. Entonces Jesús dijo:
—Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos.
   Puso las manos sobre los niños, y se fue de aquel lugar.

   Amado, amada: ¿Recuerdas quién dijo esto? “El que se haga pequeño como este niño, ese será el mayor.” Ese es el pensar de Jesús Cristo y Jesús Cristo no piensa distintamente al Padre Dios. Ese es el pensar del Padre Dios. Así lo han entendido los que se han acercado a parecerse a Jesús Cristo. Pero para eso, tú tienes que estar convencido de tu nada, de tu impotencia y de tu debilidad. Y al reconocer eso, tienes que dejarte guiar en todo y completamente, por la luz de Dios, por el mover del Espíritu y por la imitación de Jesús Cristo. Quien quiere ser pequeño, renuncia a confiar en él mismo, porque aun cuando cree tener la mayor verdad, no puede confiar en sí mismo porque se va a torcer y se va a salir de los planes, del detalle del Señor. El que no se deja guiar completamente - y al decir completamente- quiere decir, que no podemos andar en el juego de dejarnos guiar en parte y querer guiarnos en otra. 
   El que quiere ser pequeño no puede confiar en sí mismo ni apegarse a sí mismo. El que es pequeño, cree lo que le dice Dios; hace lo que le manda Dios, sin preguntar “¿por qué yo?” o “¿por qué no aquél?” o “¿por qué así?”. Obedece lo que se le indica, porque está lleno del amor de Dios y quiere vivir la experiencia continua del Señor y, a la misma vez, está lleno del espíritu de fe que le eleva por encima de todas las cosas, de todo razonamiento y de todo proceso de su mente y no se inquieta por el camino que ha de seguir, ni por el fin al que se le va a conducir. El que quiere ser pequeño no juzga por sí mismo, de nadie ni de nada. Se arroja en los brazos de Dios y de Su providencia. Se arroja a ser gobernado por Dios y sigue caminando, siendo guiado por el camino que tiene que seguir, sin pararse para ver si el camino es difícil o hay piedras en él. El que es verdaderamente pequeño, no duda si podrá, si va a seguir progresando, o si no; sino que descansa tranquilo en los brazos de Dios, dejándose guiar por ÉL. Descansa tranquilo en el corazón de Dios como un niñito recién nacido sobre el corazón y los brazos de los suyos, pero con la diferencia que tiene que ser y tengo que ser un niñito recién nacido que estoy viviendo conscientemente y gozosamente a Dios. Pequeños ante Dios, gozoso será el hombre que se dispone a ser un niño por la humildad. Sé un niño así y yo sé que el Señor se va a cuidar de ti; se va a cuidar de ti de una manera muy especial, como con predilección. 

   Él es el único que nos puede sobreproteger: el Señor. La sobreprotección de Dios, no nos causa traumas ni complejos. Si eres como un niño, Él te va a sobreproteger con predilección. Tú no te vas a tener que preocupar, Él lo va a hacer. No es fácil pues eso supone primero una decisión; segundo, el cumplirla, aunque te lleve a la muerte. Tal vez eso tiene que ser así, eso de llevar a la muerte, porque un adulto, tal vez tiene que morir para que nazca un niño que esté viviendo la experiencia de Dios. Porque si nos mantenemos adultos y sabedores, y sabios y entendidos, podremos correr el peligro de, siendo adultos y sabios y entendidos, que vivamos a un Dios pero pequeña y raquíticamente. Sin embargo, si somos niños- viviendo allá dentro la experiencia de Dios- viviremos como niños la experiencia de un Dios, no raquítico sino grande, poderoso e inmenso. 

27 de agosto de 2017

LA INHABITACIÓN

Juan 4, 30-34
  Entonces salieron del pueblo y fueron a donde estaba Jesús. Mientras tanto, los discípulos le rogaban:
—Maestro, come algo.
   Pero él les dijo:
—Yo tengo una comida, que ustedes no conocen.
   Los discípulos comenzaron a preguntarse unos a otros:
—¿Será que le habrán traído algo de comer?
