LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

5 de julio de 2011

LAS SANDALIAS DEL CELO POR EL EVANGELIO

Efesios 6, 13-16
14 ¡En pie!, pues; ceñida la cintura de ustedes con la verdad y revestidos de la justicia como coraza, 15 calzados los pies con el Celo por el Evangelio de la paz, 16 embrazando siempre el Escudo de la fe, para que puedan apagar con él todos los encendidos dardos del Maligno.

Amados: Las sandalias usadas por los soldados de la Antigua Roma se llamaban en latín: caliga: cáliga en español. Es un detalle – por demás interesante – que la palabra “caliga” igualmente significaba servicio militar. Era requerido al soldado romano, llevar sandalias o, más bien, botas: “caliga en latín”. Eran botas, no altas, más bien bajas y livianas para que el soldado pudiera avanzar hacia el enemigo sin mayor peso y sin ninguna preocupación, como bien nos insta y recuerda el Espíritu Santo en Hebreos 12, 1-2 cuando nos habla de que tenemos que correr la carrera de esta vida como seguidores de Cristo Jesús y hemos de correrla sin mucho peso encima: “…desprendámonos de cualquier carga y del pecado que nos acorrala; corramos con constancia la carrera que nos espera…fijos los ojos en Jesús.”

Amados: Tú y yo, a diario, tenemos que caminar los caminos de la vida y frente a nosotros – ciertamente – vamos a toparnos con tantos obstáculos. La mayoría de ellos serán invisibles, porque no sabrás tú ni yo ¿de dónde vienen, ni cuándo, ni por qué? Los soldados romanos, se amarraban las botas con tiras de cuero alrededor de la pierna. Amarrarse las sandalias, así como el ungimiento de los escudos, era parte del ritual ceremonial del soldado romano. Los soldados se ponían las botas y ungían sus escudos y, al hacerlo, se arrodillaban como diciendo: “Me amarro las botas y agarro el escudo ungido y sé que estoy preparado para la lucha y la victoria.” Tú -amado, amada- tienes que caminar por esta vida, liviano, liviana de cualquier peso que te estorbe y, si al caminar lo haces con el celo por anunciar a Cristo Jesús y Su Buena Noticia, entonces – te lo aseguro – entonces, no te harán daño alguno, los obstáculos que encuentres por el camino, porque el celo por dar la Buena Noticia y Su Evangelio te valdrá, siempre, para toda la protección que necesites.

Amados: Somos parte de la Milicia del Señor nuestro Dios, somos soldados en el Ejército de la “Ekklesía” militante aquí sobre la tierra. Cuando el Espíritu Santo por medio del apóstol Pablo te dice: verso 15: “…calzados los pies con el Celo por el Evangelio de la paz…”, el Espíritu Santo emplea la expresión “calzado” o “sandalias” para darte a entender el movimiento dinámico de la Palabra de Dios, de la Buena Noticia, de el Anuncio, del Evangelio por medio de ti y de mí. ¡La Palabra de Dios es poderosa y tiene un movimiento, un dinamismo que nadie lo puede controlar! De hecho, la palabra para “evangelio” en griego es: eúaggelíon: εύαγγελίον: eu: buen, buena y aggelion: noticia, notificar. La imagen es la de alguien que está corriendo para notificar, para anunciar algo hermoso y sin precedentes. Implica movimiento, implica la acción de traer, llevar, proclamar, notificar, anunciar la Buena Noticia que es Jesús Cristo, Salvador, Rey y Comandante en Jefe. Como ilustración, te doy un ejemplo: Alguien, en algún momento de tu vida, te anunció, te habló de Jesús Cristo, para que ahora tú le des esa Buena Noticia a otro, a otra y ese otro u otra le hablará a otro u otra y ese otro u otra le hablará a otro u otra y así multiplicándose hasta que todos caigan postrados ante Dios, el Señor en Su Hijo: Jesús Cristo.

Amados: Las suelas de las botas del soldado romano se amarraban al pie y a la pierna – como ya te mencioné – con tiras de cuero. Si, de veras quieres, tú, seguir al Señor como a Él Le gusta, debes tener, por decirlo así, tener esas “botas” del Evangelio amarradas con las tiras de la disposición y la disponibilidad; con las tiras del compromiso serio; con las tiras del celo por el Señor y por las cosas del Señor; con las tiras de la santa pasión de que todos los que están perdidos conozcan y vivan al Señor: Isaías 52, 7: “Cuán hermosos son sobre los montes los pies del heraldo que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: “¡Ya reina tu Dios!”

Salmo 9, 1-2
1 Oh Señor, quiero alabarte con todo el corazón y contar tus muchas maravillas. 
 2 Oh Altísimo, por ti quiero gritar lleno de alegría; ¡quiero cantar himnos a tu nombre!

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