LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

15 de abril de 2012

AMARTÍA

1 Juan 3, 2
"Queridos: Ya somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que seremos. Nos consta que cuando [Él] aparezca, seremos semejantes a Él y Lo veremos tal como Él es."

Amados: Fuera de lo que es Jesús Cristo y fuera de lo que hay en la persona de Jesús de Nazareth, la raza humana ni progresó ni progresa ni jamás progresará. Él, Jesús Cristo, el Dios hecho humanidad, es el dechado único de madurez para la raza humana. NO TENEMOS OTRA NORMA; NO HAY OTRO PARADIGMA. No se nos permite otra alternativa en asunto de madurez. Madurez sin Jesús Cristo es NO haberse logrado el fruto, no haberse "cuajado" el carácter ni  la personalidad.

El que afina el piano lo hace utilizando como criterio, como patrón, el DO CENTRAL ["middle C"]. El DO CENTRAL posee afinación perfecta y la recibe vía un instrumento diseñado para templar. Jesús Cristo es la nota central, el DO CENTRAL. Él es el CRITERIO, el PATRÓN, la NORMA, la PAUTA, la REGLA a seguir. Fuera de Él, NO HAY nada ni NADIE en la tierra ni en el cielo que quede o esté afinado o templado. Lo que no esté afinado por Él, está sencillamente DES-AFINADO, DES-TEMPLADO, DES-ENTONADO. ¡No hay excepción a esta regla! 

En el idioma griego hay una palabra que es sinónimo de pecado: "αμαρτία: "amartía". "Αμαρτία: Amartía" también significa "haber fallado en dar en el blanco", o mejor, "NO haber dado en el blanco", "NO haber llegado", "NO haber logrado o alcanzado u obtenido". Por tanto, "ESTAR SEPARADO", "SABERSE PRIVADO DE" JESÚS CRISTO.

Hijos amados: El "blanco" es Jesús Cristo. Quien NO logra [porque NO se lo propone] dar en el "blanco" incurre en "αμαρτία: "amartía". El DO CENTRAL ["middle C"] es Jesús Cristo y quien NO se afine en Él y con Él incide, desciende, cae en "αμαρτία: "amartía". Todo el que o la que se mantenga – intencionalmente – alejado, alejada de Jesús Cristo ya sea porque rehúse afinarse en Él y con Él o porque – a sabiendas – se empeñe en NO dar en el "blanco", que es Él, cae en "αμαρτία: "amartía".    

Hebreos 12, 2
"Fijemos nuestra mirada en Jesús, pues de Él procede nuestra fe y Él es quien la perfecciona. Jesús soportó la cruz sin hacer caso de lo vergonzoso de esa muerte porque sabía que después del sufrimiento tendría gozo y alegría; y se sentó a la derecha del trono de Dios."

Amados de mi vida: "¡Dime en qué o en quién se fijan habitualmente tus ojos – inclusos los del alma – y te diré a qué o a quién te pareces! Quien acostumbra fijarse en las faltas o imperfecciones de los demás [además de estar proyectando las suyas], se va a revestir, por dentro y por fuera, de faltas y"αμαρτία: "amartía". Por el contrario, si tú miras a los demás con ojos redentores y compasivos [al estilo de Jesús Cristo], te sabrás redimido, redimida. Además, si te pasas la vida CONTEMPLÁNDOTE y ENAMORADO, ENAMORADA de tus tantos logros o DETESTÁNDOTE por tus muchos fracasos, te vas a volver charca sin profundidad susceptible siempre a la descomposición, a la putrefacción, a la corrupción. Cuando nos pasamos la vida fija la mirada en nosotros mismos y NO en Jesús Cristo – como invita la Carta a los Hebreos – ya sea para rendirnos pleitesía o para, como masoquistas, fustigarnos, nuestro mundo se vuelve tan grande como lo es nuestra vanagloria o como lo son nuestros complejos.

Tan sólo hay un modo de vivir la vida dichosamente y con la debida madurez: ¡Con nuestra mirada fija en Jesús Cristo! Cuando mantenemos la mirada fija en Jesús Cristo, el pasado YA NO ES y, como no somos el "centro" de nuestra vida, nos volvemos infinitamente más de lo que somos porque SOMOS EN ÉL, en JESÚS CRISTO y LO DESCONOCIDO que se avecine será hermoso pues como SOMOS EN ÉL y nuestra mirada está puesta EN ÉL, tenemos la seguridad de tener en JESÚS CRISTO nuestra mirada y el privilegio de tenerle A ÉL como nuestra morada. El futuro NO nos atemoriza. ¿Por qué no? Porque, aleluya, JESÚS CRISTO VA POR DELANTE para disipar tinieblas e iluminar nuestro camino.

Hebreos 12, 14-15
Procuren estar en paz con todos y llevar una vida santa; pues sin la santidad, nadie podrá ver al Señor. Procuren que a nadie le falte la gracia de Dios, a fin de que ninguno sea como una planta de raíz amarga que hace daño y envenena a la gente.

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