LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

31 de marzo de 2012

¿QUIÉN ES ÉSTE?

Mateo 21, 1-11
  "Al llegar cerca de Jerusalem, entraron en Betfagé, junto al Monte de los Olivos. Entonces Jesús envió a dos discípulos encargándoles: 
   'Vayan a esa aldea que se ve desde aquí y, a la entrada, van a encontrar una borrica atada y, junto a ella, su pollino. Desátenla y, tráiganmela. Si alguien les dice algo, ustedes le dirán que le hace falta al Señor.' Con esto los despachó.
  Esto sucedió para que se cumpliera lo anunciado por el profeta: 
  'Digan a Jerusalem: '¡Mira, ahí viene tu rey: humilde, cabalgando un asno, un pollino, hijo  de bestia de carga!' 
  Fueron los discípulos e hicieron lo que Jesús les había ordenado. Le llevaron la borrica y el pollino. Echaron los mantos sobre ellos y Jesús se montó. 
  Muchos empezaron a alfombrar con sus mantos el camino. Otros se dieron a cortar ramas de los árboles para ponerlas, también, como alfombra en el camino. Toda la gente – tanto la que iba delante de Él como la que iba detrás – clamaba: 
  '¡Sálvanos ahora, Mesías nuestro! 
  ¡Bendito Tú que vienes de parte de Dios!
  ¡Sálvanos ahora, Dios altísimo!'      
  Y cuando entró en Jerusalem, se estremeció toda la población preguntando: 
  '¿QUIÉN ES ÉSTE?' 
  Y la multitud que venía siguiendo a Jesús contestaba: 
  '¡Es el profeta Jesús, de Nazareth de Galilea!'."

   El evangelista Mateo nos informa que, cuando Jesús entra en la ciudad de Jerusalem cabalgando sobre un borrico, la gente – en parte, estremecida y, en gran parte, perpleja – preguntaba: "¿QUIÉN ES ÉSTE?"

   En Mateo 16, 15-16

   Jesús les dijo:
   —Y ustedes, ¿quién creen que soy yo?
  Simón Pedro le respondió:
   —Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente.

   Amados: Simón Pedro – inspirado por el Altísimo –  da en el clavo cuando, ante la pregunta de Jesús de, "¿Quién dicen ustedes que soy yo?" confiesa: "¡Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo!" Simón Pedro dio en el clavo. ¡Fue una respuesta perfecta! En esa ocasión, los otros once discípulos estaban presentes, y no pongo en duda que si, a partir de ese evento, alguien hubiera preguntado a Simón Pedro o a cualquiera de los otros más cercanos ¿Quién era Jesús?, ellos, con orgullo y con propiedad, hubieran respondido: "¿Quién es Jesús? ¡Él es el Mesías, el Hijo de Dios vivo!"

   

   Pero amados, ese conocimiento de "¿Quién es Éste?", de ¿Quién es Jesús Cristo?, no les sirvió de gran cosa. Nunca sirve de gran cosa, tan sólo  saber ¿Quién es Éste, tan sólo saber "¿Quién es Jesús? Los más cercanos a Él, aun sabiendo quien era Él, Le abandonaron justamente en el momento cuando, por medio de Su Pasión y Muerte, Jesús mostraría y demostraría un perfil esencial de ¿Quién es Él?, a saber, el perfil de salvador y redentor de la humanidad.