   Pero Jesús les dijo:
—Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y terminar su trabajo.


   Amados: Jesús, al entrar en este mundo, dice Pablo que dijo: “Sacrificio y oblación no quisiste Dios; pero me has formado un cuerpo. Entonces dije: He aquí que yo vengo a hacer -oh, Dios- Tu voluntad.” Cuando Jesús el Cristo se enfrenta con quiénes no están metidos  dentro de esa realidad de vivir glorificando a Dios, guardando Su Palabra, metidos en Su voluntad, Él no puede tolerar religiosidad de esa índole. Eso Él lo rechaza. Eso es irreconciliable con Su ser. Jesús puede tolerar a los pecadores que no conocen a Dios; pero Él no puede tolerar a aquellos que supuestamente, han pasado de la tiniebla a la luz -que siguen a Jesús- pero que no están metidos dentro de la voluntad y de la verdadera glorificación del Señor, que se consigue viviendo La Palabra del Señor. “He aquí que vengo, oh Dios, ha hacer tu voluntad”. Esa es la disposición íntima y constante de Jesús, ante la voluntad del Padre. Los discípulos, después del encuentro de Jesús con la mujer samaritana, le insisten, le instan a tomar un poco de alimento. Él les responde: “Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen.” El alimento de Jesús es hacer la voluntad del Padre. Lo que le lleva caminando por la vida a Jesús, no era la energía física, resultado de una alimentación material. No: “Yo tengo un alimento que ustedes no conocen. Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra”. Lo que Jesús anhela, lo que Le consuela, lo que es Su gozo, es cumplir la voluntad del Padre. La mirada de Jesús está siempre fija ahí. Y no hace ni un movimiento que no esté conforme a la voluntad del Padre, que no esté conforme al querer del Padre. La voluntad de Jesús está siempre transformada y perdida en la de Dios de una manera plena y perfecta. Él obra solamente al impulso de la voluntad de Dios. “He bajado del cielo, no para hacer mi voluntad sino la voluntad del que me ha enviado. No busco mi voluntad, sino la del que me ha enviado.” Ese es el refrán, el estribillo, la copla constante que acompasa toda la vida de Jesús. Esa es la regla que gobierna toda su conducta. Ese es el motivo profundo de toda la acción y obra de Jesús.
     Y amados: Él no cumple la voluntad de Dios por necesidad. Jesús no cumple la voluntad del Padre, por necesidad, sino con una libertad gozosa y soberana, aún cuando le duela. “Padre, si es posible que pase de mí este cáliz. Pero no, Padre, por favor, no te vayas a imaginar nada.  No vayas a pensar que Yo estoy tratando de salirme de este atolladero por mí mismo. No creas que… no vayas a pensar que yo estoy tratando de buscar el modo más fácil.” Él cumple la voluntad del Padre, movido por el inmenso amor de Hijo con el Padre. Por eso le ama el Padre. “El Padre me ama porque doy mi vida. Nadie me la quita; Yo la doy gozosa y voluntariamente.” 
   Amado, amada: Esa es la misma vida tuya, porque tú eres hijo de Dios. Y para ti, el camino único de la santidad, ha de ser la voluntad del Padre. Igual que Jesús, tú y yo tenemos que alimentarnos de la voluntad santa y santificadora del Padre. ¿Y cuándo has de hacerlo? En todo momento, que no busques nada ni desees nada fuera de cumplir esa voluntad; que hagas de la voluntad del Padre, el único móvil de la vida tuya.
