LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

21 de abril de 2012

EL EXAMEN DEL AMOR

Juan 21, 15-19
   Cuando acabaron de desayunar, Jesús le dijo a Simón Pedro:
—Simón, hijo de Juan, ¿me amas más de lo que me aman ellos?
Pedro le contestó:
—Sí, Señor. Tú sabes que te amo.
Jesús le dijo:
—Cuida a mis ovejas.
   Jesús le dijo por segunda vez:
—Simón, hijo de Juan, ¿me amas?
Pedro le contestó:
—Sí, Señor. Tú sabes que te amo.
Jesús le dijo:
—Cuida a mis ovejas.
Jesús le dijo por tercera vez:
—Simón, hijo de Juan, ¿me amas?
Pedro se puso triste porque Jesús le había preguntado ya tres veces si lo amaba. Entonces Pedro le dijo:
—Señor, tú lo sabes todo. Tú sabes que te amo.
Jesús le dijo:
—Cuida a mis ovejas. Te digo la verdad: cuando eras joven te vestías solo e ibas a donde querías. Pero cuando te vuelvas viejo estirarás tus manos y alguien más te va a vestir. Después te llevará a donde no quieras ir.
Él dijo esto para mostrar cómo iba a morir Pedro para dar honra a Dios. Después de decir esto, Jesús le dijo:
—¡Sígueme!

Como nos recuerda Juan de la Cruz, "por la tarde nos examinarán en el amor". Y cuando salimos triunfantes en el examen del amor, amados míos, es inevitable el martirio y el martirio es gloria merecida que recibe el Señor Dios, ¡bendito sea el Señor!

La conversación íntima que Jesús sostuvo con el apóstol Pedro junto al lago de Tiberíades constituye uno de los pasajes más sentimentales, más tiernos a la vez que misteriosos de todo el Nuevo Testamento.

Habían terminado de almorzar y Jesús Resucitado examina a Simón Pedro sobre el amor. Lo hace tres veces: "¿Me amas: Άγαπάς με: Ágapas me?" "¿Me amas: Άγαπάς με: Ágapas me?" "¿Me quieres: Φιλείς με: Fileís me?"

Pero, amados: ¿Es que le hace falta a Dios el amor del hombre, del ser humano? ¿Tiene Cristo Jesús necesidad de nuestro amor? ¿Acaso sabe o…no sabe Jesús que le amamos? ¿Por qué lo pregunta? ¿Para qué?

Durante siglos se ha venido conjeturando que Jesús preguntó a Simón Pedro tres veces si Le amaba porque con anterioridad el discípulo Pedro Le había negado otras tres veces. ¡Pudo haber sido ésa la razón! Sin embargo, amados, ¿acaso el amor divino es una operación matemática? ¿Acaso corresponde el Señor Dios con Su amor, en la misma medida y cantidad de amor que recibe del ser humano? Si Simón Le hubiese negado siete (7) veces, ¿le habría preguntado otras siete (7) veces si Le amaba?

La clave central de esta historia y el punto principal de la conversación entre Jesús y Pedro están en la misión que Jesús tenía reservada para el apóstol: apacentar Su rebaño, cuidar de las ovejas rescatadas después de haber estado tanto tiempo perdidas. Es que, amados, ni antes, ni ahora, ni después se puede ministrar a los hijos de Dios nada, absolutamente nada sin sentirse previamente arrebatado por un profundo amor a Cristo Jesús. Para arrebatar a otros para Jesús Cristo, tienes tú que sentirte arrebatado por Jesús Cristo. 

1 Corintios 13, 1-3
   Yo voy a enseñarles un camino mucho mejor. 
   Si hablo las lenguas de los hombres y aun de los ángeles, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Y si tengo el don de profecía, y entiendo todos los designios secretos de Dios, y sé todas las cosas, y si tengo la fe necesaria para mover montañas, pero no tengo amor, no soy nada. Y si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y aun si entrego mi propio cuerpo para tener de qué enorgullecerme, pero no tengo amor, de nada me sirve.

15 de abril de 2012

AMARTÍA

1 Juan 3, 2
"Queridos: Ya somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que seremos. Nos consta que cuando [Él] aparezca, seremos semejantes a Él y Lo veremos tal como Él es."

Amados: Fuera de lo que es Jesús Cristo y fuera de lo que hay en la persona de Jesús de Nazareth, la raza humana ni progresó ni progresa ni jamás progresará. Él, Jesús Cristo, el Dios hecho humanidad, es el dechado único de madurez para la raza humana. NO TENEMOS OTRA NORMA; NO HAY OTRO PARADIGMA. No se nos permite otra alternativa en asunto de madurez. Madurez sin Jesús Cristo es NO haberse logrado el fruto, no haberse "cuajado" el carácter ni  la personalidad.