   De manera que la pregunta que, en verdad, hemos de proponernos, que, en verdad, deberás proponerte y responderte no es "¿Quién es Éste?", tampoco es ¿Quién es Éste…para ti?, pues tú sabes, de sobra, ¿Quién es Éste?, sino "¿Quién es Este…en ti, "¿Quién es Éste…en tu mente y en tu voluntad. ¿Quién es Éste" y si has permitido que "Éste", en ti, en tu vida, en tu mente, en tu voluntad y en tus sentimientos, si has permitido que ÉL, logre como dice Romanos 12, 2, que ÉL logre hacer nueva tu mente y si Le has permitido hacer que tu voluntad se identifique con la de Él, la de Cristo Jesús, de manera que tengas – en tu vida de todos los días – el discernimiento entre lo malo y lo bueno y entre lo bueno y lo mejor. Porque amados, para poseer el discernimiento correcto y agradable a Dios, se exige un cambio de mentalidad. Tu mente [y, la mía] deberá ser un reflejo de la de Jesús Cristo y tu voluntad [y, la mía], deberá ser una extensión de la de Él y, así, alejado y alejada de los criterios del mundo podrás vivir en el mundo sin ser posesión, títere o marioneta del mundo. Antes de llevar a cabo Su obra Salvadora, Jesús ora al Padre diciendo:
 Juan 17, 14-16: "Yo les he dado TU PALABRA y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como tampoco Yo soy del mundo. No Te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco Yo lo soy de él." 

   Amados: La respuesta a ¿Quién es Éste?, es a "¿Quién es Éste?" en ti, en tu mente, en tu voluntad, en tus sentimientos, en tus obras y acciones y reacciones, en tu vida de cada y de todos los días.

   Romanos 12, 1-2
   Por ese cariño de Dios los exhorto, hermanos, a que ofrezcan su propia existencia como sacrificio vivo, consagrado, agradable a Dios, como su culto auténtico; y no se amolden al mundo éste, sino váyanse transformando con la nueva mentalidad, para ser ustedes capaces de distinguir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo conveniente y lo acabado. 

24 de marzo de 2012

LA MADUREZ EN EL CAMBIO

2 Corintios 3, 18
   Por eso, todos nosotros, ya sin el velo que nos cubría la cara, somos como un espejo que refleja la gloria del Señor, y vamos transformándonos en Su imagen misma, porque cada vez tenemos más de Su gloria, y esto por la acción del Señor, que es el Espíritu.

Amados: En la naturaleza podemos a veces notar que un árbol o una planta es madura pero que no da fruto ni flor. Decimos que es un árbol o una planta madura porque tiene los años necesarios para declararse madura pero, a la misma vez, no llega a la madurez pues no tiene fruto. Otras veces, el árbol o la planta tienen fruto pero los frutos son raquíticos y no llegan a su tamaño normal o el fruto se le cae antes de tiempo y se vuelve socato y se pudre por partes. 

Lo cierto es que el apóstol Pablo nos dice cómo podemos llegar a ser hombres y mujeres maduros. Todo individuo, toda persona con inteligencia normal sabe y reconoce, aunque a veces sin seriedad, que tiene que cambiar. Todo individuo o persona sabe que hay tantas cosas que en su vida tendrían que ser diferentes. Quizá entonces surja la pregunta: "¿Pero cómo? ¿Cómo puedo cambiar y ser diferente?" El hacernos esa pregunta, ya en sí, tiene que ver con madurez, ya es el primer paso hacia la madurez. En otras palabras, lo que nos estamos preguntando es como puedo, como puedes ser una persona madura. Y precisamente, el apóstol Pablo nos lo dice en 2 Corintios 3, 18: Por eso, todos nosotros, ya sin el velo que nos cubría la cara, somos como un espejo que refleja la gloria del Señor, y vamos transformándonos en Su imagen misma, porque cada vez tenemos más de Su gloria, y esto por la acción del Señor, que es Espíritu. Lo primero es que de una vez y por todas tenemos que convencernos que el patrón de la madurez es "…vamos transformándonos en Su imagen misma, porque cada vez tenemos más de Su gloria…" 

Amados: El patrón de la madurez es Uno y Único. No hay muchas maneras de ser maduro: ni la filosofía, ni la sicología, ni siquiera la teología es patrón de madurez. El patrón único para ser maduros es "en la imagen de Jesús Cristo, nos vamos transformando en esa imagen cada vez más gloriosos…" Jesús Cristo es la revelación de Dios hecha humanidad. No tenemos a otro, no tenemos a nadie más como para ser o hacernos maduros. Quien no es maduro o madura en Jesús Cristo no es maduro de ninguna manera. Quien no es maduro o madura en Jesús Cristo transformándose en Su imagen cada vez más gloriosos no es maduro de ninguna manera. 

