LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

29 de noviembre de 2011

LUZ EN MEDIO DE LA OSCURIDAD

Juan 1, 6-9
“Hubo un hombre que se llamaba Juan. Fue enviado por el Señor Dios para señalar y hacer notar a otros el sendero hacia la Luz y la Vida. Señaló el camino para que la gente supiera en quién creer. Juan no era la Luz. Él tan sólo se presentó para mostrarnos quién era la Luz. El Verbo – no Juan – el Verbo, que pronto nacería y que era la Vida, era la Luz verdadera, y la Luz verdadera es quien únicamente ilumina a toda persona que nace a esta vida.”

Amados: Para muchos, esta es la época más hermosa del año; la más ansiada, la más esperada. A veces, pienso que nos pasamos gran parte del año pensando y esperando a que llegue la Navidad: Como dice uno de nuestros cánticos navideños: “El 24 en la noche, sí, estaremo’allá, cantando los aguinaldos que son de la Navidad, cantando los aguinaldos que son de la Navidad.”

De inmediato – después de Acción de Gracias – arrancamos los motores y en lo único que podemos pensar es en el Arbolito, las guirnaldas, los regalos; en los villancicos y aguinaldos; en el Pesebre, los Pastores, San Nicolás y los Magos y adornamos nuestro hogar y sus alrededores. Y, en medio de la oscuridad de las noches, comienzan a saltar a nuestros ojos cientos de lucecitas de colores: “Rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, azul turquí y violeta. Un bello arcoiris es mi Jesús Cristo…” ¡Jesús Cristo! Esa es la razón de tanta hermosura: ¡Jesús Cristo! Tenemos ya a Jesús Cristo, pero, aun teniéndoLo, queremos más de Él. Por eso lo ansiamos todos los años y, por eso, cantamos: ”¡Manda el Salvador de Israel…! Porque aunque Le tenemos, lo que tenemos no nos basta.

Durante esta época Navideña es tan hermoso salir a pasear con la familia – sobre todo cuando ya se ha dormido el día y despertado la noche – tan sólo para ver el espectáculo de luces y colores en medio de la oscuridad. Amados: Es ya un pequeño milagro el que – con cada guirnalda de luces que colocas en el árbol o en las afueras de tu hogar - experimentar un gozo misterioso que se siembra ahí en tu pecho y que te susurra: “¡Que aun en medio de la oscuridad y crueldad, que aun en medio de las luchas fratricidas que nos rodean, sabemos que hay alguien todopoderoso, hermoso y precioso que tiene poder para hacer que todo marche bien en mi vida, en la vida de los míos, en la vida de mi pueblo y en la vida de este mundo!” ¡Gloria a Dios en los cielos y que gocen de paz y dicha quienes Le viven aquí en la tierra!

Amados: En medio de la oscuridad de la noche, miles de luces impactan nuestros ojos y se llena nuestro ser de un resplandor, de una luminosidad, de una viveza de color; corre por nuestro pecho un bálsamo de bondad y amor, y un fervor sobrenatural corre por nuestras venas. Hay una sola razón por la que experimentamos algo siempre nuevo y misterioso en esta época. Esa razón tiene un nombre: “¡Jesús!” ¡Jesús, el Niño Dios nacido en Betlem; Jesús, el Señor y Salvador! ¡Gloria a Dios en el cielo y, en la tierra, que haya paz para quienes toman la decisión de entregarLe a Jesús, el corazón! 

Lucas 1, 35

El ángel le contestó:
- El Espíritu Santo bajará sobre ti y la fuerza del Altísimo te cubrirá con Su sombra; por eso al que va a nacer lo llamarán “Consagrado”, Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel: a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y la que decían que era estéril está ya de seis meses; para Dios no hay nada imposible.
María contestó:
- Aquí está la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que has dicho.

26 de noviembre de 2011

¡AGRADECIDOS Y MARAVILLADOS!

Salmo 100
Entren por Sus puertas con Acción de Gracias, por sus atrios con alabanzas. DenLe gracias, alaben Su Nombre: El Señor es bueno; para siempre es Su amor y por todas las edades Su fidelidad.”

