LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

17 de diciembre de 2011

SOMOS CRIATURAS DE LA NAVIDAD

Lucas 2, 15-18
      Cuando los ángeles se volvieron al cielo, los pastores comenzaron a decirse unos a otros:
    --Vamos, pues, a Belén, a ver esto que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado.
    Fueron de prisa y encontraron a María y a José, y al Niño acostado en el establo. Cuando lo vieron, se pusieron a contar lo que el ángel les había dicho acerca del Niño, y todos los que lo oyeron se admiraban de lo que decían los pastores. María guardaba todo esto en su corazón, y lo tenía muy presente.

   Amados: Cuando Jesús, ya adulto, comenzó a caminar las calles, con su mera presencia inquietaba y aún sigue inquietando a las personas. Los "cristianos" no tienen problemas con Jesús como Dios; los tienen con Jesús el Hombre. Es el Hombre en Jesús quien empieza a exigirnos limpieza de corazón y amor verdadero unos a otros y santidad. Que Dios nos exija, puede hacerlo y lo toleramos. Al fin y al cabo ÉL es Dios y pensamos que está lejos y es misericordioso y, además, ÉL nos comprende y en caso de urgencia no tenemos que hacerLE caso. Pero que venga un hombre, en este caso Jesús Cristo, a exigirnos santidad y justicia y que venga a llamarnos "sepulcros blanqueados por fuera, pero llenos de podredumbre por dentro": ¡Hasta ahí llegamos! ¡A ése hay que matarlo! Cuando el Niño-Jesús Cristo, ya grande, cuando el Hombre Jesús exigió y sigue exigiendo a los religiosos: sacerdotes, pastores y ministros cambio radical en sus vidas, cuando les gritaba que no era ni en Jerusalem, ni en Samaría, ni en Roma, ni bajo la carpa, ni dentro de la catedral, ni dentro del templo, ni dentro de la religión que se adoraba al Padre Dios sino en espíritu y en verdad: ¡que un hombre les exigiera ser criaturas nuevas no se puede tolerar! Buscaron piedras para matarLE; intentaron empujarLE al precipicio. Los hombres no toleramos que otro igual que nosotros nos diga lo que debemos ser o cómo tenemos que vivir aun cuando se fundamente en los criterios de Dios. Y nadie puede escaparse de esta realidad. En este dilema estamos todos pues todos estamos dentro de la humanidad de Jesús y todos fuimos concebidos el día que ÉL nació. Somos criaturas de la Navidad.

   Dios le habrá dicho, quizá a Su Hijo: "Nace como hombre dentro del seno de la tierra, es decir: dentro del vientre de una doncella impoluta. Además de Ti, Hijo, tengo otros hijos que son criaturas nada más y necesitan llegar a ser hijos, son criaturas sepultadas en tierra. Urge que, por medio de Ti y en Ti, suban a la esfera mía de cielo. Tu eres mi Hijo y dentro de Ti quiero encontrar a todos los hombres de modo que al decir de Ti: "Este es mi Hijo: en ÉL tengo puestas todas mis complacencias", pueda Yo decirlo también de todos los hombres en Ti."

   Amados: Jesús Cristo vivió la vida de todos los hombres, la que tenemos que vivir para Dios y para Su gloria. Después de haber vivido nuestra vida, llegó el momento de Su muerte, de nuestra muerte y en esa muerte del "Logos" se llevó a toda la humanidad que estaba dentro de ÉL: la que fue, la que es y la que será y se la llevó para que muriera la muerte, la enfermedad, el pecado, la oscuridad y la esclavitud de todos los hombres. Se llevó Jesús a la Cruz todo lo que impedía que fuéramos lo que en Jesús ya somos: Cuerpo precioso de la única Cabeza, pequeños Adanes y Evas en el nuevo y definitivo Adán, criaturas nuevas de una Nueva Creación encabezada por el Nuevo Adán: Jesús Cristo. 

Juan 1, 10-12
En el mundo estuvo y, aunque el mundo se hizo por medio de ella, 
el mundo no la conoció. Vino a su casa, pero los suyos lo la recibieron.