Jesús Cristo no fue un filósofo en busca de la verdad: ÉL FUE Y ES LA VERDAD. Jesús Cristo no fue un reformador: ÉL FUE Y ES UN RE-CREADOR. Jesús Cristo no fue un místico: ÉL FUE Y ES LA REALIDAD. Jesús Cristo no fue un visionario: ÉL FUE Y ES LA LUZ DEL MUNDO. Jesús Cristo nunca razonó ni razonaba las cosas: ÉL LAS SABÍA, LAS SABE Y LAS CONOCE TODAS. Él nunca tuvo prisa ni fue lento; Él nunca le temía a nada; Él nunca mostró debilidad propia; Él nunca vaciló; Él siempre estaba listo y siempre estaba seguro. Nunca hubo en Él conciencia de pecado propio ni tuvo jamás necesidad de que se le otorgara perdón. Él nunca buscó ni necesitó consejo. Él siempre supo por qué vino y hacia dónde iba. Él conocía perfectamente a Su Padre Dios ni nunca tuvo conciencia de ser limitado ni de tener limitaciones. ÉL ERA Y ES TODO. 

De modo que para tú y yo poder ser "maduros" tenemos que estar convencidos que Él, Jesús Cristo, es el único patrón a seguir para adquirir la madurez. Si no comprendes que Él es el patrón único para la madurez, estarás a la merced de cualquier sugerencia o sugestión o moda..

Juan 10, 7-10
    Jesús les dijo otra vez: «Les digo la verdad, yo soy la puerta por la que pasa el rebaño. Todos los que vinieron antes de mí son unos ladrones y bandidos. Las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta. Si alguno pasa por mí, se salvará. Podrá entrar y salir y encontrará todo lo que necesita. El ladrón solamente viene para robar, matar y destruir. Yo vine para que la gente tenga vida y la tenga en abundancia.

17 de marzo de 2012

LA CARTA DE PENTECOSTÉS

Hechos 1, 9-11
     Dicho esto, mientras ellos lo estaban mirando, Jesús fue levantado, y una nube lo envolvió y no lo volvieron a ver. Y mientras miraban fijamente al cielo, viendo cómo Jesús se alejaba, dos hombres vestidos de blanco se aparecieron junto a ellos y les dijeron:
    -Galileos, ¿por qué se han quedado mirando al cielo? Este mismo Jesús que estuvo entre ustedes y que ha sido llevado al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse allá.

Hechos 2, 32-33
     Pues bien, Dios ha resucitado a ese mismo Jesús, y de ello todos nosotros somos testigos. Después de haber sido enaltecido y colocado por Dios a su derecha y de haber recibido del Padre el Espíritu Santo que nos había prometido, Él a su vez lo derramó sobre nosotros. Eso es lo que ustedes han visto y oído. 

Amados: Cuando los apóstoles fueron bautizados con el Espíritu Santo llegó a ellos la seguridad y la convicción de que el Señor Jesús resucitado ahora estaba exaltado y glorificado a la derecha del Padre Dios. Unos días antes de Pentecostés ellos lo habían visto subir y desaparecer. Ese fue el último contacto que tuvieron con Jesús antes de Él subir a los cielos. Y por unos días, por fe, ellos permanecieron en el Aposento Alto porque creían en Sus palabras pero no porque tenían ningún tipo de convencimiento. Pero llegó el Espíritu Santo y a partir de ese momento, ellos tenían un contacto nuevo y directo con Jesús Cristo. Ahora ellos sabían y estaban convencidos y podían proclamar a la ciudad de Jerusalem y al mundo entero que el Jesús que ellos habían antes rechazado y crucificado estaba sentado a la derecha de Dios.