Amados: ¡Somos Pueblo de Dios bendecido y, por lo mismo, hemos de ser Pueblo Santo. El Señor nos llamó a ser “piedras vivas y dinámicas” de nuestra Comunidad de Fe, de nuestra Ekklesía, de nuestro Pueblito Santo. Por lo tanto, hemos de ser un Pueblo bendito. A muchos, como también a nosotros, el Señor llamó a ser “piedras vivas y dinámicas” de nuestra Comunidad de Fe, de nuestra Ekklesía, de nuestro Pueblo. Y muchos de esos – ¡Gloria al Señor! – se entregaron por entero al Señor Jesús y, en el Señor Jesús, se entregaron, perseverantemente, y con santo sacrificio a la obra del Señor en nuestro Pueblo; en nuestra Ekklesía: en Jerusalem (Puerto Rico), en Jericó (Guatemala), en Gennesareth (República Dominicana), en Emaús (Paraguay), en Cafarnaúm (Nueva York) y lo hicieron hasta que el Señor se los llevó conSigo. Hoy, esas “piedras vivas” de nuestro Pueblo y que viven, bienaventurados, en la Gloria del Señor – Apocalipsis 4, 8 – “ni de día ni de noche descansan cantando: ‘Santo, santo, santo, Señor Dios Todopoderoso: ¡Tú que eras, y eres, y siempre serás!’”

Sí, amados, ¡somos un pueblo bendecido y bendito!

Nos sabemos AGRADECIDOS y, a la vez MARAVILLADOS, porque:
“¡EL SEÑOR ES BUENO!”: Salmo 34, 9: “¡Gusten y saboreen cuán bueno es el Señor!”

Nos sabemos AGRADECIDOS y, a la vez MARAVILLADOS, porque:
“¡EL SEÑOR ES GRANDE y SOBERANO!”: Salmo 48, 1: “¡Grande es el Señor! y muy digno de alabanza en la ciudad que es de Él.”

Nos sabemos AGRADECIDOS y, a la vez MARAVILLADOS, porque:
“¡EL SEÑOR ES PURA GRACIA!”: Juan 1, 16-17: “Pues de Su plenitud hemos recibido todos, gracia sobre gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero LA GRACIA y la Verdad nos han llegado por JESÚS CRISTO.”

Nos sabemos AGRADECIDOS y, a la vez MARAVILLADOS, porque:
“¡EL SEÑOR ES “EL ANUNCIO”, “EL EVANGELIO”, “LA BUENA NOTICIA!”: Lucas 2, 10-11: “El heraldo les dijo: ‘¡No teman! Les hago el Anuncio de la Buena Noticia, el Anuncio de una grande alegría para todo el Pueblo: ¡Hoy les ha nacido en la ciudad de David, el Salvador, el Mesías y Señor!”

Nos sabemos AGRADECIDOS y, a la vez MARAVILLADOS, porque:
“¡EL SEÑOR ES EL CAMINO y GUÍA!”: Juan 14, 6: “Le dice Jesús [a Tomás]: ¡Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida!”

Nos sabemos AGRADECIDOS y, a la vez MARAVILLADOS, porque:
“¡EL SEÑOR ES EL SEÑOR y TIENE EXCLUSIVO SEÑORÍO!” Isaías 9, 5-6: “Porque un Niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Sobre sus hombros estará el Señorío, y se llamará su nombre: ‘Maravilla de Consejero”, “Dios fuerte”, “Jefe perpetuo”, “Príncipe de la Paz”, Grande es su Señorío…”

Nos sabemos AGRADECIDOS y, a la vez MARAVILLADOS, porque:
“¡EL SEÑOR ES EL ÚNICO GRAN DON y REGALO QUIEN NOS TRAE LOS ÚNICOS VERDADEROS REGALOS!” Juan 3, 16: “Tanto amó Dios al mundo que nos hizo el regalo de su Hijo Único, para quien se abrace a Él, no perezca sino que tenga vida eterna.”

Amados: De mi parte, yo, también, me siento y me sé personalmente MARAVILLADO y AGRADECIDO – por todo – al igual que lo están ustedes y, por algo más: Por ustedes, Su Pueblo, por ustedes Su Ekklesía, por ustedes, mi Pueblo, por ustedes Su Pueblo, Pueblo de Su llamada y Su predilección. Me siento MARAVILLADO y, humildemente, AGRADECIDO al Señor por ustedes – los hijos que el Señor, de una manera u otra, a través de los años me ha regalado – me siento profundamente MARAVILLADO y humildemente AGRADECIDO al Señor por la perseverancia, el sacrificio, la entrega y el amor de ustedes. Si bien es verdad que sin Jesús, el Señor, seríamos todos impotentes para obrar o lograr o vivir nada, también es verdad que sin ustedes SU PUEBLO, PUEBLITO DEL SEÑOR, SU EKKLESÍA – y por designio del mismo Señor – yo, sin ustedes, Pueblo del Señor, ¡poco, muy poco podría! Así y todo, tanto ustedes como yo vivimos confiados de que: “¡Todo lo podemos con Él quien, siempre, nos capacita con Su fuerza! Filipenses 4, 13

1 Corintios 1, 4-6
Siempre doy gracias a mi Dios por ustedes, por la gracia que Dios ha derramado sobre ustedes por medio de Cristo Jesús. Pues por medio de Él Dios les ha dado toda riqueza espiritual, así de palabra como de conocimiento, ya que el mensaje acerca de Cristo se estableció firmemente entre ustedes.

