LA PALABRA DE DIOS PARA HOY

LA PALABRA DIOS PARA HOY

26 de marzo de 2017

EL GOBIERNO DE DIOS

Hechos 1, 2-3
   Antes de irse, por medio del Espíritu Santo dio instrucciones a los apóstoles que había escogido respecto a lo que debían hacer. Y después de muerto se les presentó en persona, dándoles así claras pruebas de que estaba vivo. Durante cuarenta días se dejó ver de ellos y les estuvo hablando del reino de Dios.

     

   Amados: Ellos, los discípulos, tenían que dejarse gobernar por Dios y por Su voluntad, eso les instruyó.  ¡Qué importante fue la estadía de Jesús aquellos cuarenta días!  En esos cuarenta días, Él enfatizó que tenían que dejarse gobernar por Dios y vivir en su voluntad; y por consiguiente, que tenían que ponerse en obediencia perfecta a Dios. Ellos se comprometieron a ser obedientes; porque si no eran obedientes al Señor, no podrían representarle como Cuerpo de Él. JESÚS LES HABLÓ DEL REINO DE DIOS sobre sus vidas. Así como Él se había sometido perfectamente a la voluntad del Padre, ellos tendrían que someterse perfectamente a Él, al Padre y al Espíritu Santo que vendría sobre ellos.  
   El Espíritu Santo fue  la segunda realidad importante de la que Jesús Cristo resucitado habló a sus discípulos en esos cuarenta días. Para vivir como raza de últimos tiempos, para vivir como resucitados, para vivir en el mundo, no siendo del mundo, hay que vivir en obediencia a la voluntad de Dios. Si no se vive así, quedarían fuera de ese mundo nuevo, fuera de esa raza de los últimos tiempos, fuera de ese mundo de resucitados.  Estarían viviendo en el mundo de los hombres del antiguo y primer Adán. El Señor los comprometió a disciplinarse, poniéndolos en obediencia. El Señor siempre nos  EXIGE  MADUREZ porque solamente un hombre maduro, una mujer madura puede aceptar el reto de vivir sometido al gobierno de Dios. Solamente un hombre y una mujer maduros pueden aceptar el reto de auto disciplinarse para vivir en obediencia a la voluntad de Dios. Hay tantos que no reciben el Espíritu Santo porque, por inmadurez, no son obedientes al gobierno de Dios para sus vidas, en cosas grandes y en cosas pequeñas. Muchos de los que empezaron a escuchar las instrucciones de Jesús durante esos cuarenta días se fueron yendo, desapareciendo. 
   Hechos 1,1: "En mi primer libro, querido Teófilo traté de todo lo que hizo y enseñó Jesús desde el principio hasta el día en que después de dar instrucciones a los apóstoles…"Aquellos discípulos ya comenzaron a  someterse en obediencia a las instrucciones del Señor. Los que reciben y cumplen las instrucciones del Señor, y SOLAMENTE ESOS QUE HUMILDEMENTE SE SOMETEN  a lo que el Señor quiera para sus vidas en cosas pequeñas y grandes, esos nada más son Ekklesía, son Cuerpo del Señor. Nadie más es Cuerpo del Señor. Los que RECIBEN y CUMPLEN las instrucciones del Señor por su Espíritu Santo, esos y esos nada más son Cuerpo del Señor. 
   Hechos 1, 3:"Fue a ellos  a quienes se presentó, después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo y dejándose ver de ellos durante cuarenta días, les habló del reinado  de Dios".
Jesús resucitado les habló a los discípulos sobre el reinado de Dios. EL REINADO DE DIOS ES EL GOBIERNO DE DIOS.  Les decía que tenían que dejarse gobernar por Dios. Si no se dejaban gobernar por Dios en todo lujo de detalle, no podían ser testigos; no podían representarle; no podían ser Cuerpo del Señor. Solamente quien se deja gobernar  por Dios es hombre, mujer de último tiempo; hombre, mujer resucitados que representan fielmente a Jesús.
   Hechos 1, 4-5: "Una vez que comían juntos les recomendó:
- No se alejen de Jerusalem. Aguarden a que se cumpla la promesa del Padre de la que yo les he hablado. Juan bautizó con agua, ustedes en cambio, dentro de pocos días, serán bautizados con Espíritu Santo."
JERUSALEM ES EL LUGAR DE COMPROMISO, ES EL LUGAR DE MUERTE, EL LUGAR EN EL QUE  LOS HOMBRES SE PRUEBAN EN LA FIDELIDAD AL SEÑOR, ES EL LUGAR DE INCOMODIDAD, DE TENTACIÓN, pero de tentación para superarla. Jerusalem es el lugar en DÓNDE REALMENTE MADURAN los hombres y las mujeres que quieren seguir al Señor de veras; eso es lo que Jerusalem representa.
    La PROMESA del PADRE es la llegada del Espíritu Santo. El Espíritu Santo no le llega a cualquiera, sino a los que aceptan que Dios les gobierne la vida. A los que Dios les gobierna su vida, esos están llenos del Espíritu Santo. Cuando llegó el día de Pentecostés, NO todos lo recibieron; solamente unos ciento veinte (120) fueron llenos del Espíritu Santo. Si uno recibe el Espíritu Santo y luego no continúa dejándose gobernar por Dios, ese Espíritu Santo se queda INACTIVO; es como si jamás lo hubiera recibido. Si siguen mis instrucciones – les diría Jesús - si se dejan gobernar por Dios; si la vida de ustedes es una vida completamente gobernada por Dios, entonces recibirán la promesa del Padre. 
   Hechos 1,6: Entonces los que se habían reunido le preguntaron: ¿Señor, es ahora cuando vas a restaurar el reino para Israel? Algunos no entendían. El Señor habla claro, pero si los hombres tienen la mirada puesta en las cosas materiales, no entienden. No entendemos cuando nos ofuscamos con  miras carnales, humanas y con intereses creados. Los discípulos le  preguntaron a Jesús que cuándo Él restauraría el reino para Israel. Ellos preguntaban por un  reino, por un gobierno político; en cambio Jesús les hablaba del gobierno de Dios. ¡Qué importa el gobierno político, si lo importante es  que Dios te gobierne!

