LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

7 de abril de 2012

HERALDOS DE LA RESURRECCIÓN

Mateo 28, 1-10
"Pasado el sábado, al despuntar el alba del primer día de la semana, fue María Magdalena con otra María a ver el sepulcro. Sobrevino un gran movimiento sísmico pues un ángel del Señor bajó del cielo, hizo rodar la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su indumentaria blanca como la nieve. Atemorizados ante él, los guardias se echaron a temblar de miedo y quedaron como muertos. El ángel dijo a las mujeres:
'¡No tengan temor alguno! Sé que ustedes buscan a Jesús, el Crucificado. ¡No está aquí! ¡Ha resucitado como lo había anunciado! Acérquense a ver el lugar donde yacía. Y, ahora, vayan corriendo a anunciar a los discípulos que ha resucitado de entre los muertos y que irá por delante a Galilea; allí lo verán. Este es el anuncio que les doy.
Se alejaron de prisa del sepulcro y, con miedo a la vez que repletas de gozo, corrieron a darles la noticia a los discípulos. En esto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
'¡Estén felices!'
Ellas se acercaron, se abrazaron a sus pies y se postraron ante él.
Jesús les dijo: '¡No teman! ¡Vayan! Anuncien a los míos que vayan a Galilea. Allí me verán." 

 


Amados: Después del día sábado – día de Descanso – al rayar el alba del nuevo día de una Nueva Creación – nos narra el evangelista, Mateo – María Magdalena, también María [posiblemente la esposa de Cleofás y madre de Santiago, el menor, y de José], al igual que Salomé, entre otras, se allegaron para ver la sepultura donde estaba el Cuerpo de Jesús y, posiblemente, para ir a ungirLo.

Llegan al sepulcro y, de súbito, se estremece el suelo debajo de sus pies cuando un HERALDO del Señor, venido de las mismas alturas, se coloca frente a ellas. El HERALDO del Señor hace rodar la piedra del sepulcro y se sienta encima de ella. Entonces, el HERALDO del Señor comienza su anuncio a las mujeres. Les urge así: 
"¡Escuchen lo que les anuncio! ¡No hay razón alguna para que se atemoricen o tengan miedo! Yo sé que ustedes están buscando a Jesús, el que fue clavado en una Cruz y que murió. Pues, les anuncio que no está aquí. ¡Resucitó exactamente como lo había anunciado! ¡Vengan! ¡Acérquense! ¡Vean el lugar donde colocaron Su Cuerpo!" Eso les anuncia el Heraldo del Señor a las mujeres que, de hecho, son un prototipo, un modelo ideal, un arquetipo de la Ekklesía. 

Amados: Mateo 28, 1 al 10 es "en comprimido","en esencia", el contenido substancial de la Buena Noticia salvadora, de el Anuncio salvador que es el fundamento y base de nuestra fe, en otras  palabras, es el Kerigma de la Ekklesía en sus principios y de la  Ekklesía en cualquier tiempo. 

El HERALDO del Señor no les dijo: "¡Resucitó exactamente como lo había anunciado! ¡Vengan! ¡Acérquense para que Lo vean vivo y resucitado! ¡No! El HERALDO les anunció: "¡Vengan! ¡Acérquense! ¡Vean el lugar donde colocaron Su Cuerpo!" El HERALDO no presenta a las mujeres una prueba visual y, por tanto, contundente de la resurrección de Jesús o del Jesús resucitado. El HERALDO les proclama el anuncio de que Jesús resucitó sin más. Lo más que se aproxima a "una prueba" es "la tumba vacía" donde Lo habían colocado. 

Desde luego, éste no es cualquier heraldo, no es cualquier reverendo, cualquier cura, cualquier servidor o servidora, no es cualquier ministro o ministra – ¡de ninguna manera! – éste es ¡UN HERALDO DEL SEÑOR! y Mateo 28, los versos 2 y 3, describen al HERALDO de la siguiente manera: "HERALDO DEL SEÑOR [no "heraldo y nada más"]…HERALDO DEL SEÑOR que hace rodar la piedra [que quita obstáculos y no que sirve de obstáculo]…HERALDO que se sienta encima de la piedra [sobreponiéndose a ella y venciéndola sin dejarse aplastar por los obstáculos]…HERALDO que brilla y su ropa es nítida y reluciente [revestido de la santidad del Señor]!" Este HERALDO del Señor es verdadero mensajero de Dios y su aspecto es de otro mundo y su fuerza le viene de arriba. Es un HERALDO que refleja la gloria de Dios Padre y la gloria del Jesús Resucitado, el Hijo Eterno. Es un HERALDO que no viene a abrir la puerta del sepulcro para que salga el muerto, sino para mostrar que ya no está ni en el sepulcro ni muerto porque Él mismo – Jesús Cristo, la Palabra-hecha-humanidad –  anunció que resucitaría de entre los muertos al tercer día. 

Amados: Cuando un HERALDO así se presenta transfigurado ante los que escuchan el Anuncio, a un HERALDO así se le cree y se le cree el Anuncio que sale  de su boca: "Ustedes están buscando a Jesús, el que fue clavado a una Cruz y que murió. Pues, les anuncio que ¡no lo busquen entre los muertos! ¡Está vivo! ¡Resucitó tal cual lo había anunciado!" A un HERALDO así, HERALDO DEL SEÑOR, el Señor lo utiliza y lo capacita para que, con santidad y poder y en Su Nombre, por medio de él, llegue el Anuncio con nitidez a la vida de los demás y los transforme.

Mateo 28, 18-20
Se acercó Jesús y les habló así:
- Se me ha dado plena autoridad en el cielo  y en la tierra. Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos, bautícenlos para consagrárselos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, y enséñenles a guardar todo lo que les mandé; miren que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo. 

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