LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

29 de noviembre de 2010

DIOS HABLÓ Y SU PALABRA SE HIZO UNO DE NOSOTROS

Juan 1, 1-5
“Antes de que todo comenzara ya existía Aquel que es la Palabra. La Palabra estaba con Dios, y era Dios.
Cuando Dios creó todas las cosas, allí estaba la Palabra.
Todo fue creado por ella, y sin ella, nada se hizo.
De la Palabra nace la vida, y ella, que es la vida, es también nuestra luz.
La luz alumbra en la oscuridad, ¡nada puede destruirla!”

AMADOS: Dios habló y las galaxias voltejearon y cayeron en lugar. Las estrellas con su fuego hicieron arder los cielos y los planetas comenzaron a orbitar alrededor de sus soles…Sí, hijos, Dios habló y Su Palabra fue una de temor reverencial, Palabra de poder ilimitado e incalculable.

Dios habló, de nuevo, y las aguas y las tierras se llenaron de plantas y criaturas que corrían y nadaban y crecían y se multiplicaban…Sí, hijos, Dios habló y Su Palabra fue una vivificante, Palabra de aliento divino, Palabra vibrante de vida.

Dios habló, una vez más, y Su Palabra esculpió, para siempre, SU OBRA MAESTRA: el hombre y la mujer y estos comenzaron a pensar, a hablar [algo así como lo había hecho Dios] y, también, a amar [algo así como lo había hecho Dios]…Sí, hijos, Dios habló y, esta vez, SU PALABRA fue UNA MUY PERSONAL a la vez que revestida de SU GLORIA CREADORA. Dios…eterno, infinito, ilimitado…Dios FUE, ES, y, siempre, SERÁ el HACEDOR y SEÑOR de todo cuanto existe…y para traer a la existencia cuanto existe escogió hacerlo por medio de SU HIJO INFINITO y DIVINO quien es, aleluya, LA PALABRA, JESÚS, EL CRISTO.

25 de noviembre de 2010

ACCIÓN DE GRACIAS






Salmo 100

“¡Aclamen al Señor, habitantes de toda la tierra! ¡Sirvan al Señor con alegría! ¡Alléguense ante él entre gritos de júbilo! Reconozcan que el Señor es Dios. Él nos hizo y somos suyos. Pueblo suyo somos y ovejas de su prado.
Entren por sus puertas con Acción de Gracias, por sus atrios con alabanzas. Denle gracias, alaben su nombre: El Señor es bueno; para siempre es su amor y por todas las edades su fidelidad.”

Amados: “Acción de Gracias” no es una mera “acción” como tampoco es un mero “día”. Por lo menos, para nosotros no puede serlo. “Acción de Gracias” – en ti y en mí que seguimos y ansiamos vivir al Señor Jesús – además de una “actitud”, deberá ser una “inclinación”, una “disposición” natural que, espontánea y constantemente, brota de nuestra pobre vida por aquello de que, un día inolvidable, llegó – a las fibras más sensibles de nuestro ser – la PERSONA y la SALVACIÓN PRECIOSA de Jesús Cristo, el Señor.

Amados: Esa “disposición”, esa “inclinación”, esa “actitud” de ¡GRACIAS!, ¡GRACIAS!, ¡GRACIAS! es la que, nosotros, seguidores del Señor Jesús debiéramos humildemente mostrar, lucir, exhibir y ostentar cada día ya sea en lo oscuro del valle como en la claridad de la montaña, cuando nos estremecen los vientos de las tormentas o se encuentran calmados los mares, cuando nos fallan las fuerzas físicas o cuando se muestra ágil el cuerpo, cuando los humanos a nuestro alrededor nos acogen o cuando, de pronto, se vuelven indiferentes: ¡GRACIAS!, SIEMPRE: ¡GRACIAS!