El que afina el piano lo hace utilizando como criterio, como patrón, el DO CENTRAL ["middle C"]. El DO CENTRAL posee afinación perfecta y la recibe vía un instrumento diseñado para templar. Jesús Cristo es la nota central, el DO CENTRAL. Él es el CRITERIO, el PATRÓN, la NORMA, la PAUTA, la REGLA a seguir. Fuera de Él, NO HAY nada ni NADIE en la tierra ni en el cielo que quede o esté afinado o templado. Lo que no esté afinado por Él, está sencillamente DES-AFINADO, DES-TEMPLADO, DES-ENTONADO. ¡No hay excepción a esta regla! 

En el idioma griego hay una palabra que es sinónimo de pecado: "αμαρτία: "amartía". "Αμαρτία: Amartía" también significa "haber fallado en dar en el blanco", o mejor, "NO haber dado en el blanco", "NO haber llegado", "NO haber logrado o alcanzado u obtenido". Por tanto, "ESTAR SEPARADO", "SABERSE PRIVADO DE" JESÚS CRISTO.

Hijos amados: El "blanco" es Jesús Cristo. Quien NO logra [porque NO se lo propone] dar en el "blanco" incurre en "αμαρτία: "amartía". El DO CENTRAL ["middle C"] es Jesús Cristo y quien NO se afine en Él y con Él incide, desciende, cae en "αμαρτία: "amartía". Todo el que o la que se mantenga – intencionalmente – alejado, alejada de Jesús Cristo ya sea porque rehúse afinarse en Él y con Él o porque – a sabiendas – se empeñe en NO dar en el "blanco", que es Él, cae en "αμαρτία: "amartía".    

Hebreos 12, 2
"Fijemos nuestra mirada en Jesús, pues de Él procede nuestra fe y Él es quien la perfecciona. Jesús soportó la cruz sin hacer caso de lo vergonzoso de esa muerte porque sabía que después del sufrimiento tendría gozo y alegría; y se sentó a la derecha del trono de Dios."

Amados de mi vida: "¡Dime en qué o en quién se fijan habitualmente tus ojos – inclusos los del alma – y te diré a qué o a quién te pareces! Quien acostumbra fijarse en las faltas o imperfecciones de los demás [además de estar proyectando las suyas], se va a revestir, por dentro y por fuera, de faltas y"αμαρτία: "amartía". Por el contrario, si tú miras a los demás con ojos redentores y compasivos [al estilo de Jesús Cristo], te sabrás redimido, redimida. Además, si te pasas la vida CONTEMPLÁNDOTE y ENAMORADO, ENAMORADA de tus tantos logros o DETESTÁNDOTE por tus muchos fracasos, te vas a volver charca sin profundidad susceptible siempre a la descomposición, a la putrefacción, a la corrupción. Cuando nos pasamos la vida fija la mirada en nosotros mismos y NO en Jesús Cristo – como invita la Carta a los Hebreos – ya sea para rendirnos pleitesía o para, como masoquistas, fustigarnos, nuestro mundo se vuelve tan grande como lo es nuestra vanagloria o como lo son nuestros complejos.

Tan sólo hay un modo de vivir la vida dichosamente y con la debida madurez: ¡Con nuestra mirada fija en Jesús Cristo! Cuando mantenemos la mirada fija en Jesús Cristo, el pasado YA NO ES y, como no somos el "centro" de nuestra vida, nos volvemos infinitamente más de lo que somos porque SOMOS EN ÉL, en JESÚS CRISTO y LO DESCONOCIDO que se avecine será hermoso pues como SOMOS EN ÉL y nuestra mirada está puesta EN ÉL, tenemos la seguridad de tener en JESÚS CRISTO nuestra mirada y el privilegio de tenerle A ÉL como nuestra morada. El futuro NO nos atemoriza. ¿Por qué no? Porque, aleluya, JESÚS CRISTO VA POR DELANTE para disipar tinieblas e iluminar nuestro camino.

Hebreos 12, 14-15
Procuren estar en paz con todos y llevar una vida santa; pues sin la santidad, nadie podrá ver al Señor. Procuren que a nadie le falte la gracia de Dios, a fin de que ninguno sea como una planta de raíz amarga que hace daño y envenena a la gente.