13 de diciembre de 2011

EL "LOGOS" PERSONIFICADO

Lucas 2, 6-7
   Y sucedió que mientras estaban en Belén, le llegó a María el tiempo de dar a luz. Y allí nació su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en el establo, porque no había alojamiento para ellos en el mesón.

   

    Amado, amada: Lo primero que quiero decirte es que María no tuvo nada que ver con Jesús ni Su Nacimiento. Todo Jesús fue por obra del Espíritu Santo. Dios necesitaba un vientre limpio y lo encontró en una bella, dulce y fiel doncella. Te digo más: Además de Jesús ser Jesús, ÉL es todos los hombres; ÉL es cada uno de nosotros. Cada uno de nosotros está y es en ÉL. Fuera de ÉL, no somos. No es que no somos nada o que somos poca cosa; es que no somos de ninguna manera. Jesús no fue simplemente un Niño que se vuelve en su tiempo hombre adulto, adulto hombre-Dios. No, cuando el Hijo de Dios asumió una humanidad particular en Su Persona Divina (pues Jesús no es una persona humana, Jesús es una Persona Divina: Si fuera una persona humana, María podría ser madre de esa persona, pero no puede pues Jesús no es persona humana sino Persona Divina y María, criatura, no puede ser madre de lo increado), cuando ÉL asumió en Su Persona Divina una humanidad particular, asumió, misteriosamente, la humanidad de todos aquellos a quienes iba a salvar. Nos dice el Génesis 1 y Juan 1, 3-4 que "Todo se hizo por ella (la Palabra: Logos) y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres..." Y el verso 14: "Y la Palabra (LOGOS) se hizo carne y puso su Morada entre nosotros." El Hijo de Dios en Su Nacimiento es el "Logos" quien, al hablar, por ser el "Verbo" mismo, la "Palabra" misma, (no alguien que habla) el DIOS LOGOS PERSONIFICADO, atrae a Sí, en Su humanidad, como en un acto de nueva y definitiva creación, a toda la humanidad creada: La que fue, la que es y la que será, para siempre quedar ésta sometida absolutamente a ÉL.

   Amados: Jesús es Jesús pero es nosotros también. En el Caravenserai, allá en el patio abierto, estaba ÉL, la Cabeza y en Su humanidad estaba, como dentro de un Nuevo Adán, la humanidad toda: Su Cuerpo. En Su Nacimiento, Jesús asumió la humanidad de quienes redimiría, curaría, santificaría y libertaría. Es por eso que Jesús el Cristo, en verdad, es todos los hombres. Al nacer Jesús, volvimos a nacer todos. Habíamos nacido de otro Adán, por decirlo así, pero en ése no se logró sino el hombre viejo. En Betlem una noche estrellada fuimos concebidos en la Persona Divina del "Logos": Jesús: el 'Immanu'El, el Dios-con-Nosotros. Al nacer Jesús una humanidad nueva quedó concebida para siempre. Ya en la Cruz, el "Logos", la pariría de Su costado sangriento y abierto. 

   Jesús no se parecía a María; mucho menos a José. Se parecía a todos los hombres así como los había concebido Dios desde la eternidad. Ser hombre o mujer no es sino serlo en lo más adentro, donde se es a imagen y semejanza de Dios. Es ahí donde se define la humanidad y se es hombre y mujer. Ahí todos nos parecemos a Jesús. Al nacer Jesús el "Logos", surge en el tiempo el germen de una nueva raza humana que tiene al nuevo Adán, Jesús Cristo como Cabeza y que se impone como raza definitiva, como Cuerpo de Jesús para la historia de todos los hombres de todos los tiempos. De modo que quien quiera saber a quién tiene que parecerse para poder realizarse en la historia, ese hombre o esa mujer tendrán que mirarse, como en un espejo, en Cristo Jesús. 