19 de marzo de 2017

EL PROFETA ANUNCIA Y ORDENA

Apocalipsis 1, 3-6

Dichoso el que lea y los que escuchen las palabras de esta profecía y guarden lo escrito en ella, porque el Tiempo  está cerca. Juan, a las siete Ekklesíae de Asia. Gracia y paz a ustedes de parte de «Aquel que es, que era y que va a venir», de parte de los siete Espíritus que están ante Su trono, y de parte de Jesús Cristo, el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Príncipe de los reyes de la tierra. Al que nos ama y nos ha lavado con Su sangre de nuestros pecados y ha hecho de nosotros un Reino de Sacerdotes para Su Dios y Padre, a Él la gloria y el poder por los siglos  de los siglos. Amén.

Amados: Este JUAN de REVELACION era un fiel seguidor de Cristo Jesús quien vivía en Asia [Provincia de Roma en aquel entonces]  y en el mismo ambiente y esfera que los seguidores de Jesús pertenecientes a LAS SIETE EKKLESIAE a las que escribe y anuncia. En Apoc. 1, 9 – como ya les mencioné – este JUAN dice ser de la familia sobrenatural de aquéllos a quienes dirige LAS CARTAS al igual que afirma compartir con ellos las tribulaciones por las que todos están pasando.

Con bastante probabilidad este JUAN fue un judío de Palestina, UN JUDIO palestinense quien habría emigrado al Asia Menor (llamada también Anatolia o Turquía asiática: una Provincia de Roma) y habría emigrado YA ADULTO. Es importante lo de "YA ADULTO". Esto podemos deducirlo por la calidad del griego en el que escribe el LIBRO DE REVELACION. Es un griego lleno de vida, intenso y gráfico. No obstante, desde el punto de vista de la gramática es, sin duda, EL PEOR GRIEGO DE TODO EL NUEVO TESTAMENTO, muy distinto al griego utilizado por el autor del Evangelio de Juan. Pero, como dice la Carta a los Corintios: 1 Cor. 1, 27: 27 "Ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte. Lo plebeyo y despreciable del mundo ha escogido Dios; lo que no es, para reducir a la nada lo que es." 