7 de abril de 2012

HERALDOS DE LA RESURRECCIÓN

Mateo 28, 1-10
"Pasado el sábado, al despuntar el alba del primer día de la semana, fue María Magdalena con otra María a ver el sepulcro. Sobrevino un gran movimiento sísmico pues un ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su indumentaria blanca como la nieve. Atemorizados ante él, los guardias se echaron a temblar de miedo y quedaron como muertos. El ángel dijo a las mujeres:
'¡No tengan temor alguno! Sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. ¡No está aquí! ¡Ha resucitado como lo había anunciado! Acérquense a ver el lugar donde yacía. Y, ahora, vayan corriendo a anunciar a los discípulos que ha resucitado de entre los muertos y que irá por delante a Galilea; allí lo verán. Este es el anuncio que les doy.
Se alejaron de prisa del sepulcro y, con miedo a la vez que repletas de gozo, corrieron a darles la noticia a los discípulos. En esto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
'¡Estén felices!'
Ellas se acercaron, se abrazaron a sus pies y se postraron ante él.
Jesús les dijo: '¡No teman! ¡Vayan! Anuncien a los míos que vayan a Galilea. Allí me verán." 

 


Amados: Después del día sábado – día de Descanso – al rayar el alba del nuevo día de una Nueva Creación – nos narra el evangelista, Mateo – María Magdalena, también María [posiblemente la esposa de Cleofás y madre de Santiago, el menor, y de José], al igual que Salomé, entre otras, se allegaron para ver la sepultura donde estaba el Cuerpo de Jesús y, posiblemente, para ir a ungirLo.

Llegan al sepulcro y, de súbito, se estremece el suelo debajo de sus pies cuando un HERALDO del Señor, venido de las mismas alturas, se coloca frente a ellas. El HERALDO del Señor hace rodar la piedra del sepulcro y se sienta encima de ella. Entonces, el HERALDO del Señor comienza su anuncio a las mujeres. Les urge así: 
"¡Escuchen lo que les anuncio! ¡No hay razón alguna para que se atemoricen o tengan miedo! Yo sé que ustedes están buscando a Jesús, el que fue clavado en una Cruz y que murió. Pues, les anuncio que no está aquí. ¡Resucitó exactamente como lo había anunciado! ¡Vengan! ¡Acérquense! ¡Vean el lugar donde colocaron Su Cuerpo!" Eso les anuncia el Heraldo del Señor a las mujeres que, de hecho, son un prototipo, un modelo ideal, un arquetipo de la Ekklesía. 

Amados: Mateo 28, 1 al 10 es "en comprimido","en esencia", el contenido substancial de la Buena Noticia salvadora, de el Anuncio salvador que es el fundamento y base de nuestra fe, en otras  palabras, es el Kerigma de la Ekklesía en sus principios y de la  Ekklesía en cualquier tiempo. 

El HERALDO del Señor no les dijo: "¡Resucitó exactamente como lo había anunciado! ¡Vengan! ¡Acérquense para que Lo vean vivo y resucitado! ¡No! El HERALDO les anunció: "¡Vengan! ¡Acérquense! ¡Vean el lugar donde colocaron Su Cuerpo!" El HERALDO no presenta a las mujeres una prueba visual y, por tanto, contundente de la resurrección de Jesús o del Jesús resucitado. El HERALDO les proclama el anuncio de que Jesús resucitó sin más. Lo más que se aproxima a "una prueba" es "la tumba vacía" donde Lo habían colocado. 

Desde luego, éste no es cualquier heraldo, no es cualquier reverendo, cualquier cura, cualquier servidor o servidora, no es cualquier ministro o ministra – ¡de ninguna manera! – éste es ¡UN HERALDO DEL SEÑOR! y Mateo 28, los versos 2 y 3, describen al HERALDO de la siguiente manera: "HERALDO DEL SEÑOR [no "heraldo y nada más"]…HERALDO DEL SEÑOR que hace rodar la piedra [que quita obstáculos y no que sirve de obstáculo]…HERALDO que se sienta encima de la piedra [sobreponiéndose a ella y venciéndola sin dejarse aplastar por los obstáculos]…HERALDO que brilla y su ropa es nítida y reluciente [revestido de la santidad del Señor]!" Este HERALDO del Señor es verdadero mensajero de Dios y su aspecto es de otro mundo y su fuerza le viene de arriba. Es un HERALDO que refleja la gloria de Dios Padre y la gloria del Jesús Resucitado, el Hijo Eterno. Es un HERALDO que no viene a abrir la puerta del sepulcro para que salga el muerto, sino para mostrar que ya no está ni en el sepulcro ni muerto porque Él mismo – Jesús Cristo, la Palabra-hecha-humanidad –  anunció que resucitaría de entre los muertos al tercer día. 