Romanos 5, 15-16
   Pero el delito de Adán no puede compararse con el don que Dios nos ha dado. Pues por el delito de un solo hombre, muchos murieron; pero el don que Dios nos ha dado gratuitamente por medio de un solo hombre, Jesus Cristo, es mucho mayor y en bien de muchos. El pecado de un solo hombre no puede compararse con el don de Dios, pues por un solo pecado vino la condenación; pero el don de Dios, a partir de muchos pecados, hace justos a los hombres. 

11 de diciembre de 2011

EL "LOGOS" DE JUAN

Juan 1, 1-5
   En el principio ya existía la Palabra; y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Por medio de Él, Dios hizo todas las cosas; nada de lo que existe fue hecho sin Él. En Él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta Luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no han podido apagarla.

   Amados: El evangelista Juan, para hablarnos de la Navidad, comienza en el Cielo. ¿No ves que la vida del Cristo no comenzó cuando nació? Llegó a nuestra carne, a nuestro tiempo desde un estado pre-existente; llegó revestido de Misión. Las raíces de la vida de Jesús están sembradas en lo eterno.
 Génesis 1, 1-2 
En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra. La tierra no tenía entonces ninguna forma; todo era un mar profundo cubierto de oscuridad, y el espíritu de Dios se movía sobre el agua. 
Juan 1,1
En el principio ya existía la Palabra; y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. 

   Antes de la Creación, la Palabra es y está en comunión íntima de igualdad con Dios y es, en esencia, el mismo Dios. Juan se posesiona, guiado por el Espíritu Santo, de la terminología griega: "logos" y la llena de contenido absoluto. El "Logos" de Juan no es el semi-personal de Filón de Alejandría, sino una Persona; no es un agente cósmico sino Espíritu. EL "Logos" de Juan es una Persona, una Persona Divina. Jesús es el "Logos" Salvador proferido por el Padre Dios. 

Filipenses 2: 5-8
Tengan unos con otros la manera de pensar propia de quien está unido a Cristo Jesús, el cual: Aunque existía con el mismo ser de Dios, no se aferró a su igualdad con él, sino que renunció a lo que era suyo y tomó naturaleza de siervo. Haciéndose como todos los hombres y presentándose como un hombre cualquiera, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, hasta la muerte en la cruz.
   A forma de paréntesis, en el "kenosis": vaciedad de Pablo, la Palabra: el "Logos" se "ekénosen" se anonadó, se despojó. No fue que se "ekénosen" de su naturaleza divina, sino de la gloria en Su preexistencia. Se privó de gloria. San Juan 17:5 Jesús ora al Padre: "Ahora, Padre, glorifícame Tu, junto a Ti, con la gloria que tenía a Tu lado antes que el mundo fuese." San Juan 8: 58 "En verdad, en verdad les digo: antes que Abraham existiera, YO SOY." Jesús, el Logos es la plenitud de Dios y de esa plenitud "hemos recibido todos, gracia por gracia" – San Juan 1:16. Del océano de esa plenitud hemos recibido en nuestras playas, todo el oleaje de modo que verLE a ÉL es ver lo que somos ante el Dios que nos hizo a imagen y semejanza suya.

   Es aquí que empezamos a comprender lo que es Navidad. Porque, ¿qué importancia puede tener que se haya hecho hombre el Hijo de Dios? ¡Qué tontería reducir la Navidad a elevar un renombrado nacimiento a nivel de "cultura"! ¿Qué importa que el preexistente Hijo de Dios haya nacido como hombre en el tiempo y en el tiempo haya muerto clavado en la cruz? Nada importaría a menos que tanto Su nacimiento como Su muerte hayan de facto  afectado y cambiado toda la humanidad. No puede despacharse la Navidad como el regalo ante el mostrador ni puede ponerse o quitarse como el pino o las guirnaldas o los magos de yeso o el villancico en el cuadrante de la radio. 

   Cuando Jesús nació (al igual que cuando murió) comenzó un mundo nuevo, una humanidad, un nuevo Génesis. En el Nacimiento del Hijo de Dios sucedió algo real que cambió para siempre la historia de toda la humanidad. Navidad es un acontecimiento que de hecho afectó para siempre, en su ser intrínseco, toda la humanidad. 