El autor humano del Libro de REVELACIÓN comete errores gramaticales que no se le perdonarían a un muchacho y estudiante griego de escuela elemental o intermedia. Es obvio que el griego no es el lenguaje materno del autor y, con suma frecuencia, se percata uno de que el autor inspirado está escribiendo en griego pero pensando y discurriendo en hebreo. Por otra parte, conoce al dedillo el Antiguo Testamento. Lo cita o alude a él: 245 veces. Estas citas o alusiones  son sacadas de unos 20 libros del Antiguo Testamento. Los libros favoritos del autor son Isaías, Daniel, Ezequiel, Los Salmos, Éxodo, Jeremías, Zacarías. Y no solamente está el autor íntimamente empapado del Antiguo Testamento SINO que el autor humano inspirado – este JUAN – está muy familiarizado con LA LITERATURA APOCALÍPTICA JUDÍA escrita entre el Antiguo y Nuevo Testamentos.

Amados: Les aclaré en nombre del Señor, lo que es: SER PROFETA: ¡Quien habla en nombre de Dios! EL PROFETA piensa en términos de esta edad presente, en términos de esta existencia presente preparando así al Pueblo de Dios en la misión sagrada que tiene de comenzar a vivir LO ETERNO aquí en el tiempo y de vivir LO ETERNO como EKKLESIA que peregrina. El ANUNCIO DEL PROFETA era y es, UN GRITO y UNA ORDEN DE OBEDECER, SEGUIR, VIVIR y ANUNCIAR AL SEÑOR DIOS y, que al obedecerLe, al seguirLe, al vivirLe y al anunciarLe, podamos cumplir con los conceptos de JUSTICIA SOCIAL, ECONOMICA y POLITICA  en relación a la humanidad. EL PROFETA ANUNCIA y ORDENA – en nombre de Dios – que esta realidad SE CUMPLA y SE VIVA EN ESTA EXISTENCIA, ahora y aquí pues es el ahora y aquí, es esta existencia la que tiene que ser REFORMADA y TRANSFORMADA por la obra poderosa del JESUS MUERTO y RESUCITADO. Para el PROFETA es en esta existencia en donde se establece – sin haber llegado a la perfección –  ¡EL REINO DE DIOS! Aunque el PROFETA tiene que censurar al PUEBLO, el PROFETA ES UN OPTIMISTA pues tiene FE en que, para la HUMANIDAD y para la HISTORIA, HAY REMEDIO y SOLUCIÓN con tal y que el ser humano acepte LA VOLUNTAD DE DIOS en SU UNIGÉNITO y SALVADOR y SEÑOR JESUS CRISTO y la voluntad del Resucitado en Sus auténticos enviados.

Pues, El AUTOR INSPIRADO DEL LIBRO DE REVELACION: JUAN, nos dice que él ES PROFETA y que, por eso, TIENE AUTORIDAD DE HABLAR EN NOMBRE DEL SEÑOR. El PROFETA – como el JUAN DE REVELACION – ES UN HERALDO y, como tal, ES PROFETA QUE ANUNCIA y PROCLAMA: ¡PALABRA DE DIOS!


12 de marzo de 2017

HOMBRES Y MUJERES DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS

Hechos de los Apóstoles 2,1-7
   Cuando llegó la fiesta de Pentecostés, todos los creyentes se encontraban reunidos en un mismo lugar. De repente, un gran ruido que venía del cielo, como de un viento fuerte, resonó en toda la casa donde ellos estaban. Y se les aparecieron lenguas como de fuego que se repartieron, y sobre cada uno de ellos se asentó una. Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu hacía que hablaran.
   Vivían en Jerusalén judíos cumplidores de sus deberes religiosos, que habían venido de todas partes del mundo. La gente se reunió al oír aquel ruido, y no sabía qué pensar, porque cada uno oía a los creyentes hablar en su propia lengua. Eran tales su sorpresa y su asombro, que decían:
—¿Acaso no son galileos todos estos que están hablando? ¿Cómo es que los oímos hablar en nuestras propias lenguas?

   Amados: Desde el momento en que  aquellos  hombres y aquellas mujeres  recibieron el Espíritu Santo se sabían hombres de los últimos tiempos. Sabían que no pertenecían al mundo, que  pertenecían a Jesús Cristo y a nadie más y que Jesús Cristo era el Señor de sus vidas.  Es importante que comprendamos esa realidad.  
   Estamos en  los últimos tiempos ya y tenemos que crear conciencia de que  SOMOS HOMBRES Y MUJERES DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS. Quien vive en esta era de  los  últimos tiempos, al levantarse por la mañana, tiene que saber que es hombre, que es mujer de los últimos tiempos.  Tú no eres hombre, tú no eres mujer de otros tiempos mundanos. Tu cuerpo es cuerpo de los últimos tiempos, tu alma es alma de los últimos tiempos. Tú eres un hombre y una mujer de los últimos tiempos. Si Simón Pedro, Santiago, Juan y los demás, empezaron a ser hombres de los últimos tiempos, nosotros lo somos  mucho más. 