   Tú tienes que esforzarte continuamente porque es preciso llegar a la plena conformidad de tu propio querer con el querer de Dios. De manera que llegue tu vida  espiritual a tal profundidad, que no haya en tu voluntad, ninguna cosa contraria a la voluntad de Dios. Que tú estés conforme a la voluntad de Dios y la vivas. Y que tú sigas creciendo, por esa misma razón, en el amor. Eso es lo único necesario para la santidad y la vida de unión con Dios. A mayor conformidad de voluntad, corresponde mayor amor. Y al revés, a menos conformidad con la voluntad de Dios, menos amas al Señor. ¿Qué fue lo que dijo Jesús?  “Si alguno me ama guardará mi Palabra y mi Padre le amará, y vendremos a Él y haremos morada en Él.” El cumplimiento de La Palabra, de la voluntad de Dios es la condición necesaria, el requisito necesario para vivir y crecer en el amor y en la santidad; para poder gozar de la inhabitación  -como dicen los teólogos- de la Trinidad en la propia vida de uno.  Para que el Espíritu Santo encuentre morada en nosotros, hemos de estar metidos en la voluntad del Señor. Y en la medida que tú crees que haces cumplir el vivir en la voluntad del Señor, no solo tú vas a descubrir que no solo estarás viviendo para el Señor, las cosas grandes, importantes; sino que estarás viviendo todos los más mínimos detalles, porque estarás viviendo la más mínima expresión de la voluntad de Dios. Y no te vas a conformar con no pecar, con pecados mortales como decían antes; sino que no habrá la menor infidelidad voluntaria en ti. A medida que tú y yo empezamos a agradar a Dios porque estamos sometidos a Su voluntad; a medida que vayamos abrazando todo lo que Dios quiere o abrazando todo lo que Él permite -aunque sea doloroso-  iremos creciendo en amor y en gracia, y por su parte, toda la Trinidad te va a dar a ti y a mí, va a querer habitar en nosotros.

17 de agosto de 2017

ÁNGEL Y HERALDO



ÁNGEL Y HERALDO
Proverbios 31, 10-31
      ¡Qué difícil es hallar una mujer extraordinaria! ¡Hallarla es como encontrarse una joya más que preciosa!
      Quien se casa con ella puede darle toda su confianza; nunca nada le falta.
      Ella siente que todo le sale bien; nunca nada le sale mal.
Adquiere lana y lino, sus manos trabajan a gusto.
        Es como nave mercante que importa el grano de lejos y como dé lugar hay siempre comida sobre su mesa.
      Se levanta muy temprano, y da de comer a sus hijos y asigna tareas a quienes están a su derredor.
      Calcula el precio de un campo y con sus ahorros lo compra. Con el sudor de sus manos planta una viña y en ella trabaja de sol a sol.
      Se ciñe la cintura con firmeza y despliega la fuerza de sus brazos.
      Cuida de que todo marche bien en su familia cueste lo que le cueste y aún de noche no se apaga su lámpara.
        Con sus propias manos hace hilados y tejidos. Extiende la mano hacia el uso y sostiene con la palma la rueca.
      Siempre les tiende la mano a los pobres y necesitados.
      No teme por su familia cuando hace frío, pues mantiene a los suyos bien abrigados.
      Ella misma hace sus colchas, y viste a sus hijos con lo mejor que tiene. Ella se viste hermosa y sencilla.
      Su esposo es bien conocido en la ciudad, y ella se asegura que a él se le cuente entre los más respetados del país.
      Teje sábanas y las vende o las regala. Provee de  cinturones a quienes los quieran comprar.
      Se reviste de fuerza y dignidad, y el día de mañana no le preocupa; al contrario sonríe ante el día de mañana.
      Habla siempre con sabiduría, y da con amor sus enseñanzas. 
      Está atenta a la marcha de su casa, y jamás come lo que no ha ganado.
      Sus hijos se levantan para felicitarla; su marido proclama su alabanza. Sus hijos y su esposo proclaman:
    «¡Mujeres buenas hay muchas, pero tú eres la mejor de todas!»
      Así que los encantos son una mentira, la belleza no es más que ilusión, pero la mujer que honra al Señor es digna de alabanza.
   ¡Alábenla ante todo el pueblo! ¡Denle crédito por todo lo que ha hecho!


AARÓN, HULDA, JUAN, FRANKIE DONDE QUIERA QUE ESTÉS, NIETOS, BISNIETOS, PUEBLO QUE AMA A LA HIJA AIDA CON SUBLIME AMOR:
Aida, hija Aida, Aidita, Nena, Sra o Srta Universo: Así la llamaba yo a ella. Ángel, Heraldo la estará llamando el Señor.