Isaías 9, 5-6
Porque un niño nos ha nacido, nos han traído un hijo:
Lleva el cetro del principado y se llama
"Milagro de Consejero, Guerrero divino,
Jefe perpetuo, Príncipe de la paz".

6 de diciembre de 2011

EL NIÑO DEL MILAGRO

Lucas 2, 6-7
Y sucedió que, mientras estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento”. 

Amados: Los relatos que se arraciman en torno al nacimiento de Jesús el Cristo, desbordan en idílico encanto. A Marcos más le preocupaba la personalidad preciosa y obra deslumbrante del Señor que las circunstancias y el lugar del Nacimiento. Lucas suspiraba por hacer un recuento más completo de la vida del Señor y le añade la hermosa narración de Su linaje, Su nacimiento y el anuncio de los pastores humildes de las cuevas de Judea. Mateo, en su deseo de vincular la persona del Mesías con los anuncios proféticos de antaño, nos ofrece un recuento independiente. De Juan no hemos hablado; lo haremos, pero se requiere un poco de tiempo para levantar las alas y alzarnos hasta el cielo. 

Es difícil fijar con certeza la fecha exacta del Nacimiento de Jesús Cristo. Pero que quede claro: La fecha del nacimiento del Mesías carece de importancia fundamental. Sin embargo, cualquier cristiano informado no podrá negar que Jesús Cristo habrá nacido antes de la muerte de Herodes, año 4 antes de Jesús, es decir que Jesús habrá nacido por los años 8 ó 7 ó 6 ó 5 antes de la “era cristiana” que Dionisio el Exiguo, en el siglo VI, calculándola incorrectamente, la fijó años más tarde, de manera que el “antes” y “después” de Cristo al que estamos acostumbrados, por un error de cálculo dionisiano aún no corregido, tiene una diferencia de hasta, quizá, 8 años. El mes y el día del Nacimiento son también, afortunadamente, inciertos. Amados: ¡Que hermoso es saber que los misterios más profundos de la vida del Señor en nosotros todos quedan fechados en la incertidumbre! ¡Así podemos vivirlos a cada instante, todos los días! La incertidumbre de la fecha del Nacimiento del Hijo de Dios nos da la posibilidad de que nazcamos en ÉL todos los días. 

Tampoco podemos precisar el lugar exacto en Betlem donde nació el Señor. Pero podemos estar seguros que fue en Betlem. Jamás se le olvida a una madre el lugar de nacimiento de sus hijos, sobre todo, a esta madre, María, sobre todo el nacimiento de este Hijo. Estaba poniéndose el sol cuando llegaron José y María al pueblo hormigueado por tantos que habían arribado para registrarse y dar cumplimiento al edicto del emperador. Quisieron alojarse en un Caravanserai, un mesón oriental, al estilo de un campamento de turistas con alojamientos para los animales en el patio abierto. No había lugar en los compartimientos –llenos a capacidad- y tuvieron los benditos viajeros que conformarse con la protección del patio abierto. 

Y allí, en patio abierto, parió la Niña al Niño del Milagro y lo arrulló en el pesebre. ¡Gloria a Dios en los cielos y Paz a los hombres que viven en la voluntad del Señor! ¡Niño del Milagro concebido en el seno, en el vientre virgen de una humilde mujer; Niño del Milagro nacido después de nueve meses como cualquier hombre, rompiendo fuentes de agua en el cuerpo de una mujer hecha sagrario para volverse ÉL, manantial de agua viva que salta hasta la vida eterna! Decir esto no es lo mismo que incurrir en la absurdez de su “virginidad perpetua: antes, durante y después del parto”; puros inventos de una “teología” católica maternal que atenta contra la dignidad, santidad y nobleza de la maternidad, que acusa de poluto la belleza de un alumbramiento, que reduce a la mujer al terreno de lo inferior y que califica de chamagosa la relación delicada sexual entre los esposos.