   El libro de los Hechos de los Apóstoles es conocido con ese nombre: Hechos de los Apóstoles. Se le llama así  desde el Siglo II, después del Señor Jesús, pero no es el nombre más apropiado, no es el título más exacto. Se podría llamar: la Expansión de la Buena Noticia o más apropiadamente  sería llamarlo: el  EVANGELIO DEL ESPÍRITU SANTO, porque  ES EL ESPÍRITU SANTO EL PROTAGONISTA DE ESTE LIBRO. El Espíritu Santo está metido en cada hoja de La Palabra, pero en el Evangelio del Espíritu Santo (Hechos de los Apóstoles) se ve activando al Cuerpo del Señor - que somos nosotros- a vivir la vida de Jesús. 
   Aunque desde el siglo II se le llama  Hechos de los Apóstoles, realmente no son los Hechos de los Apóstoles.  De los doce apóstoles, incluyendo a Matías que sustituyó a Judas, solo Pedro y Juan son protagonistas de algunos capítulos de los Hechos.  La mayoría de los capítulos tienen a Pablo como protagonista y Pablo no fue uno de los Doce. Por ejemplo: Pedro y Juan son protagonistas de los Capítulos 3 y 4. Pedro, Ananías y Safira protagonizan el Capítulo 5. Esteban, que no es de los Doce apóstoles, protagoniza el Capítulo 6. Felipe no es de los Doce y protagoniza el Capítulo 8. Pedro y Cornelio,  que es un convertido, protagonizan el Capítulo 10. Pablo, que no es de los Doce protagoniza desde el Capítulo 13 hasta el último capítulo de los Hechos que es el 28. De manera que si hay algún PROTAGONISTA HUMANO más sobresaliente en el libro de los Hechos no es Pedro ni es Juan ni es Esteban ni Felipe, es: el apóstol Pablo. 
   Evangelio del Espíritu Santo 1,1-2: "En mi primer libro, querido Teófilo, traté de todo lo que hizo y enseñó Jesús desde el principio hasta el día en que,  después de dar instrucciones a los apóstoles que había escogido movido por el Espíritu Santo, se lo llevaron". 
   Al final del Evangelio de Lucas, aparece  Jesús  Resucitado, quien se  lleva a sus discípulos a Bethania y les  da unas instrucciones.  Jesús  les había dicho a ellos antes de morir, que Él se iría al Padre.  
   Jesús Cristo resucita al tercer día y uno pensaría que enseguida se iría con el Padre. Jesús, el Hijo mimado y predilecto del Padre y que también mima al Padre, cumple la obra que el Padre le encomendó: muere y resucita. Podemos imaginarnos  las ansias que tendría Jesús de irse a reunir con el Padre porque del Padre había venido.  Sin embargo, estuvo cuarenta (40) días con sus discípulos después de resucitado. Se podría decir: ¡Qué mucho les amaba Jesús!  Pero no era por eso nada más, pues Jesús amaba mucho más al Padre.  ¡Él, todo un Dios Hombre Resucitado, con ansias de volver al Padre, de subir al Padre para entregarle la obra! Es como cuando uno hace las cosas bien  y quiere ir al Padre, sabiendo que el Padre  se va a poner tan contento porque hicimos su voluntad perfectamente. Jesús ya está listo para decir al Padre: "Padre, derramé mi sangre preciosa; los hombres están salvados, están curados, están perdonados, están redimidos, están santificados". Pero se queda cuarenta días con sus discípulos. JESÚS ESPERÓ  porque  era la  VOLUNTAD EXPLÍCITA  DEL PADRE, que Él estuviera cuarenta días con ellos. Y en ese lapso de tiempo, ¿qué pasó? Porque tiene que ser bien importante el que Jesús, con las ansias que tenía de ir a entregar la obra al Padre, se quedase 40 días con sus discípulos más cercanos. 
Durante ese tiempo,  Él no se dejó ver de todos. Empezó dejándose ver de unos quinientos (500) porque esos eran más o menos los que seguían a Jesús, quinientos. Se deduce de La Palabra que durante esos 40 días, mientras Jesús  les hablaba a los poquitos de lo que el Padre le mandaba  a  hablarles,  el grupo de quinientos iba disminuyendo. Eso sucede muchas veces. Mientras  el Señor sigue hablando a un Pueblo, a los que dicen ser Ekklesía, algunos no pueden tolerar las Palabras del Señor. 