Amados: Es como si Jesús Cristo les hubiese enviado una carta el día de Pentecostés. Cuando somos bautizados con el Espíritu Santo Jesús Cristo nos envía una carta: 
  • El sello de la carta dice: Gloria.
  • El texto de la carta dice: Llegue, estoy aquí a la derecha del Padre Dios así como lo prometí. Estoy en el trono de "exousía" y "dünamis", en el trono de autoridad y poder. 

Desde aquel día de Pentecostés y desde nuestro Pentecostés los bautizados con el Espíritu Santo tenemos un contacto directo que se mueve en dirección a Cristo Jesús glorificado sentado a la derecha de Dios y un contacto con la Ekklesía, con el Pueblo de Dios. Con el Bautismo del Espíritu Santo las cosas que creíamos por fe las empezamos a vivir por experiencia propia. Ya no son solamente las palabras, las obras y los milagros realizados en tiempo de Jesús Cristo y por medio de Jesús Cristo sino que ahora también son las palabras, las obras y los milagros de Jesús Cristo por medio de Su Ekklesía, por medio de ti y de mí en el Espíritu Santo. El Padre Dios exaltó, glorificó y declaró a Jesús Cristo Jefe, Rey y Señor de Su cuerpo, de nosotros Su Ekklesía para que en el espíritu todos nosotros bautizados con el Espíritu Santo le rindiéramos gloria. 

Amados: Cuando somos bautizados con el Espíritu Santo ahora y aquí en esta existencia comenzamos a experimentar un anticipo de la gloria cuya manifestación completa será en el mundo venidero. 
Efesios 1, 13-14 
Gracias a Cristo, también ustedes que oyeron el mensaje de la verdad, la buena noticia de su salvación, y abrazaron la fe, fueron sellados como propiedad de Dios con el Espíritu Santo que Él había prometido. Este Espíritu es el anticipo que nos garantiza la herencia que Dios nos ha de dar, cuando haya completado nuestra liberación y haya hecho de nosotros el pueblo de su posesión, para que todos alabemos su glorioso poder. 
Eso es lo que el Bautismo con el Espíritu Santo significa para nosotros. Cuando tú eres bautizado con el Espíritu Santo recibes aquí y ahora un anticipo, una pequeña porción de la herencia de gloria y poder que nos espera en el mundo venidero. 

Hechos 7, 55-56
Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo:
- Veo el cielo abierto y a aquel Hombre de pie a la derecha de Dios. 

10 de marzo de 2012

"DÜNAMIS"

Hechos 4, 33
Los apóstoles seguían dando un poderoso testimonio de la resurrección del Señor Jesús, y Dios los bendecía mucho a todos.

Hechos 8, 6-8
    La gente se reunía, y todos escuchaban con atención lo que decía Felipe, pues veían las señales milagrosas hechas por él. Muchas personas que tenían espíritus impuros eran sanadas, y los espíritus salían de ellas gritando; y también muchos paralíticos y tullidos eran sanados. Por esta causa hubo gran alegría en aquel pueblo.

    Hechos 19, 29-30
    Hubo, pues, confusión en toda la ciudad. Se lanzaron sobre Gayo y Aristarco, dos hombres de Macedonia que acompañaban a Pablo, y los arrastraron hasta el teatro. Pablo quiso entrar allí para hablar a la gente, pero los creyentes no lo dejaron.     