Amados: Cuando un HERALDO así se presenta transfigurado ante los que escuchan el Anuncio, a un HERALDO así se le cree y se le cree el Anuncio que sale  de su boca: "Ustedes están buscando a Jesús, el que fue clavado a una Cruz y que murió. Pues, les anuncio que ¡no lo busquen entre los muertos! ¡Está vivo! ¡Resucitó tal cual lo había anunciado!" A un HERALDO así, HERALDO DEL SEÑOR, el Señor lo utiliza y lo capacita para que, con santidad y poder y en Su Nombre, por medio de él, llegue el Anuncio con nitidez a la vida de los demás y los transforme.

Mateo 28, 18-20
Se acercó Jesús y les habló así:
- Se me ha dado plena autoridad en el cielo  y en la tierra. Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos, bautícenlos para consagrárselos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, y enséñenles a guardar todo lo que les mandé; miren que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo. 

5 de abril de 2012

ENJUICIADOS POR JESÚS

Juan 18, 33-38
     Pilato volvió a entrar en el palacio, llamó a Jesús y le preguntó:
     -¿Eres tú el Rey de los judíos?
        Jesús le dijo:
     -¿Eso lo preguntas tú por tu cuenta, o porque otros te lo han dicho de mí?
        Le contestó Pilato:
     -¿Acaso yo soy judío? Los de tu nación y los jefes de los sacerdotes son los que te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?
        Jesús le contestó:
     -Mi reino no es de este mundo. Si lo fuera, tendría gente a mi servicio que pelearía para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi reino no es de aquí.
       Le preguntó entonces Pilato:
     -¿Así que tú eres rey?
    Jesús le contestó:
     -Tú lo has dicho: soy rey. Yo nací y vine al mundo para decir lo que es la verdad. Y todos los que pertenecen a la verdad, me escuchan.
       Pilato le dijo:
     -¿Y qué es la verdad?

   Amados: En el juicio de Jesús, aunque para las autoridades judías Pilato estaba enjuiciando a Jesús, es Jesús quien enjuicia a Poncio Pilato y, por extensión, te enjuicia a ti, y me enjuicia a mí. Según la costumbre romana, el proceso civil-legal se iniciaba interrogando al reo. Pilato no hubiera querido bregar con un asunto que para él, ya había concluido durante la brevísima vista que se había celebrado no más de dos horas antes y, en la que, fuera de toda duda, Pilato no había encontrado en Jesús culpa alguna. Además, no se requería visión ni siquiera mediocre para darse cuenta de la absoluta inocencia de Jesús, el Cristo. Lo cierto es que, Jesús regresó a las manos de Pilato para que Pilato lo enjuiciara. 

   Amados: Quisiéralo o no Pilato, Jesús estaba en sus manos, en las manos de Pilato para que, de sus manos, Pilato tuviese la valentía de rendir su vida y corazón ante Él. Pero, Pilato no quiso darse cuenta de ello. Pilato tenía a Jesús en sus manos pero,  pusilánime y cobarde, prefirió hacer caso omiso de lo que le susurraba su corazón. Jesús estaba en sus manos [las de Pilato]…no para que "Pilato lo declarase culpable con sentencia de muerte" ni para que "Pilato lo declarase inocente y le concediera a Jesús la libertad"…¡No, esa no era la verdadera opción de Pilato! La verdadera opción de Pilato fue exactamente la misma que tienes tú y que también tengo yo. ¿Cuál es la opción? Jesús estaba en sus manos, en las manos de Pilato, para que Pilato se mantuviese en lo que había concluido anteriormente, Lucas 23, 4: "¡Ningún delito encuentro en este hombre!" Y al declararle inocente, postrarse humillado y humilde ante Jesús quedando rendido a Sus pies…aunque, por causa de su noble decisión, se atrajese sobre si la pena de muerte. Pilato tenía la opción de rendirse a Jesús Cristo y, por haberse rendido a Él, entonces morir con Él.
    ¡Ésa fue la opción frente a Pilato! ¡Ésa es la opción que está frente a nosotros! Esa es la opción que por igual, te llega a ti y me llega a mí. 

   ¿Cuál de las dos opciones vas a escoger?

2 Corintios 5, 21
Al que no tenía que ver con el pecado, por nosotros lo cargó con el pecado, para que nosotros, por su medio, obtuviéramos la rehabilitación de Dios.