26 de febrero de 2017

APOCALIPSIS 1: EL AUTOR

Apocalipsis 1, 1-2

"Revelación de Jesús Cristo; se la concedió Dios para manifestar a Sus siervos lo que ha de suceder pronto; y envió a Su Ángel para dársela a conocer a Su siervo Juan, el cual ha atestiguado la Palabra de Dios y el testimonio de Jesús Cristo: todo lo que vio. 

El Espíritu Santo INSPIRÓ al autor de este MARAVILLOSO LIBRO y que el autor se llama a sí: JUAN. En Apocalipsis 1, 1-2, el autor humano comienza diciéndonos que Dios manifestó a Su siervo: Juan, las visiones que él va a narrar: Voy a ofrecerles tres versiones de Apocalipsis 1, 1-2: a. ‍"…Por eso Jesús Cristo se lo ha comunicado a JUAN, su servidor, por medio de un ‍ángel; y JUAN ha puesto por escrito toda la verdad." b. "…Jesús Cristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo JUAN, el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio…" c. [Biblia de Jerusalem] "…y envió a su Ángel para dársela a conocer a su siervo JUAN, el cual ha atestiguado la Palabra de Dios y el testimonio de Jesús Cristo: todo lo que vio." 

El autor da comienzo al cuerpo de su escrito diciendo que el escritor es de JUAN a las Siete Ekklesiae de Asia: Apoc. 1, 4: "Juan saluda a las siete comunidades [ekklesiae] de la provincia de Asia." En Apoc. 1, 9, refiriéndose a sí, el autor nos dice: "Yo, Juan, soy familia de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el Reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos." : Amados: El mismo pasaje en la Biblia de Jerusalem dice: "Yo, JUAN, el familiar y compañero de  la tribulación, del reino y de la paciencia, en Jesús. Yo me encontraba en la isla llamada Patmos, por causa de la Palabra de Dios y del testimonio de Jesús." En Apoc. 22, afirma, de nuevo, llamarse JUAN: "Yo, JUAN, vi y oí estas cosas."

Amados: Este JUAN, NO ES Juan el Apóstol ni tampoco Juan el Evangelista. Desde luego, un nombre no importa mucho; lo que sí interesa es saber que RECIBIO DEL ESPIRITU SANTO LA PALABRA INSPIRADA para ANUNCIARLA a la HUMANIDAD ENTERA, ¡gloria al Señor! Por lo tanto, no pienso que TAMPOCO les causo conmoción ni sobresalto al decirles, también, que, con toda probabilidad, NINGUNO DE LOS DOCE APOSTOLES, fue autor de ninguno de los libros inspirados del Nuevo Testamento:  ni Mateo [aun cuando haya un Evangelio atribuido a un tal Mateo] ni Pedro [Aun cuando haya unas cartas de un tal Pedro, no podemos declarar que tal Pedro haya sido el apóstol] ni Juan ni Santiago ni Judas Tadeo. Amados: Hablo de los Doce Apóstoles. Otros – que sí escribieron inspirados por el Espíritu Santo – como, por ejemplo, Marcos, Lucas y Pablo no son de entre LOS DOCE. Pero, en tiempos antiguos no era infrecuente el uso del seudónimo o el que un discípulo escribiera en nombre de su maestro, especialmente si éste ya estaba entrado en edad, o que un discípulo – en deferencia a su guía – atribuyera a su maestro o apóstol o profeta el escrito pues, al fin y al cabo, lo que escribe – inspirado – lo aprendió de su maestro. Lo esencial para el seguidor de Dios en Jesús Cristo es que LA PALABRA sea INSPIRADA, que sea: PALABRA DE DIOS, ¡gloria al Señor de LA PALABRA!