Nació de la doncella el Niño del Milagro, el Dios que siempre fue, el Señor de la eternidad y los tiempos, la Piedra única sobre la que todo se edifica o tropieza. Y velaban unos pastores, velaban sobre el rebaño. Un mensajero divino les saludó y todo, a su alrededor, se llenó de esplendor: “Les traigo buenas noticias para los hombres malos y malas noticias para los hombres aparentemente buenos; y serán los malos quienes experimentarán la buena noticia de Paz porque se atrevieron a cambiar sus vidas y vivir en la voluntad del Señor.”

Isaías 7,14
Pues el Señor, por su cuenta, les dará una señal:
Miren: la joven está encinta y dará a luz un hijo, 
y le pondrá por nombre Dios-con-nosotros.

3 de diciembre de 2011

OSCURIDAD Y LUZ

Juan 1, 6-9
“Hubo un hombre que se llamaba Juan. Fue enviado por el Señor Dios para señalar y hacer notar a otros el sendero hacia la Luz y la Vida. Señaló el camino para que la gente supiera en quién creer. Juan no era la Luz. Él tan sólo se presentó para mostrarnos quién era la Luz. El Verbo – no Juan – el Verbo, que pronto nacería y que era la Vida, era la Luz verdadera, y la Luz verdadera es quien únicamente ilumina a toda persona que nace a esta vida.”


Amados: Oscuridad y Luz. Es como la diferencia entre el “no ser” y “ser”, entre “lo que no es” y “lo que es”, entre “la nada” y “el todo.”

La Palabra de Dios nos habla de una Luz muy especial. “La Luz” es otro nombre para Jesús el Cristo. Dice la Palabra de Dios que Juan el Bautista, vino a hablar a la gente acerca de “La Luz”. Por medio de Juan, la gente escucharía hablar acerca de Jesús y, si le escuchaban con el corazón abierto, creerían en el Anuncio que Juan les daba acerca de “La Luz”.

Medita sobre lo siguiente: ¡”La Luz” es Jesús el Cristo! ¡Jesús el Cristo es “La Luz”! Amados: ¿Qué hace a favor de nosotros la luz? O, mejor, ¿para qué necesitamos luz?
+ La luz nos ayuda a ver en la oscuridad.
+ La luz nos ayuda a encontrar el camino.
+ ¡La luz nos ayuda a no tropezar.

Amados: Con nuestra boca y cuerdas vocales, podemos…hablar; con nuestros oídos, podemos…escuchar; con nuestra nariz, podemos…oler; con nuestras manos podemos…palpar y tocar. Y, con nuestros ojos, podemos…ver. Sin embargo, si todo está totalmente oscuro porque no hay luz alguna, ni siquiera la luz del sol, ¿acaso podrás tú ver aun cuando tengas ojos? No. Si no hay luz, no se puede ver absolutamente nada aun teniendo ojos. Si yo no tuviera ojos para ver y tú sí tuvieras ojos para ver pero no hubiera luz, ni tú ni yo podríamos ver absolutamente nada. Sin luz no habría nada viviente. Si no hay luz, tampoco hay vida. Si ahora mismo desapareciera esa estrella inmensa que llamamos: ”sol”, todo se moriría, todo lo que está vivo dejaría de existir porque, como dice la Palabra de Dios “la Vida es la Luz” y “la Luz es la Vida de todo ser humano”.

De modo que sin luz no solamente que no podríamos ver ni encontrar el camino sino que sin luz no podríamos vivir. Amados: “La Luz” verdadera se llama Jesús Cristo. ¡Sin Jesús Cristo quien es la Luz, no podríamos vivir, no habría vida que valga!

Por eso es que celebramos el Nacimiento de Jesús Cristo quien es la Luz y la Vida. Y por el hecho de que Jesús, Luz y Vida, nació en la primera Nochebuena, por eso mismo tú y yo podemos siempre vivir iluminados por la Luz que es Jesús, podemos siempre caminar por el camino recto, podemos siempre vivir vivificados por la Vida verdadera que es Jesús Cristo, el Salvador, Señor y Rey: ¡Jesús, el primer nacido de la Primera Nochebuena!

Isaías 9,1
El pueblo que caminaba a oscuras vio una luz intensa,
los que habitaban un país de sombras se inundaron de luz.