En estos momentos, mientras doy el Anuncio en nombre del Señor, sentimos dolor intenso e inmenso. Hemos perdido lo que ha ganado el Señor. Y porque la hemos perdido nuestras vidas nunca serán lo que eran cuando Aida, hija Aida, Aidita, Nena nos acompañaba en esta existencia. Lo que la gente llama “muerte” nos muele hasta los huesos, cancela nuestras agendas, revuelca nuestros planes y nos taladra con un dolor que se empeña en nunca alejarse. Llegó el momento de amurriarse, el momento de la congoja excepto para aquellos que aunque se amurrien y se acongojen poseen LA FE de que la muerte NO es el final, que poseen LA FE de que más allá del sepelio y del sepulcro NOS ESPERA un NUEVO CUERPO, UNA VIDA NUEVA y ETERNA, ¡GLORIA AL SEÑOR RESUCITADO!
La tristeza, el dolor, las lágrimas pueden ser saludables o dañinos, buenos o malos. Todo depende de LA FE del o de los afectados. Por tanto, es preciso – como bien afirma el apóstol Pablo – que NO DOLAMOS como quienes NO TIENEN FE: 1 Tesalonicenses 4, 13-14: “Acerca de los que han transitado de esta existencia, quiero no sigan en la ignorancia para que no se aflijan como los demás que NO esperan. Pues, si creemos que Jesús murió y resucitó, lo mismo Dios, por medio de Jesús Cristo, llevará a los que parten de esta existencia a estar con Él.”
Nos ha llegado el dolor; aún dolemos por la ausencia de mami, de abuela, de bisabuela, de mi hija, de mi Aidita, de mi Nena PERO con LA FE en el Señor, LA FE en “como Él es”, LA FE en SU PODER y SU AMOR, tomemos la resolución de fortalecer nuestra FE en el ÚNICO DIOS VERDADERO mientras vivimos con nuestro dolor y atravesar a fuerza de trabajo nuestro congoja día a día sin echarnos encima el peso todo de nuestro dolor.
¿Cómo afrontar el tránsito a LA OTRA ORILLA de quien tocó nuestras vidas de modo permanente y quien, con su vida, hizo que el Señor nuestro Dios se volviera ALGUIEN MÁS REAL, MÁS PALPABLE, MÁS VERDADERO Y TANGIBLE? Lo digo por experiencia propia. ¡De ahí mi llamarle Aidita, hija, Nena!
Yo NO esperaba que – a pesar de sus 95 años y con su mente clarísima – yo NO esperaba que se nos fuera tan pronto, NI tú, Aarón, y menos tú, Hulda. Yo no esperaba que se nos fuera tan pronto. ¡Tampoco tú, Johnny! Y, tú, PUEBLITO MÍO y de ella, que la visitabas y la engreías todos los días visitándola y tú, ANA, hija amada, que fuiste como una hija quien te desviviste por ella.
Ciertamente, ¡NO LO ESPERÁBAMOS! Yo pensaba llamarla como cada dos semanas lo hacía, ¡este DOMINGO pero, como el Domingo quiere decir EL DÍA DEL SEÑOR, EL SEÑOR SE ME ADELANTÓ Y LA LLAMÓ!
Por cierto, aunque yo no creo que los  sueños tienen que ver absolutamente nada con revelaciones  ni ocho cuartos, el viernes, sábado y domingo mis sueños eran con mi mamá y la hija Aida. ¡IGNORO SI EL SEÑOR ME ESTABA PREPARANDO PARA LO QUE – SIN SABERLO YO – IBA A ACONTECER!
Ah, y tengo que decirles a ustedes dos, AARÓN y HULDA: Su mamá los amaba con locura; veía luces cuando hablaba de ustedes. Estaba tan orgullosa de ustedes dos, de Javier y “Bambi” [disculpa pero “YOU JUST CAN’T TEACH NEW TRICKS TO AN OLD HORSE”]; amaba tanto a sus bisnietos y a su bisnieta Sisa, “Anna, she loved Sisa, the blessed in the midst of all the other males”, she used to say, bendita entre todos los varones.