19 de febrero de 2017

LA ERA DE LA EKKLESÍA

Lucas 24, 52
   "Ellos se postraron ante  Él y se volvieron a Jerusalem llenos de alegría y se pasaron el día en el templo bendiciendo a Dios."

   Amados: Los discípulos al verlo irse al cielo,  se postraron ante el Jesús Resucitado. Aquel, sin duda, era el Señor; era el único Señor. Y entonces  desapareció el Señor Jesús, pero  se quedaron LLENOS DE ALEGRÍA,  REPLETOS DE ALEGRÍA. Era distinto esta vez. Ya el Espíritu Santo, que aún no había llegado en su plenitud, comenzaba a obrar en ellos. 
   Y dice el verso 52:"… y se volvieron a Jerusalem..." No se dirigieron ni a Emaús ni se fueron para Bethlem ni para Lida ni para Efraín ni para Qumram ni para ningún otro lugar.  No  se  escaparon por allá por Gennesareth, ni por Cafarnaúm. Se fueron a Jerusalem. Jerusalem es el lugar en donde matan a los profetas. Se fueron a Jerusalem llenos de alegría. Y se pasaban el día bendiciendo a Dios. 
   Es conveniente leer, como si fuera una continuación del Evangelio de Lucas, Hechos 1,1: "En mi primer libro querido Teófilo traté de todo lo que hizo y enseñó Jesús desde el principio hasta el día en que  después de dar instrucciones a los apóstoles que había escogido, movido por el Espíritu Santo, se lo llevaron". 
El  primer libro al que se refiere  es el  tercer Evangelio, el escrito por el mismo Lucas. 
    ¿A qué INSTRUCCIONES  se refiere? Las instrucciones son las que leímos en el Evangelio  de Lucas. "Ustedes quédense en la ciudad hasta que de lo alto los revistan de fuerza". 
   Este es el momento  en que Jesús se  elevó a los cielos y ellos se sintieron bendecidos; se postraron ante Él y llenos de bendición y de alegría se fueron a Jerusalem. ¿A qué se fueron a Jerusalem? A OBEDECER las instrucciones que les había dado el Maestro. El Maestro les dio unas instrucciones para  que se llenaran del Espíritu Santo. Jesús  estaba resucitado y sus discípulos tenían que estar llenos del Espíritu Santo porque ellos tenían que vivir sobre la tierra, como Él: RESUCITADOS. Cuando llegase el Espíritu Santo, comenzaría un nuevo mundo y una nueva era: La ERA del ESPÍRITU, la ERA DE LA EKKLESÍA, la ERA del CUERPO del SEÑOR, la ERA de los ÚLTIMOS TIEMPOS, la ERA DE LOS RESUCITADOS DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS. 
   Amados: A partir del día de Pentecostés UN NUEVO MUNDO en Jesús comenzó para los  resucitados de los últimos tiempos. Con el Espíritu Santo COMENZARON LOS ÚLTIMOS TIEMPOS. Somos hijos de los últimos tiempos.  Nosotros somos la RAZA de los últimos tiempos. Somos hombres y mujeres de los últimos tiempos. Somos hombres de la era del Espíritu,  de la  era de la Ekklesía, somos Cuerpo de un  CRISTO RESUCITADO. 
   Es  imprescindible que  comprendas que no somos hombres ni mujeres del mundo. Somos hombres y mujeres de los últimos tiempos y como hombres y mujeres de los últimos tiempos, es necesario estar llenos, resucitados y capacitados con el Espíritu Santo. Por eso, la vida tuya y mía tiene que ser diferente a la vida de todos los demás. La vida de los verdaderos seguidores de Jesús  tiene que ser la vida de hombres y mujeres de los últimos tiempos, viviendo como hombres y mujeres de los últimos tiempos. 
   No en  balde, San Pablo en una de sus cartas, dice: "Vivan trabajando como si no trabajaran, vivan casados como si no estuvieran casados, vivan como si no tuviesen ninguna preocupación." 

      



12 de febrero de 2017

TESTIGOS

Amados: La PALABRA del SEÑOR, La Biblia, es un libro como otro cualquiera; pero la PALABRA que contiene, NO es la Palabra de cualquiera, es la Palabra  de Dios el Señor. Por eso, cuando tomemos La Palabra (La Biblia) es importante hacerlo con ternura, con amor, con la disposición necesaria  para que haga lo que tiene que hacer La Palabra. Cuando somos  bien obedientes a TODO lo que  pide el Señor en Su Palabra, en el momento que  lo pida, descubriremos que la OBEDIENCIA es una virtud imprescindible para que el Señor obre en la vida de uno.