Amados: Después del Día de Pentecostés, a donde quiera que iban los bautizados con el Espíritu Santo, algo espectacular ocurría. En algunos lugares había alboroto y en otros lugares había fiesta. En unos lugares había una gran alegría y en otros lugares había persecución. En otros lugares había confusión en las personas, pero algo siempre sucedía. A donde quiera que iban los discípulos bautizados con el Espíritu Santo, llegaba el impacto del "dünamis", del dinamismo, de la dinamita del Poder del Espíritu Santo. A la misma vez, cuando llegaban los bautizados con el Espíritu Santo todo empezaba a temblar, especialmente la ignorancia y la indiferencia de los religiosos. Nadie ni nada se quedaba igual después haber llegado los bautizados con el Espíritu Santo. Nada se queda igual una vez que somos bautizados con el Espíritu Santo.

Amados: Esto es tan distinto a tantos seguidores de Dios en este mundo en estos días. En estos tiempos muchos de los que siguen al Señor se reúnen en templos o en casas, viven vidas buenas, respetables y honestas, no le hacen daño a nadie pero tampoco causan gran alegría ni santo alboroto. No convierten a nadie, ni causan ningún impacto entre aquellos que les rodean. Alrededor de esos "buenos cristianos", en sus casas, en sus centros de trabajo o en sus centros de estudios sigue la ignorancia e indiferencia hacia lo espiritual y hacia lo de Dios. A la mayoría de sus vecinos y compañeros ni les interesa siquiera lo que esos "buenos cristianos" creen y viven. ¿Qué les falta a ésos que se dicen seguir al Señor? Les falta PODER, les falta "dünamis", les falta "dinamita". Nacieron de Dios y son hijos de Dios pero no han recibido el Bautismo de Jesús con el Espíritu Santo. 

La mayoría de los que se dicen ser "cristianos" y de los que dicen haber conocido y haber entregado su vida a Jesús Cristo deberían leer el reto del apóstol Pablo en 1 Corintios 4, 20: Porque el reino de Dios no es cuestión de palabras, sino de PODER. En otras palabras: "El Reino de Dios no está en la palabrería sino en el PODER. La palabra que usa Pablo aquí es "dünamis". De modo que, vemos que un resultado de haber sido bautizados con el Espíritu Santo es que Jesús Cristo nos reviste de PODER, del "dünamis" de lo Alto para ser testigos eficaces. 

Hechos 4, 29-31
Ahora, Señor, fíjate como nos amenazan, y da a tus siervos plena valentía para anunciar tu mensaje; al mismo tiempo, extiende tu mano y realiza curaciones, señales y prodigios cuando invoquemos a tu santo siervo Jesús. 
Al terminar la oración, retembló el lugar donde estaban reunidos, los llenó a todos el Espíritu Santo, y anunciaban con valentía el mensaje de Dios. 

3 de marzo de 2012

"EXOUSÍA"

Hechos 2, 4
Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu hacía que hablaran.

Amados: Cuando el Señor te bautiza con el Espíritu Santo: ¿Qué es lo que el Padre Dios y Su Hijo Jesús Cristo quieren lograr en tu vida? ¿Qué es lo que logra el Espíritu Santo en la vida del bautizado con el Espíritu Santo?

En Lucas 24, 49
Y yo enviaré sobre ustedes lo que mi Padre prometió. Pero ustedes quédense aquí, en la ciudad de Jerusalén, hasta que reciban el PODER que viene del cielo.

En Hechos 1, 8
Pero cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, recibirán PODER y saldrán a dar testimonio de Mí, en Jerusalén, en toda la región de Judea y de Samaria, y hasta en las partes más lejanas de la tierra.

Amados: En estos textos de la Palabra de Dios que leímos, la palabra que resalta es PODER. Aquí la palabra griega para PODER es "DÜNAMIS" de donde sacamos las palabras en español dínamo, dinámico, dinamita. En otras palabras: "IMPACTO EXPLOSIVO". 