La hija, la Nena, Titi Aida, la Señorita Universo [como, a veces, le llamábamos] tenía una inteligencia no común, una claridad mental extraordinaria, una fortaleza sin par. De las cinco [5] hijas mujeres en el hogar, en quien ÚNICAMENTE mi papá confiaba era en ella, en Aida. Por eso, cuando mis papás querían que se hiciera algo BIEN HECHO, siempre recurrían a ella. La carga del hogar sobrecaía en sus hombros.
Son pocos los que saben CUÁNTO ELLA SUFRIÓ a partir de casarse. Un día – de esos hace muchos años atrás – un día me mandó a buscar con un grito desesperado y me dijo, como si se estuviese volviendo loca, “¡Padre, yo me arrepentí de haberme casado pero, tú me has enseñado que ¡para los que aman al Señor todo redunda en bien porque si no me hubiera casado, NO tendría a los dos hijos tan preciosos que tengo!”
Aarón y Hulda: Ustedes saben lo mucho que ustedes dos, también, sufrieron. No tenían con qué viajar a la escuela, a la Universidad. Menos mal que su mamá sabía sacrificarse por ustedes y si tenía que sacarse el pan de la boca para que ustedes no sufrieran hambre, lo hacía sin chistar.
También ayudaba el que Tío Juan – disimuladamente y conociendo la situación – iba a tomar café que le preparaba la hija Aida y le dejaba – para ustedes dos: Aarón y Hulda – algún dinerito para la transportación.
El primer juego de comedor que existió en el hogar  de ustedes fue uno que Lily, la mamá de la hija Aida, le regaló y los primeros muebles de sala que valiesen la pena, yo se los regalé.
Ella se daba a los demás siempre. En Villa Blanca, cualquiera hubiera dicho que era una sirvienta pues le hacía favores a los vecinos caminando desde su hogar en Villa Blanca hasta el pueblo de Caguas llevándole unas cartas a Fulana, comprándole un artículo a Mengana y ella, feliz de poder ayudar, se ponía unos zapatos “tennis”, unos “champions” y vestida con sencillez gustaba de ser niña de mandados.
En los años 1973 o ’74, cuando los momentos para Gloria del Señor se celebraban cerca del teatro Lido, yo me sorprendí diciendo públicamente: “¡Aida tiene una misión importante en este Pueblo!”
Ella estuvo apoyándome a mí SIEMPRE y yo a ella.
Se inquiete alguien entre todos ustedes o  no, debo decir que, aunque ella amaba a todos, hay tres personas a quienes ella amó de forma singular: A TI, AARÓN, A TI, HULDA y A MÍ. ¡DIGAN LO QUE DIGAN ES ASÍ. Y, el AMOR A MÍ, NO ERA COMO HERMANO, SINO COMO PADRE, COMO HOMBRE DE DIOS. Se parecía a nuestra madre quien me dijo antes de irse con el Señor: “¿Sabes por qué, siendo yo tu mamá, te llamo “PADRE? ¡Porque tú me llevaste a conocer al Señor!”
El 30 de mayo de 1981 se bautizó. Unos días antes, los hijos la encontraron sentada debajo de una de las palmeras frente a la que se llamaba LA PEQUEÑA JERICÓ – donde yo antes vivía – y la encontraron sentada, ojos cerrados, manos juntas como quien está orando después de haber tenido una experiencia íntima con el Señor y vino tan sólo para pedir, por favor, SER BAUTIZADA. Unos días después – el 30 de mayo de 1981, como ya les mencioné – se bautizó en la playa-mar de Arroyo.