  La Palabra (La Biblia) se toma con amor, como amando a Jesús en Ella. Es como cuando uno tiene un regalo precioso, que se lo hizo alguien a quien uno ama con todas las fuerzas del corazón y que  uno sabe que le ama a uno, como nadie en la vida le ha amado.  En La Palabra de Dios hay "ALGO" inexplicable, intangible.

   Evangelio de SanLucas  capítulo 24,  versos 44-53
"A esto me refería cuando estando todavía con ustedes les dije que todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de Mí, tenía que cumplirse. Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran Las Escrituras y añadió: Así estaba escrito: El Mesías sufrirá, resucitará al tercer día y en su nombre se predicará el arrepentimiento y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalem. Ustedes son testigos de todo esto. Y ahora les voy a enviar lo que mi Padre tiene prometido. Ustedes quédense en la ciudad hasta que de lo alto los revistan de fuerza. Después los sacó hacia Bethania y levantando las manos los bendijo. Mientras los bendecía, se separó de ellos y se lo llevaron al cielo. Ellos se postraron ante  Él y se volvieron a Jerusalem llenos de alegría y se pasaron el día en el templo bendiciendo a Dios."

   Amados: Es convenientísimo leer el final del Evangelio de San Lucas capítulo 24, versos 44 al 53 y continuar con el libro de  los Hechos cap.1, versos 1-2 "En mi primer libro, querido Teófilo, traté de todo lo que hizo y enseñó Jesús desde el principio hasta el día en que  después de dar instrucciones a los apóstoles que había escogido movido por el Espíritu Santo, se lo llevaron". El libro de los Hechos  es la continuación, como una prolongación del Evangelio de San Lucas. Esto es así porque el mismo que escribe el tercer Evangelio (Lucas), escribe el libro de los Hechos. Se podía decir que Lucas era  médico dentro de los criterios de esa época.  Por eso Lucas es tan minucioso, tan específico, tan exacto en muchos de los detalles que escribe. Lucas cap. 24, 44- 45: "A esto me refería cuando estando todavía con ustedes les dije que todo lo escrito en la ley de Moisés y en  los Profetas y los Salmos acerca de mí tenía que cumplirse. Entonces, les abrió el entendimiento para que comprendieran Las Escrituras".

  El Antiguo Testamento tiene que cumplirse en Jesús porque el Antiguo Testamento es la sombra del Mesías. Es el Mesías, pero  humildemente ESCONDIDO.  Luego dice en el verso 46: "Así estaba escrito: El Mesías sufrirá". Este es el mismo Jesús Resucitado diciendo, al final del Evangelio de Lucas, que el Mesías sufrirá.  Los discípulos  se llenaron de alegría al escuchar estas palabras. Antes, cuando Jesús  les decía que  tenía  que morir, los discípulos se entristecían. Ahora no es lo mismo; ahora Jesús está vivo. Entonces, dice en la segunda parte de este verso 46:"…y resucitará el tercer día". Los discípulos, asintiendo  con la cabeza estarían diciendo: "Es verdad porque Tú estás ahí; estabas muerto, pero ahora, estás resucitado''. 

   En los versos 47- 48: "…y en su nombre se predicará el arrepentimiento y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalem; ustedes son testigos de todo esto." Jesús comienza a incluirlos a ellos, a los discípulos, en la misión del Cuerpo del Señor. Hay que empezar en Jerusalem, quien no comienza con Jerusalem, no puede de ninguna manera predicar La Palabra de Dios ni ser testigo del Señor, como dice ahí en el verso 48: "Ustedes SON testigos de todo esto".   No dice que serán testigos, la traducción es: "Ustedes SON testigos de todo esto". Jesús les dice que ellos que  SON testigos. ¿Quiere decir que ellos están capacitados para ser testigos?  En este momento Jesús ha resucitado, pero ellos NO han recibido el Espíritu Santo, NO están llenos del Espíritu Santo.Lo que el Señor está queriendo que los discípulos comprendan es que si no están capacitados,  mejor es que se capaciten, porque SON testigos.
Cuando le  decimos al Señor que no estamos capacitados para ser testigos, el Señor NO nos responderá: "Ah, pues no seas mi testigo". No, la respuesta del Señor es: "CAPACÍTATE".  Si argumentamos: "Ay, Señor, yo no puedo". Continúa el Señor diciendo: "CAPACÍTATE". Para poder ser testigos se necesita vivir en el Espíritu Santo, hay que capacitarse con el Espíritu Santo.