Amados: Hay una enorme y esencial diferencia entre el nuevo nacimiento, entre haber conocido a Cristo Jesús y haber recibido el Bautismo con el Espíritu Santo. Juan 1, 12: "Pero a quienes lo recibieron (la Palabra) y creyeron en Él, Les concedió PODER ("exousía") de llegar a ser hijos de Dios."  Este verso nos habla del Nuevo Nacimiento al conocer y aceptar a Cristo Jesús. Aquí la palabra en griego para PODER no es "dünamis" sino "exousía" que significa autoridad. Es decir, cuando conocemos a Jesús Cristo recibimos la "exousía", la autoridad y la naturaleza de parte de Dios mismo, de conocerLe. Cuando aceptamos a Jesús Cristo recibimos la "exousía", la autoridad de ser hijos de Dios y no hijos del Maligno. Entonces ya no somos esclavos del Poder del Mal sino de Dios y tenemos una nueva autoridad, la autoridad de ser hijos de Dios. 

Pero "exousía" no es "dünamis". Los discípulos antes del día de Pentecostés tenían "exousía" pero no tenían "dünamis". Ya eran hijos de Dios y  podían vivir una vida con Dios pero no tenían "dünamis", no tenían IMPACTO EXPLOSIVO. Desde la Resurrección de Jesús Cristo hasta el día de Pentecostés, los discípulos no tuvieron ningún IMPACTO EXPLOSIVO en la ciudad de Jerusalem. Al contrario, llenos de miedo estaban escondidos en el Aposento Alto. Después de la Resurrección de Jesús Cristo los discípulos no causaron ningún impacto que alterara el diario vivir en la ciudad de Jerusalem. Amados: Jesús Cristo murió y resucitó pero la ciudad de Jerusalem continuaba su rutina de todos los días y los discípulos continuaron su rutina de todos los días. Pero, en la mañana de Pentecostés todo cambió. Ese día los discípulos fueron bautizados por Jesús Cristo con el Espíritu Santo y hubo un cambio dramático en la vida de ellos y un cambio dramático en toda la ciudad de Jerusalem. Tan pronto descendió el Espíritu Santo sobre los discípulos, toda la ciudad de Jerusalem recibió el impacto, la explosión, el "dünamis" del Espíritu Santo. Dice la Palabra en Hechos que en menos de dos horas, una muchedumbre de unos cuantos miles se había reunido cerca del Aposento Alto para descubrir lo que había ocurrido y ya, antes de caer la tarde, 3,000 (tres mil) incrédulos de los que antes habían rechazado a Jesús Cristo se hicieron bautizar y fueron añadidos a la Ekklesía. 
Hechos 2, 37- 41: 
Cuando los allí reunidos oyeron esto, se afligieron profundamente, y preguntaron a Pedro y a los otros apóstoles:
—Hermanos, ¿qué debemos hacer?
Pedro les contestó:
—Vuélvanse a Dios y bautícese cada uno en el nombre de Jesús Cristo, para que Dios les perdone sus pecados, y así él les dará el Espíritu Santo. Porque esta promesa es para ustedes y para sus hijos, y también para todos los que están lejos; es decir, para todos aquellos a quienes el Señor nuestro Dios quiera llamar.
Con éstas y otras palabras, Pedro les habló y les aconsejó, diciéndoles:
—¡Apártense de esta gente perversa!
Así pues, los que hicieron caso de su mensaje fueron bautizados; y aquel día se agregaron a los creyentes unas tres mil personas. 

Amados: ¿Qué fue lo que produjo ese resultado? Al nuevo nacimiento, a la "exousía" se le había añadido "dünamis"; poder, Poder de Espíritu Santo. Antes de Pentecostés los discípulos - Santiago, Pedro, Juan, Andrés, Felipe y los demás - tenían "exousía", eran hijos de Dios, pero después de Pentecostés, además de "exousía" tenían "dünamis": poder, impacto explosivo, dinamita.

Salmo 18, 32-34
Dios es quien me da fuerzas,
quien hace intachable mi conducta,
quien me da pies ligeros, como de ciervo,
quien me hace estar firme en las alturas,
quien me entrena para la batalla,
quien me da fuerzas para tensar arcos de bronce.