En marzo de 1988 se mudó a Borinquen y comenzó su vida de nómada de casa en casa. En todas tuvo experiencias muy hermosas, en la de los hijos Timo y Celín, por ejemplo, excepto en una casa, en un hogar, el de Pepito y Mency. La trataron muy mal. Fue en ese momento cuando, con la sabiduría que me ha dado el Señor, YO LE OFRECÍ LA CASA DEL LIRIO, casa, por cierto, que nunca consideré mía aun cuando la hija María Susana me la había dejado en herencia.
AARÓN, HULDA, JUAN, FRANKIE DONDE QUIERA QUE ESTÉS, NIETOS, BISNIETOS, PUEBLO QUE AMA A LA HIJA AIDA CON SUBLIME AMOR:
Ella quiere que tú, Aarón y que tú, Hulda sepan que su mamá les ama indeciblemente.
Ella quiere, también, que sus nietos y bisnietos y bisnieta sepan que el amor de ella para ustedes no tiene fin.
Ella, también, quiere que tú Javier cuides a Jocelyn y a los muchachos y que tú, Joselyn, cuides a tu esposo, Javier y a tus muchachos.
She, also, wants you, Bambi, to cherish your wife, Anna, and your sweet daughter, Sisa and that you, Anna, devote yourself to your husband, Bambi, and to your lovely daughter, Sisa.
Ella, por igual, quiere que ustedes, el PUEBLO que la hizo feliz en el Señor, sepa que no tiene con qué pagar tanto amor como le dieron.
Ya, a ella, NADA LE DUELE, que ya puede caminar, que está como para correr en las próximas Olimpiadas, que está COMO COCO, que está NO como en la GLORIA sino que está EN LA GLORIA; que tiene un NUEVO CUERPO; que NO necesita ya silla de ruedas sino que más bien está sentada sobre un pequeño trono de luz al lado de Jesús Cristo que esta en SU AUGUSTO TRONO; que tiene las piernas hermosas como los Bonilla; que tiene NOVIO y se llama JESÚS, EL CRISTO.
De parte de la hija Aida, de parte de mi Nena, de parte de su mama, abuela y bisabuela amada, de parte de la hermana de ustedes en este SU PUEBLO AMADO, necesito decirles también que:
Ella tiene una mansión de casa, infinitamente más hermosa que la Casa del Lirio, una casa no construida por mano de hombre sino que se la tenía reservada EL NOVIO POR EXCELENCIA: JESÚS.
De parte de la hija Aida, de parte de mi Nena, de parte de su mama, abuela y bisabuela amada, de parte de la hermana de ustedes en este SU PUEBLO AMADO, necesito decirles también que:
La GLORIA ES UN LUGAR QUE ELLA  NO SABE DESCRIBIR PERO QUE, EN ÉL, SE SIENTE EN CASA y QUE NADIE SE LO VA A QUITAR; que NO está sola con Jesús, SU NOVIO, porque hay otros con ella que han sido fieles al NOVIO, JESÚS CRISTO. Ella, Aida, mi NENA, quiere y necesita que TODOS USTEDES sepan eso.
De parte de la hija Aida, de parte de mi Nena, de parte su mama, abuela y bisabuela amada, de parte de la hermana de ustedes en este SU PUEBLO AMADO, necesito decirles también que:
Ella, hija y NENA mía, quiere que tú, Aarón cuides a Hulda y a Elizabeth y que tú, Hulda, cuides a Aarón.
Ella, hija y NENA mía, quiere que sus hermanos y hermanas en este EL PUEBLO DEL SEÑOR EN MÍ, SE AMEN UNOS A OTROS, QUE NO HAYA DISCORDIAS, QUE SE PERDONEN.
HIJOS DE MI LLAMADA Y DE TODA MI VIDA: ¡EN LA GLORIA DEL SEÑOR TENEMOS OTRO ÁNGEL, OTRA ESTRELLA Y ESE ÁNGEL Y ESA ESTRELLA ESTÁ DÁNDOLE GLORIA AL NOVIO: JESÚS CRISTO A LA VEZ QUE LE ESTÁ PIDIENDO QUE MI PUEBLO Y YO, ALELUYA, SEAMOS MÁS SANTOS Y MÁS ENTREGADOS  CADA DÍA!