23 de noviembre de 2011

¿POR QUÉ DAMOS GRACIAS?


Salmo 100
“¡Aclamen al Señor, habitantes de toda la tierra! ¡Sirvan al Señor con alegría! ¡Alléguense ante Él entre gritos de júbilo! Reconozcan que el Señor es Dios. Él nos hizo y somos suyos. Pueblo suyo somos y ovejas de su prado. Entren por Sus puertas con Acción de Gracias, por sus atrios con alabanzas. DenLe gracias, alaben Su Nombre: El Señor es bueno; para siempre es Su amor y por todas las edades Su fidelidad.”

Amados: El salmo-cántico 100 que contiene siete imperativos: ¡Aclamen, sirvan, alléguense, reconozcan, entren, denle gracias, alaben! ¡Siete imperativos! “Aclamen [al Señor], sirvan [al Señor], alléguense [al Señor], reconozcan [al Señor], entren [hasta el Señor], denle gracias [al Señor], alaben [al Señor]”.

Éste salmo-cántico número 100 es un cántico perfecto para que lo cantemos, enamorados, como Pueblito y Ekklesía del Señor nuestro Dios en Acción de Gracias a nuestro Dios Soberano, a nuestro Dios Mayúsculo, a nuestro Dios Poderoso, a nuestro Dios insuperable, a nuestro Dios Altísimo. Y, a nosotros, Su Pueblo, nos sobran las razones para gritar, sin respetos humanos y a toda la tierra, ¡cuán agradecidos nos sabemos ante el Dios que nos llamó en Su Hijo, Jesús Cristo quien nos transportó, de nuestra triste oscuridad, al gozo de Su Luz Admirable!

Amados: “Acción de Gracias” no es una mera “acción” como tampoco es un mero “día”. Por lo menos, para nosotros no puede serlo. “Acción de Gracias” – en ti y en mí que seguimos y ansiamos vivir al Señor Jesús – además de una “actitud”, deberá ser una “inclinación”, una “disposición” natural que, espontánea y constantemente, brota de nuestra pobre vida por aquello de que, un día inolvidable, llegó – a las fibras más sensibles de nuestro ser – la Persona y la Salvación Perfecta de Jesús Cristo, el Señor.

Esa “disposición”, esa “inclinación”, esa “actitud” de ¡GRACIAS!, ¡GRACIAS!, ¡GRACIAS! es la que, nosotros, seguidores del Señor Jesús debiéramos humildemente mostrar, lucir, exhibir y ostentar cada día ya sea en lo oscuro del valle como en la claridad de la montaña, cuando nos estremecen los vientos de las tormentas o se encuentran calmados los mares, cuando nos fallan las fuerzas físicas o cuando se muestra ágil el cuerpo, cuando los humanos a nuestro alrededor nos acogen o cuando, de pronto, se vuelven indiferentes: ¡GRACIAS!, siempre: ¡GRACIAS!, en todo momento, ¡GRACIAS! porque quienes seguimos – de cerca – al Señor Jesús y somos gobernados por Su Señorío, estamos más que convencidos que en el valle oscuro, Jesús el Cristo se nos vuelve Monte de Transfiguración; que en medio de las tormentas, Jesús el Cristo acallará los vientos y calmará el oleaje; que en nuestra fragilidad, Jesús el Cristo se lucirá dándonos Su fuerza sobre lo imposible; que aun cuando todos nos abandonen, Jesús el Cristo nos ofrece Su infalible garantía: “¡PORQUE, YO NUNCA TE DEJARÉ; YO NUNCA TE ABANDONARÉ!” ¡GRACIAS!

¡GLORIA AL SEÑOR DE LA GRACIA, GLORIA AL SEÑOR JESÚS, EL CRISTO! ¡GRACIAS!

Salmo 138
Te daré gracias, Señor, de todo corazón;
    te cantaré himnos delante de los dioses.
  Me arrodillaré en dirección a tu santo templo
    para darte gracias por tu amor y tu verdad,
    pues has puesto tu nombre y tu palabra
    por encima de todas las cosas.
  Cuando te llamé, me respondiste,
    y aumentaste mis fuerzas.