   En el verso 49 dice: "Y ahora les voy a enviar lo que mi Padre tiene prometido. Ustedes quédense en la ciudad hasta que de lo alto los revistan de fuerza".  Sin el Espíritu Santo  no podemos  estar capacitados. Si  no están llenos del Espíritu Santo, no pueden ser testigos; pero ustedes son testigos. Es decir, que Jesús los marcó como testigos. 
¿Qué sucede si un hombre, si tú y yo que somos testigos,  no nos capacitamos con el Espíritu Santo? Seremos testigos de Jesús  en el infierno. Jesús Resucitado dice: "Ustedes SON testigos." Él no dice: "pueden ser" o "si quieren" ser testigos.  Él  dice: "SON testigos". Uno no puede ser testigo sin  la capacidad de lo alto.  Y por eso Jesús afirma: "Yo les voy a enviar lo que mi Padre tiene prometido.Ustedes quédense en la ciudad hasta que de lo alto los revistan de fuerza.".

   ¡Qué importante es, no solamente el ser testigo -porque somos testigos- sino recibir la capacidad de lo alto! NADIE puede ser testigo sin la capacidad de lo alto. Ningún discípulo  se puede mover  SIN LA CAPACIDAD DE LO ALTO. Un discípulo, un verdadero seguidor de Jesús tiene que recibir el poder del Espíritu Santo. ¡Qué muchos cristianos, supuestos seguidores de Jesús, son "testigos" SIN Espíritu Santo!  Los testigos de Jesús sin la capacidad de lo alto son  testigos carnales, testigos del infierno, testigos de Satanás aquí sobre la tierra. El Señor nos dice: "Ustedes son testigos, capacítense, reciban el "DYNAMIS", el poder, la capacidad, la fuerza, lo explosivo de lo alto". "Ustedes quédense en la ciudad, no se muevan, no vayan a hablarle a nadie de Mí hasta que eso no suceda". "Tienen que recibir el poder, la fuerza de lo alto, el Espíritu Santo, quédense en la ciudad hasta que de lo alto los revistan de fuerza". SIN LA FUERZA DE LO ALTO NO PODEMOS SER TESTIGOS. 
    ESTE PUEBLO TIENE QUE SER UN PUEBLO– CUERPO DEL SEÑOR- REVESTIDO DE LA FUERZA DE LO ALTO.

   Verso 50: "Después los sacó hacia Bethania y levantando las manos los bendijo". Los llevó a Bethania, que  queda como a unos diez o quince kilómetros de Jerusalem. Ese es prácticamente, el mismo lugar donde fue crucificado. Para uno ser testigo del Señor, además  de  estar capacitado con el poder de lo alto,  tiene que estar MARCADO con las llagas de Jesús Cristo.  Por eso se los llevó ahí, dónde Él dolió y sufrió.  EL TESTIGO HA DE PASAR POR EL CALVARIO, ANTES DE SERLO.   Todo el que sea verdadero testigo del Señor sufrirá la pasión y muerte con el Señor.  Luego de llevárselos a Bethania, Jesús levantando las manos los bendice. Bendice a sus hijitos como un acto del tanto amor que les tiene.

   Verso 51: Mientras los bendecía, se separó de ellos y se lo llevaron al cielo. Los discípulos, levantando la vista, lo vieron  elevarse. Se iba, pero algo diferente  sucedió, Esta vez no   empezaban a llorar como otras veces al escuchar que Él se iba a ir. Esta vez  algo había empezado a suceder en ellos. Aún no habían recibido el Espíritu Santo,  pero  algo nuevo ya había comenzado a suceder en ellos. Jesús  empezó a separarse; empezó a bendecirles y aquellas bendiciones estaban llenas de poder. Ellos experimentaron   algo muy profundo y muy grande.  Lo vieron elevarse y  se sentían bendecidos.  Ya el soplo de lo alto empezaba a sentirse y se quedaron  llenos de gozo.